Misiones | Ntra. Sra. de Luján, es nuestra Reina, pero sobre todo es nuestra Madre, de esta forma nos explicaba el Capellán Auxiliar Castrense de GNA, Padre Pedro Ferrari el significado de la Santa Patrona de la Fuerza Federal de Seguridad al celebrar la Santa Misa de Campaña en la tierra misionera. Celebrada el miércoles 8 de mayo la Santa Misa, en el Escuadrón Núcleo 50 de GNA, Posadas, Misiones, donde participaron además, personal de la Agrupación IV de GNA, Misiones y Región IV de GNA.

Asistieron, el Comandante de Región VI de GNA, Comandante General Edgardo Antonio Rivas, el Segundo Comandante de Región VI de GNA, Comandante Mayor, Carlos Alberto López. También, estuvieron presentes, el Segundo Jefe de la Agrupación IV de GNA, Misiones, Comandante Principal, Roberto Carlos Schmid, el Oficial Ejecutivo del Escuadrón Núcleo de GNA, Posadas, Comandante, Luis Rosendo Martínez.

En su mensaje, el Padre Ferrari afirmaba, “según el testimonio de San Juan, la Madre de Jesús «estaba junto a la Cruz». Por consiguiente, se unió a todos los sufrimientos que afligían a Jesús. Esta unión con el sacrificio de Cristo dio origen en María a una nueva maternidad. Ella que sufrió por todos los hombres, se convirtió en madre de todos los hombres. Jesús mismo proclamó esta nueva maternidad cuando le dijo desde la Cruz: «Mujer, he ahí a tu hijo»”.

Continuando, nuestro Capellán dijo, “así quedó María constituida Madre del discípulo amado y, en la intención de Jesús, Madre de todos los discípulos, de todos los cristianos. Al discípulo amado le dijo Jesús: «He ahí a tu madre», y desde aquella hora «la acogió en su casa», o mejor, «entre sus bienes», entre los dones preciosos que le dejó el Maestro crucificado. Las palabras, «He ahí a tu madre» están dirigidas a cada uno de nosotros. Nos invitan a amar a María como Cristo la amó, a recibirla como Madre en nuestra vida, a dejarnos guiar por ella en los caminos del Espíritu Santo”.

Hablando del milagro en sí, el Padre Pedro Ferrari, declaró, “la Virgen en Luján eligió el lugar donde quedarse para siempre junto al pueblo argentino. Desde ahí su maternidad se extendió a todos los argentinos, y de manera particular a los Gendarmes, quienes a su vez tienen la gracia de custodiar su Santuario. Ella recoge nuestras súplicas, ella asume los dolores de este pueblo como asumió los de su hijo en la espera confiada de la Pascua. La incesante peregrinación de fieles que hace ya casi cuatro siglos acuden a sus pies la transformaron en nuestra patrona, en nuestra protectora, ella es nuestra Reina, pero sobre todo es nuestra Madre”.-

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