La Pampa | El Móvil 4 de GNA, Gral. Acha recibió la réplica del Poncho de Brochero y la imagen del Santo, fueron entregadas por el Jefe de la unidad de la Fuerza Federal de Seguridad a nuestro Capellán Castrense, Padre Víctor Hugo Massarotti. La prenda, que es una reliquia de tercer grado, es una pieza que estuvo en contacto con las reliquias del Santo (restos del Santo que se encuentra en su Santuario en Córdoba), donde cada año los borcherianos reviven esta especial tradición.

La misma, se realiza desde antes de ser nombrado Beato, cuando a pedido del Párroco del Santuario y con la autorización mediante, se coloca un poncho, a imagen y semejanza del que usaba el Santo en vida y permanece durante un año sobre la urna que resguardan sus restos. Antes de la celebración del aniversario de su Pascua (cada 26 de enero), éste, se reemplaza por uno nuevo, para tomar el reemplazado, el cual es cortado  en cientos de miles de fragmentos que se aplican a las estampas, llevando así no solo su imagen, sino también su reliquia de tercer grado, la cual se reparte en cada semana brocheriana y resto del año.

Además, también del poncho que se fragmenta, desde hace unos años y luego de su Canonización, se presenta la posibilidad de contar con un Poncho que recorre distintas regiones, llevando el abrigo del Santo. El mismo, como el que sirve para convertirse en los pequeños fragmentos que llevan las estampas, es ofrendado al Santo y permanece durante un tiempo determinado en el santuario en contacto directo con sus reliquias, convirtiéndose así en reliquia de tercer grado, uno de estos ponchos arribó al Móvil 4 de GNA, Gral. Acha, La Pampa.

Al momento de su recepción, el Padre Massarotti lo desplegó y habló sobre el Santo a nuestros efectivos de Gendarmería, así describía su historia:

“Conocer la tierra del Santo Cura Brochero el Valle de Traslasierra, a poco más de 150 kilómetros al oeste de Córdoba capital, es entrar en el misterio de una Iglesia en salida. Hablar de Brochero, es narrar la vida de un hombre que marcó una época con un estilo Sacerdotal inédito y fascinante.

Brochero, montado en su mula malacara con solo 26 años fue ordenado sacerdote un 4 de noviembre de 1866 por el Obispo José Vicente de Arellano. La fragancia de su santidad llego a este destacamento Móvil 4 de Gendarmería Nacional Argentina.

El Padre José Gabriel del Rosario Brochero, percibió por aquellos años, el triste compromiso de los bautizados con la palabra de Dios, el estado moral y la indigencia material de una Córdoba sin caminos y sin escuelas. Fue allí, donde se jugó la vida por educar y promocionar la “Palabra de Dios” a sus paisanos, siendo canonizado, luego de una vida de entrega a Dios, el 16 de octubre de 2016.

Su paso al registro del libro de los Santos espero más de un siglo y el gran día lo encontró con una corona de almas de 80.000 cristianos en la ciudad del Vaticano, en la plaza San Pedro que lo acompañaron, convirtiéndose en el primero de los Santos que nació y murió en la Argentina y que fue presentado a todos, obviamente, sobre su mula que evangelizo con él.

‹‹Cuanto más pecadores, rudos e inciviles sean mis feligreses, los Sacerdotes han de tratar con más dulzura y amabilidad en el confesionario, en el púlpito y aun en el trato familiar››, eso era un Sacerdote para este Santo. Brochero poseía una intuición fundamental que fogoneaba su alma, conducir en primera instancia a hombres y mujeres a Córdoba capital, para hacer Ejercicios Espirituales.

Un sacrificio que suponía recorrer  200 kilómetros, a lomo de su mula, en el itinerario esas santas caravanas integradas por más de quinientas personas. Quienes en su tránsito más de una vez fueron sorprendidas por implacables tormentas de nieve, cruzaban las sierras, las Altas Cumbres, en una suerte de travesía que le llevaba tres días de viaje y más.

Anta la dificultad que representaba el viaje, Brochero proyecto construir en el oeste cordobés, su propia casa de Ejercicios. Es así cuando en 1877 el Santo construye la Casa de Ejercicios Espirituales, actualmente es monumento histórico nacional desde el 9 de mayo de 1974.

Traslasierra en aquellos años era un paraje de un tamaño inmenso: 4.336 kilómetros cuadrados de valle y serranías, entonces indómitas y casi desiertas, infestadas de salteadores y delincuentes prófugos de la justicia. Sus poco más de 10.000 habitantes vivían dispersos, con un grado de indigencia material lamentable, incomunicados por las Sierras Grandes de más de 2.000 metros de altura sobre el nivel del mar.

Con sus feligreses, Brochero, quien vino al mundo el 16 de marzo de 1.840, siendo uno de los diez hijos de Ignacio Brochero y Petrona Dávila, construyó más de 200 kilómetros de caminos y varias Iglesias, fundó escuelas, se preocupó por la educación de todos, construyó acueductos. Solicitó ante autoridades y obtuvo mensajerías, oficinas de correo y estafetas postales. Proyectó el ramal ferroviario que atravesaría el Valle de Traslasierra uniendo Villa Dolores y Villa de Soto para sacar a sus queridos serranos de la pobreza, abandonados de todos pero no por Dios, como solía repetir. “El Sacerdote que no tiene mucha lástima de los pecadores es medio sacerdote. Estos trapos benditos que llevo encima no son los que me hacen sacerdote; si no llevo en mi pecho la caridad, ni a cristiano llego” afirmaba sin vacilaciones ni dudas de fe.

La vida de Brochero gravito entre cuatro Pontífices, Gregorio XVI de 1831 a 1846, Pio IX quien permaneció a lo largo de 32 años en el trono de Pedro de 1846 a 1878, el Papa del dogma de la Inmaculada Concepción y la Infabilidad Papal, León XIII, el Papa de la cuestión social, captado por primera vez en un film y con el cual San Pedro fue iluminado eléctricamente por primera vez y San Pio X, el Papa que estableció la elevación de la hostia y del cáliz en la misa y de las 99 preguntas del catecismo.

En la reflexión del Obispo castrense de Argentina y ex Obispo de Cruz del Eje, Córdoba, Mons. Santiago Olivera, “Brochero fue un adelantado a los tiempos, supo pensar la realidad, porque, ciertamente, la promoción humana y la evangelización no estaban tan claras en su tiempo. Pero la perduración de su obra es innegable, un Cura que enseñaba el evangelio con su vida, era un Cura salidor, no se quedaba en las paredes de su parroquia, el salía anunciando el Evangelio. Por eso, el gran desafío de los cristianos siempre será que la Palabra de Dios que escuchamos, sea Palabra que se Encarna, que sea viva, solo así seremos felices de verdad”.

Su amor por el prójimo, le hicieron valedero el reconocimiento de hombres y mujeres, ya que para Brochero no todo era evangelizar, sino por su intermedio, brindar condiciones de vida digna. Debido a su enfermedad, el Sacerdote renunció al Curato, viviendo unos años con sus hermanas en su pueblo natal. Pero ante el incansable pedido de su querido rebaño de fieles, regresó a su casa de Villa del Tránsito (actual Villa Cura Brochero), donde murió leproso y ciego el 26 de enero de 1914 a los 73 años.

Un pastor con olor a oveja. Brochero, no se quedó en el despacho parroquial, se desgastó sobre la mula y acabó enfermando de lepra, porque compartía un mate con todo aquel que le ofreciera su amistad, era un Sacerdote, callejero de la fe.

El lunes 29 de julio, día de Santa Marta de la Aldea de Betania, la del Evangelio que acogió a Jesús con María y Lázaro, tres amigos entrañables de Jesús, el Móvil 4 de Gendarmería Nacional se vistió de fiesta. Pues el Sr. Jefe de elemento, Comandante Mayor, Nicolás Alamo, entregó al Sr. Capellán de la unidad Padre Víctor Hugo Massarotti, una reliquia de tercer grado del Santo Brochero.

Al decir, reliquia de tercer grado, señalamos que la misma son pertenencias que fueron unidas a un fragmento de la ropa o de algo que el Santo usaba durante su vida. En este caso, hemos recibido una réplica de su poncho y una estatuilla del Santo con Sotana, bastón y sombrero.

‹‹Promover el hombre aquí en la tierra, pero con la vista fija en el cielo ya que Dios me da la ocupación de buscar mi fin y de orar por los hombres pasados, por los presentes y por los que han de venir hasta el fin del mundo››, éste era su lema, por eso, ese día llego a la unidad, el bienvenido y misionero poncho replica. El que, quedara en este destacamento de GNA, que ya posee 37 años de presencia institucional en la ciudad de la amistad Gral. Acha y será una ocasión privilegiada de anunciar la conversión y la vuelta a Dios, el perdón de los pecados y el pan de la vida que es Cristo a los Gendarmes.

Permanecerá en este destino como le hubiese gustado al Santo que nos referimos, que Jesucristo, centinela del Padre Dios, sea conocido en esta prestigiosa Fuerza de Seguridad llamada Gendarmería Nacional Argentina. Con 81 años de vida, Gendarmería nacía en 1938, es decir, 24 años después de la muerte del Santo argentino más famoso, allá por 1914.

Un poncho que fue  instrumento de evangelización, que visibilizaba a este cordobés, que lejos de ser un amuleto, un acto de magia, o un acto de superchería, fue una prenda misionera que lo acerco a la gente para llevar la palabra de a Dios. ‹‹Yo me felicitaría si Dios me saca de este planeta sentado, confesando y predicando el Evangelio›› afirmaba.

Como la mujer enferma del evangelio de Marcos 5, que entre las multitudes intentaba tocar el manto del divino del maestro con la confianza de ser curada, diciendo si logro tocar, aunque solo sea su manto, quedare curada, así esperamos recibir en esta unidad su bendito poncho, porque Dios es como los piojos: está en todas partes, pero prefiere a los pobres.

Este es Brochero, Patrono Nacional de los Sacerdotes Argentinos, una imagen viva de lo que hoy el Papa Francisco nos invita como Iglesia en salida, que con su poncho, cuya replica recibimos, con su dócil mula y una sonrisa en el rostro era capaz, de desensillar y decirnos sacando pecho y la mirada calada por el viento de las sierras: El amor eterno de Dios hacia el hombre está escrito, en todas las maravillas de la creación. ALELUYA.

Brochero, siempre te encuentra, Brochero siempre te abrigará. Brochero, cúbrenos con tu Poncho y empújanos a salir”.

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