Córdoba | Desde de la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús elevaron oraciones al Santísimo Sacramento por nuestra Patria, fue el pasado viernes 6 de septiembre desde las 19 horas, hasta las 7 de la mañana. Reunidos en la Parroquia cita en el BMGD (Barrio Militar General Deheza) de la ciudad capital cordobesa, los fieles junto al Capellán Castrense, Padre Walberto Morales reflexionaron y rezaron el Santo Rosario por nuestro país.

En el año 2016, el Santo Padre Francisco a través de vídeomensaje, desde el Vaticano, nos decía a los argentinos, “es el amor a la Patria que me lleva a pedirles, una vez más, que se pongan la Patria al hombro, esa Patria que necesita que cada uno de nosotros le entreguemos lo mejor de nosotros mismos para mejorar, crecer, madurar”. En aquel mensaje, el cual tenía además como misión contarnos que no podría viajar a nuestro país, nos incentivaba a desarrollar, “una cultura del encuentro donde cada uno tenga su lugar, que todo el mundo pueda vivir con dignidad y que se pueda expresar pacíficamente sin ser insultado o condenado, o agredido, o descartado. Esa cultura del encuentro que todos tenemos que ir buscando, con la oración y la buena voluntad”.

Palabras que nos infunden el compromiso de seguir trabajando, desarrollándonos para dar lo mejor de sí para nuestra tierra, es así como nuestros fieles cada mes se reúnen para rezar y pedir la protección de nuestro Señor. Así lo hicieron el primero de los viernes del mes de septiembre, quienes rezaron el Santo Rosario por nuestra Patria, con el Guión perteneciente a San Juan Pablo II, del cual compartimos dos fragmentos, oración que repetirán el 4 de octubre próximo.

Del Guión del rezo del Santo Rosario, Rosario por nuestra Patria, recordamos:

Misterios Dolorosos:

I La Oración en el Huerto de Getsemaní

¡Jesucristo, Señor de la historia te necesitamos! ¿Cuántas angustias, cuántas penas te hacen sudar sangre, Señor? Miras la humanidad, miras la Argentina, y adviertes, cómo el hombre no sabe usar su libertad.

Ves cómo se potencia la capacidad de destrucción. Sudas porque ves cómo el mal avanza rápido; porque ves la ruina irremediable de, cuántos se enquistan en el mal y no quieren arrepentirse (…).

V La muerte de Jesús

Las dos grandes lecciones de la cruz son la bondad de Dios y la maldad del hombre. Nuestra Patria experimenta hoy patéticas convulsiones agónicas. Ellas son, imprudencias fatales en las rutas casi a diario, homicidios espeluznantes, desnutrición infantil, aborto, muerte por sobredosis.

Todas muertes absurdas, inútiles, evitables. Que por tu muerte redentora, Señor, se restaure la concordia entre los argentinos.

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