Día 3, Triduo de Oración por la Ordenación Diaconal de Darío Joaquín Verón

Publicado el24 julio, 2020

“Vayan, pues al Dueño de la mies y rogadle que envíe obreros a su mies”

Ambientación (sólo sugerencia): Como símbolo central para esta celebración sugerimos colocar algunas velas, de las cuales sólo algunas, estarán encendidas. El resto estarán apagadas, simbolizando el gran número de los que forman la mies y los pocos que se sienten llamadas a pastorearla.

Monición de entrada: La vocación es un misterio grande de fe. Es Dios Padre el que llama todas las cosas a la existencia, toda criatura viviente a la vida, todo ser espiritual al conocimiento y al amor que nos ofrece. Él llama a todos los hombres para dominar y completar la creación. Pero a algunos les ha llamado en especial para que le sigan y sean obreros que trabajen su mies. Es el Espíritu del Padre y de Jesús el que continúa haciendo que se oigan en la intimidad de cada uno las llamadas más personales. En este tiempo de gracia y conversión, sentimos la voz de Dios que nos llama y quiere llamar a otros. Oremos hoy juntos por las vocaciones sacerdotales, y seguimos teniendo presente, especialmente, a Darío que mañana será ordenado diacono para nuestra Iglesia Castrense.

Himno – canto Salmos (del día) “Jesús te seguiré”

Lectura evangélica (Mt 20 1, 7)

Y Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia. Y al ver a la muchedumbre, sintió compasión por ella, porque estaban vejados y abatidos como ovejas sin pastor. Entonces dice a sus discípulos: «La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, el Dueño de la mies que envíe obreros a su mies.»

(Hacemos un momento de silencio.)

Reflexión

¿Quién puede pretender decirnos que no sabemos orar? Sabemos la teoría, y además no nos falta la práctica. Quizá, eso sí, nos sobre un poco bastante de rutina. Pero no somos novatos. Algo así debieron de sentir los discípulos de Jesús cuando, después de aprender el Padrenuestro y rezar juntos una buena temporada, ya no seguían importunando al Maestro: «enséñanos a orar».

Una vez aprendido lo esencial, a lo más, venía bien recordar los detalles. Como nosotros que, reconociendo humildemente que sabemos orar, también admitimos pequeñas correcciones, recuerdos de lo que ya sabemos, puesta a punto sin más.

Para que no quede, también aquí nos vamos a permitir escuchar unos consejos de esos que nunca vienen mal, aunque «ya sepamos orar»:

«Quieres encontrar a Dios. Piensa que es él quien te busca a ti. Vive en la sencillez y en la transparencia; no te hagas notar. Haz tu camino como una peregrinación interior. Es allí donde le encontrarás. Reconcíliate con tu historia de vida, y con tu propia pobreza. Recuerda la parábola del buen samaritano; nunca pases de largo ante el hermano que sufre. Desea ansiosamente la llegada del Reino. Es la humanidad, es la Iglesia quien ora en ti. Vive tu encuentro con el Padre con la actitud gratuita de quien lo da y lo recibe todo como un don. No contabilices el tiempo del encuentro; tampoco la intensidad. Más que hablar, es bueno que escuches. Y más que esforzarte por pedir, dile al Padre que lo esperas todo de Él. Amando te encontrarás con el Amor. Si haces de tu vida un gesto de amor, estarás haciendo el mejor camino para encontrar a Dios en tu oración. Cierra la puerta a los ruidos del desamor, la intranquilidad, el egoísmo, el orgullo. Todo ello te incapacita para escuchar a Dios en tu oración silenciosa. Que tu oración sea siempre un encuentro profundo con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Nunca «acabes» tu oración, porque la sigues en la vida. En ella está el verdadero lugar de encuentro con Dios. Dios está ahí, en tu vida. No dudes de encontrarlo. Porque tú lo buscas a él en tu oración, y él sale a tu encuentro en la oración y en la vida. No olvides la respuesta a tu pregunta: ¿qué es lo esencial de la oración? «Jesús». Amén.»

(Hacemos un momento de silencio)

-Con esta intención e iluminados por la Palabra de Dios, rezamos al estilo del Rosario, un misterio contemplando: “Jesús enseña a sus discípulos a orar”. Rezamos Padrenuestro, 10 Ave Marías y 1 Gloria (al finalizar el Gloria rezamos: “Manda Padre muchos y santos obreros tu mies, conserva y santifica a los que están – estamos-“)

Preces

Llenos de alegría y gozo por sentirnos llamados a la gran misión de anunciar la Buena nueva a todos los hombres, dirijamos al Padre nuestra oración confiada. “Te rogamos, óyenos”

Para que los pastores de la Iglesia, en especial el Papa Francisco y nuestro obispo Santiago y demás personas consagradas, vivan el gozo de saberse custodiados por el Padre Dios, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

Para que las familias cristianas no sean obstáculo para la vocación consagrada de sus hijos, sino que, al contrario, viviendo la fe con autenticidad y creando un clima de oración, faciliten la acogida de la llamada de Dios, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

Para que todos nosotros, comunidad cristiana, tomemos conciencia de que la vocación es fruto de la gracia y oremos insistentemente al Señor pidiendo la abundancia de vocaciones que la Iglesia necesita, recordando hoy, especialmente, las vocaciones para nuestro obispado Castrense, roguemos al Señor. Te rogamos, óyenos.

Te pedimos, Señor, que sigas favoreciendo y enriqueciendo a tu Iglesia con los dones de tus vocaciones. Te pedimos que sean muchos los que escuchen y respondan generosamente a tu llamada, des perseverancia a nuestros seminaristas que están en camino; por Darío especialmente, para que pueda tu Iglesia alegrarse con su entrega fiel y perseverante. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Padrenuestro: Elevemos al Padre eterno, sustento de toda vocación, la oración que su hijo, Jesucristo, nos enseñó: Padre nuestro…

Oración

Señor, hoy también hay un inmenso gentío que camina maltrecho

y como ovejas sin pastor.

Hoy también la mies es mucha y pocos los obreros.

Tú, que nos dijiste que en esos momentos rogáramos al Dueño

para que enviase obreros a su mies, escucha nuestra oración.

Te pedimos por todos los que entregan su vida para propagar tu Evangelio.

Confórtalos con tu Espíritu.

Anímalos en su duro trabajo.

Dales fuerza para seguir predicando tu verdad.

Haz que su doctrina y testimonio

sean semilla de ideales nobles en los jóvenes,

de inocencia en los niños, de bendición en las familias,

de paz en las naciones, de amor y esperanza en todos.

Suscita corazones generosos que, siguiendo su ejemplo y entrega,

hagan realidad la venida de tu Reino a nosotros. Amén.

Canto a María- oración en silencio ante el Santísimo

Desde las 19:30 horas, clicando, seguí la transmisión en vivo desde nuestra red social facebook.

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