Chubut | Siempre son una riqueza las visitas pastorales, un Padre que visita a su gente y a su pueblo, que va al encuentro, que sale, así se refería Mons. Santiago Olivera, Obispo Castrense de Argentina minutos antes de viajar desde Comodoro Rivadavia hasta la localidad de Puerto Deseado, provincia de Santa Cruz. La visita pastoral iniciada el pasado miércoles 28 de agosto, lo llevó a recorrer en una primera etapa dependencias de las Fuerzas Armadas y Fuerzas Federales de Seguridad en la tierra chubutense.

Donde visitó las localidades de, Sarmiento, Río Mayo, Comodoro Rivadavia, una agenda muy ajustada que le permitió aprovechar cada segundo de su estancia, potenciando lo más relevante, el contacto con nuestros hermanos. Al respecto, Mons. Santiago Olivera nos señalaba, “la visita pastoral siempre es un momento muy Dios, de mucha gracia, donde a mí, como pastor en estos dos años y meses que voy caminando la Diócesis Castrense de Argentina, que en definitiva es caminando la patria”.

Tal como lo hizo en cada una de sus conversaciones con nuestros efectivos, nos revelaba, “en esta tarea de visitar, voy redescubriendo tantos valores, tantos rostros, tantas vidas, tantas riquezas podemos decir tantos tesoros que tiene la argentina. Las Fuerzas Armadas y las Fuerzas Federales de Seguridad tienen hombres y mujeres de gran valía y son en estos lugares, en estos destinos de la patria donde podemos percibirlo realmente”.

Continuando en su afán de contarnos la importancia de estar aquí en este rincón del país, nos explicaba, “llegando aquí, a su zona de trabajo, de misión, es donde uno advierte que las inclemencias de clima o distintas situaciones adversas no son límites para nuestros hombres y mujeres”. Ampliando, decía, “siempre son una riqueza las visitas pastorales, un pastor, un padre que visita a su gente y a su pueblo, que va al encuentro, que sale”.

Sin olvidar jamás su origen, sus convicciones, nos recordó, “yo tengo muy presente y agradezco a Dios haber pasado por la tierra brocheriana, la cual me dio esa impronta de salir. Uno tiene en la figura de Brochero, la imagen del Cura con su mula malacara yendo rancho por rancho, casa por casa, ayudando a su pueblo para encuentro con Dios y esta es mi aspiración también”.

Trayendo aquella misión del Santo a nuestro tiempo, Mons. Olivera contó, “estas visitas son así, ya no con una mula malacara, sino con distintos medios de transporte. A diferencia de aquellas, vamos yendo a tocar el corazón de cada hombre y mujer para anunciarles la buena noticia, porque el Evangelio de Jesús es la clave y la razón de ser de una Diócesis Castrense”.

Concluyendo, el Obispo Castrense de Argentina, nos dijo, además, que una de las bases fundamentales de las visitas pastorales es, “ayudar a vivir más y mejor el Evangelio, en la configuración con Cristo. A ser realmente servidores de Jesús, transmitiendo la Palabra y administrando los sacramentos para gloria de Dios para bien de cada uno de ellos”.

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