Hungría | Ariel Atamañuk, a segundos del primer puesto en el mundial de Canotaje piensa en Tokio 2020, el Cabo Primero de GNA, quien es integrante del Seleccionado nacional de Paracanotaje y acaba de competir en el Campeonato Mundial de Canotaje en Szeged 2019 (Hungría), ya programa su nuevo desafío. La competencia mundial, se desarrollaba del 21 al 25 de agosto en la ciudad de Szeged, la cual se encuentra en el sudeste de Hungría, considerada como la tercera ciudad más importante del país, detrás de Budapest y Debrecen.

Ariel, gracias a los permisos pertinentes de Gendarmería Nacional Argentina (GNA), partía de Argentina el 11 de agosto para poder aclimatarse al verano europeo, entrenar y poder prepararse para la competencia tras cruzar medio mundo y poder representar a nuestro país. Pero nuestro Gendarme no viajaba solo, al integrar el seleccionado nacional, viajó junto al entrenador Alejandro Druziuk y dos atletas más quienes fueron parte de la delegación argentina de Paracanotaje.

Mientras tanto, su esposa, la Sargento de GNA, Viviana Marisel Cabrera, quien se encuentra prestando servicio en Colombia, en Cascos Azules al servicio de la ONU (Organización de Naciones Unidas), conseguía el permiso para poder acompañar a Ariel. Un viaje que a Viviana le demandó más de 8 horas de vuelo, entre Colombia y Ámsterdam, 2 horas más de vuelo hasta Budapest, tomar dos Ómnibus y un tren, arribaba a Szeged, para sumarse a su esposo.

La ciudad del Sol, como también se la conoce a Szeged por ser la región que más horas de luz se perciben al año, era el escenario del encuentro de este matrimonio que es símbolo de unión. El entrenamiento siempre demanda esfuerzo y exige superación, esas dos condiciones, que sumado al profundo amor que se tienen Viviana y Ariel conforman el poderoso combustible para superarlo todo para nuestro deportista nacional.

Fueron varias rondas, donde la competencia internacional demando el todo por el todo, Ariel que venía de recuperarse de una reciente lesión, debió sortear y navegar con mucha más exigencia, que sumados a algunos contratiempos, le demandaron mucho más trabajo. Entre los detalles que supimos, debió competir en un nuevo modelo de canoa, superior a la que en argentina utiliza para su entrenamiento y competencia, la misma presentaba nuevas características, resistencia y estabilidad que la convertían un verdadero desafío para poder pilotarla.

Resulta interesante contar, que nuestro deportista compitió con una embarcación compuesta de carbono, la cual resulta muy liviana y ligera, al respecto Ariel nos dijo, “este modelo, nos puso al nivel de los demás y nos dejó a 1 segundo de lograr el objetivo”. Agregando, además, “en Argentina no tenemos este tipo de embarcación para entrenar todos los días, donde en cambio lo hacemos con modelo viejo de canoa y de un peso muy superior, en tal sentido, sería muy importante contar con una embarcación así, para poder bajar ese tiempo y mejorar nuestro rendimiento”.

Pese a ello, Ariel lo supero, concluyó a tan solo 4 segundos del 1ro. en categoría KL2 (Kayak) y se ubicó en el puesto 14 a nivel mundial de su categoría, además, compitió en Canoa, categoría VL3. En esta última, se ubicó a 3 segundos del Campeón del mundo y a 1 segundo del que obtuvo la 6ta plaza a Tokio.

En el balance de los resultados alcanzados en la competencia internacional nos señaló, “estamos muy satisfechos con los tiempos puestos en competencia y poder achicar las brechas. Con lo alcanzado aquí en Hungría, estamos muy cerca de lograr la plaza en Tokio, somos parte de un pelotón que puede pelear esas 4 plazas para los juegos paralímpicos”.

Su presencia en el Mundial dibujó en su horizonte un nuevo puerto, y ese es, Tokio 2020, para ello, habrá que entrenarse a pleno, pues la meta lo obliga a participar en mayo del año próximo en Alemania. Allí, en Europa es donde se disputarán 4 plazas para poder competir en la tierra del Sol Naciente en el mes de septiembre.

Mientras por estas horas, Ariel y Viviana están volando nuevamente a América, Ariel tendrá solo dos semanas para desconectarse del campo deportivo, acompañará a su esposa en su misión en Colombia, para luego ya meterse de lleno en el nuevo objetivo mundialista. Mientras esperaban el vuelo rumbo a Colombia, Viviana no podía ocultar la emoción de poder viajar con su esposo, si bien la fuerza de Ariel es indiscutible, la energía de su esposa es idéntica de admirable.

Viviana recuerda ese lazo profundo que los une en su historia, la fe indestructible en Dios, cuando Ariel sufría el accidente en Córdoba, donde perdía sus dos piernas, ella prestaba servicio también en Cascos Azules, pero en África. Mientras volvía de urgencia a nuestro país, lo hizo vía Roma, Italia (Europa), al abordar la nave, mientras se ubicaba en su asiento y lejos de poder ocultar su angustia por todo lo que estaba pasando, una azafata se acercó y le consultó, qué era lo que la preocupaba.

Allí, sin mediar palabra, se retiro y regresó a los minutos, para entregarle en las manos de Viviana una pequeña caja y mirándola a los ojos, le dijo, “hace unos días estuve con el Santo Padre Francisco y bendijo este Rosario, quiero que se lo des a tu esposo para que él también pueda rezar”. Ese Rosario voló en las manos de ella y se impregnó con ese corazón comprometido y confiado en el Señor, Viviana nos contaba, “yo siempre rece y le pedí a Dios que me permitiera cuidar a Ariel (…), y cada vez que iba a pensar en algo malo, agarraba mí rosario y rezaba (…) eso me mantuvo fuerte”.

Hoy la vida, les dio un presente completamente distinto a aquel que los probó hasta el máximo a esta joven pareja de Gendarmes, la propia Viviana lo describe de una forma esclarecedora, “jamás creímos que donde otros veían un accidente de las características que debió superar Ariel, pudiéremos disfrutar hoy de tanta felicidad, verlo competir en el escenario mundial es una bendición absoluta”. Mientras hacía una pausa y sus ojos se iluminaban tratando de que el corazón se acomode en el galope orgulloso de lo vivido, agregó, “todo el tiempo pensábamos que el milagro de que Ariel sobreviviera tenía detrás un gran propósito, y creo que tiene que ver con esto, con su ejemplo, su fuerza, su empuje y su constancia”.

El tiempo apremiaba en el aeropuerto de Ámsterdam, mientras Ariel y Viviana abordaban su vuelo rumbo a nuestro continente americano, mientras nos despedíamos, no podemos dejar de pensar en ellos y su ejemplo. Una historia de amor, que navega en el mar de desafíos, que a cada puerto que arriban, superan los límites, buscando en el nuevo rumbo la gracia de Dios para seguir remando en su misión en la vida.-

 

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