El Vicario General Castrense, ofició la invocación religiosa con motivo de la Clausura de la Misión Argentina en Haití, el pasado 31 de octubre, en las escalinatas del Edificio Libertador, en CABA (Ciudad Autónoma de Buenos Aires), tuvo lugar tan importante ceremonia.

El motivo, el cierre de la Misión de Paz Argentina en la República de Haití, la misma fue presidida por el Sr. Ministro de Defensa, Dr. Oscar Aguad y el Jefe del Estado Mayor Conjunto de la Fuerzas Armadas, Teniente General, “VGM” Bari del Valle Sosa, acompañado por altas autoridades de las Fuerzas Armadas. Durante el acto, se entonaron las estrofas del Himno Nacional Argentino, y luego de la Invocación Religiosa a cargo Mons. Gustavo Fabián Acuña, Vicario General de nuestro Obispado, se recordó a los cascos azules fallecidos en el trascurso de la misión.

A continuación compartimos el texto de la invocación:

“Suplo en mi carne –dice el apóstol Pablo, indicando el valor salvífico del sufrimiento- lo que falta a las tribulaciones de Cristo por su cuerpo, que es la Iglesia”.
Estas palabras parecen encontrarse al final del largo camino por el que discurre el sufrimiento presente en la historia del hombre e iluminado por la palabra de Dios. Ellas tiene el valor casi de un descubrimiento definitivo que va acompañado de alegría; por ello el Apóstol escribe: “Ahora me alegro de mis padecimiento por vosotros”. La alegría deriva del descubrimiento del sentido del sufrimiento; tal descubrimiento, aunque participa en él de modo personalísimo Pablo de Tarso que escribe estas palabras, es a la vez válido para los demás. El Apóstol comunica el propio descubrimiento y goza por todos aquellos a quienes puede ayudar –como le ayudó a él mismo- a penetrar en el sentido salvífico del sufrimiento.
Palabras del SUMO PONTÍFICE JUAN PABLO II en la CARTA APOSTÓLICA Sentido Salvífico del Sufrimiento SALVIFICI DOLORIS.
Damos gracias a Dios en este día por todos los que han servido ofreciendo ayuda mediante el Hospital Reubicable y a la vez la finalización de la Misión en la República de Haití. Dios que no se deja ganar en generosidad, recompense la entrega generosa de cada uno.
Pidamos a Nuestra Madre Celestial interceda por cada uno de nosotros. Nos Bendiga Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.-

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