Chipre | Sean fieles constructores de la civilización del amor y de la cultura de la Vida, así lo pedía el Capellán Castrense, Padre Francisco Andrés Roverano, al bendecir las medallas que fueron entregadas al personal de las FTA 53 (Fuerzas de Tareas Argentinas) al mando de la ONU (Organización de Naciones Unidas). Fue en la tarde del miércoles 31 de julio, en Campo San Martín, Chipre, el acto fue presidido por el Comandante de la Fuerza, General Cheryl Pearce.

Los efectivos de la FTA 53, formaron en la Plaza de Armas, de Campo San Martín, donde estuvieron acompaños por familiares e invitados especiales, quienes pudieron contemplar el homenaje a quienes se encuentran a días de cumplimentar su misión de Paz. Antes de la entrega de distinciones, el Padre Francisco Andrés Roverano, procedió a la bendición de las medallas, quien pidió al Señor, “(…) queremos poner ante tu mirada y protección, todas nuestras vidas, familias e intenciones”.

Continuando, solicitó a Dios Padre, “(…) que bendigas estas medallas, que son signos del compromiso que asumimos como hombres y mujeres defensores de la Paz”. Haciendo un especial encargue, que a pesar del trabajo profesional y responsabilidad desplegada, nada de eso, “(…) nos aparte nunca del camino de la sencillez evangélica, para que seamos fieles constructores de la civilización del amor y de la cultura de la vida”.

A continuación compartimos con ustedes en forma textual la bendición que pronunció, el Capellán Castrense, Padre Francisco Andrés Roverano:

Del Evangelio según San Mateo (5.9)

“Bienaventurados los que trabajan por la paz,

Porque ellos serán llamados hijos de Dios”.

 

Señor Jesucristo, administrador Fiel y Prudente de la voluntad del Padre, has querido hacerte nuestro hermano y compañero de peregrinación, saliendo al encuentro de cada hombre que te reconoce como salvador, invitándolo a la comunión de la verdad y el amor.

Amparados en la fortaleza de tu Nombre, queremos poner ante tu mirada y protección, todas nuestras vidas, familias e intenciones.

Te pedimos que bendigas estas medallas, que son signos del compromiso que asumimos como hombres y mujeres defensores de la Paz.

Que por lo tanto, nuestro desarrollo, crecimiento y madurez profesional no nos aparte nunca del camino de la sencillez evangélica, para que seamos fieles constructores de la civilización del amor y de la cultura de la VIDA.

Nos encomendamos a la Virgen María, a quien al pie de la Cruz nos la dejaste como Madre común de TODOS.

Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor

Y la Bendición de Dios Todopoderoso (…).

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