La Iglesia Catedral Castrense Stella Maris cumplió 36 años de su Consagración, el 28 de junio de 1983, el Nuncio Apostólico, Mons. Dr. Ubaldo Calabresi consagraba el templo con el nombre de nuestra Madre, la Virgen María en la querida advocación “Stella Maris”. En tal sentido, ante la conmemoración de un nuevo aniversario, este lunes 1 de julio se celebró Misa de Acción de Gracia, a las 8 horas, en la Catedral Castrense de Argentina, sede del Obispado Castrense de Argentina.

Dado que nuestro Obispo Castrense de Argentina, Mons. Santiago Olivera y el Vicario General Castrense, Mons. Gustavo Acuña, junto a Capellanes Mayores de las Fuerzas Armadas y Fuerzas Federales de Seguridad, están participando en Villa Cura Brochero, Córdoba del Encuentro de Formación Permanente del Clero, en la Catedral Castrense ofició la Santa Misa, el Capellán Mayor de PNA (Prefectura Naval Argentina), Padre Diego Tibaldo. Concelebraron los Capellanes Castrenses, Padre Alberto Pita, Padre Enrique Alberto Sanguier Fonrouge, Padre Fernando Papa y el Padre Bernardo Conte Grand.

En su mensaje, el Padre Diego Tibaldo se refirió sobre la importancia de la dedicación de la Santa Iglesia, destacando que, “quienes somos parte de ella, resguardamos allí, nuestros momentos más importantes en la vida. En nuestra Catedral, celebramos nuestros Bautismos, Comuniones, Confirmaciones, somos consagrados Diáconos, Sacerdotes, y en ella, también despedimos en el tránsito a la casa del Padre a nuestros seres queridos”.

También, resulta muy especial recordar de aquel 28 de junio de hace 36 años atrás, parte de la Plegaria para la Dedicación del Templo, “que tus fieles, reunidos junto a este altar, celebren el memorial de la Pascua y se fortalezcan con la palabra y el cuerpo de Cristo. Que resuene aquí la alabanza jubilosa que armoniza las voces de los ángeles y de los hombres, y que suba hasta ti la plegaria por la salvación del mundo. Que los pobres encuentren aquí misericordia, los oprimidos alcancen la verdadera libertad, y todos los hombres sientan la dignidad de ser hijos tuyos, hasta que lleguen, gozosos, a la Jerusalén celestial. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santoy es Dios, por los siglos de los siglos.  Amén”.-

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