La Hermana María Bernardetta de la Inmaculada fue nombrada Sierva de Dios, quien perteneció a la congregación de las Hermanas Pobres Bonaerenses de San José, así lo dio a conocer la Arquidiócesis de Buenos Aires. Conocida como la Madre Bernardita, la religiosa brindó un exquisito ejemplo de vida consagrada en bien de la vida de la Iglesia, y particularmente en la Argentina.

Es recordada la colaboración de la Madre Bernardita en los Seminarios, principalmente con los Sacerdotes Jesuitas en el colegio Máximo de San Miguel, siendo por entonces superior el actual Papa Francisco. En la actualidad, la congregación de las Hermanas Pobres Bonaerenses de San José, trabajan pastoralmente en la Arquidiócesis en la atención del Pensionado de señoras mayores y comedor para pobres que funciona en la Casa Josefina.

También están presentes en la atención del Sanatorio Municipal “Doctor Julio Menéndez” y en el Hospital Militar Central. La información, que era difundida mediante un edicto firmado por el Cardenal Angelo de Donatis, Vicario General de Su Santidad para la Diócesis de Roma era recibida con gran alegría en nuestro país.

En especial, la Arquidiócesis de Buenos Aires expresó el deseo de que se obtenga una respuesta positiva para que sean reconocidos sus méritos de Vida Consagrada y de configuración “con Cristo pobre, abandonado filialmente en el Padre”, según el específico carisma de su congregación. En el recorrido por su vida que se plasma también en el edicto, se señala que la Madre Bernardita deseosa de consagrarse totalmente al Señor, en 1935 comenzó el período de postulante en Roma, fallecía el 12 de diciembre de 2001 en la misma ciudad.

El 19 de marzo de 1938, en la capilla de San Giuseppe en Roma, hizo sus primeros votos religiosos, fue para todas las hermanas un ejemplo de humildad, piedad, laboriosidad, bondad y abandono a la Divina Providencia. Ha servido en varias comunidades, incluyendo Buenos Aires (Argentina) y Virginia (EE. UU.), poniéndose a disposición de todos los seminaristas y sacerdotes, acompañándolos en su vocación sacerdotal en tiempos de dificultad.

Vivió demostrando en las pequeñas cosas de cada día el amor por los sacerdotes, sus hermanas, su familia y los pobres. Dado que ha ido aumentando su fama de santidad a lo largo de los años, y que se ha pedido formalmente que comience la Causa de la Beatificación y Canonización de la Sierva de Dios, para que la comunidad eclesial tenga conocimiento, invitan a todos los fieles a comunicarse con el Tribunal Diocesano del Vicariato de Roma (Piazza S. Giovanni in Laterano, 6 – 00184 ROMA) enviando todas las noticias, de las cuales se puedan inferir, de alguna manera, elementos favorables o contrarios a la fama de santidad de dicha Sierva de Dios.

Después de recopilar, de acuerdo con las disposiciones legales, todos los escritos que se le atribuyen, el edicto ordena remitir con el debido cuidado al mismo Tribunal cualquier escrito que se posea, que tenga como autora a la Sierva de Dios, si no ha sido ya entregado a la Postulación de la Causa. En ese sentido, recordaron que al decir “escritos” se refieren, no solo a las obras impresas, sino también a los manuscritos, los diarios, las cartas y cualquier otro escrito privado de la Sierva de Dios. Quienes deseen conservar los originales pueden enviar una copia debidamente autenticada, explicaron.-

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