Mons. Olivera | A María le pedimos, que nos ayude a amar como amó su Hijo Jesús, contemplando y diciéndole siempre sí al Señor en cada circunstancia

Publicado el11 mayo, 2020

Mons. Olivera | A María le pedimos, que nos ayude a amar como amó su Hijo Jesús, contemplando y diciéndole siempre sí al Señor en cada circunstancia, la síntesis se desprende del mensaje expresado en la Homilía transmitida por el Obispo Castrense de Argentina. Fue en la Solemnidad de Ntra. Sra. de Luján, durante la celebración de Santa Misa, en la noche del viernes 8 de mayo, en la Fiesta Patronal de la Diócesis Castrense de Argentina.

Celebró Santa Misa, Mons. Santiago Olivera, concelebraron, el Vicario General Castrense, Mons. Gustavo Acuña, el Rector de la Catedral Castrense, Stella Maris, Padre Diego Pereyra y el Capellán Castrense, Padre Santiago García del Hoy. En este tiempo particular que vive la humanidad, donde no solo nuestro país sin el mundo entero se encuentra en aislamiento preventivo y obligatorio, todas las celebraciones religiosas se desarrollan sin la presencia de fieles.

A raíz de ello, tanto la Novena a la Virgen de Luján, como la celebración de la Santa Misa de la Solemnidad de nuestra Patrona de la Diócesis Castrense de Argentina, fueron transmitidas en vivo por la red social Facebook y por señal digital de radio. En su mensaje, Mons. Santiago Olivera nos decía, “esta casa, que se convierte por este tiempo en templo sagrado, para honrar a nuestra Madre para celebrar el sacrificio redentor de Jesucristo, es signo de tantos hogares, de nuestra familia castrense y amigos”.

Continuando, el Obispo Castrense de Argentina nos señalaba, “que importante es que contemplemos a María nuestra Madre en tiempos donde a veces, la cultura en la que vivimos no se la vea como lo que es, Virgen María, la llena de Gracia, la Pura por excelencia. Hoy contemplamos la imagen de la Virgen de Luján que acompañó a nuestros hombres en las Malvinas, advocación que estuvo durante toda la guerra y que, tras 37 años de estar en el Reino Unido, ha vuelto a nuestra casa, y que recorría y recorrerá nuestro suelo argentino, María que nos mira con ternura, hoy queremos, mirarla Ella también con ternura”.

Mons. Olivera en su Homilía decía, además, “hoy quisiera detenerme en dos momentos, primero, en la Cruz, este que es un tiempo muy particular, de silencio profundo, pero de amor grande. Tanto amó Dios al mundo que envió a su Hijo para salvarnos, tanto amó Jesús el proyecto de Dios, tanto amó Jesús a cada uno de nosotros que entregó su vida para salvarnos.

Jesús dio su vida hasta el extremo, sin reservarse nada, para darnos la salvación. Ciertamente, mirar la Cruz es actualizar el amor de Dios sin límites, un amor de Dios Padre que ama a todos, que por todos se estaba entregando sin ninguna exclusión, a todos quería salvar”.

Continuando, nuestro Obispo centró sus palabras el segundo momento elegido, donde es protagonista la Virgen, “María al pie de la Cruz, callada, contemplaba este misterio. Entonces, podemos decir que, debemos acercarnos al corazón de la Madre, qué habrá significado ver a este Hijo de sus entrañas, pero también el mismo Dios, este proyecto del Padre que le había dicho que iba a ser la Madre de Dios y quien dijo que sí”.

Avanzando, Mons. Santiago Olivera destacaba, “María que contemplaba el momento culminante de la redención, donde cambiaba la historia para siempre, donde había un antes y un después, donde Cristo vence el pecado y la muerte y María allí, con un corazón firme, entera, de pie, en la Cruz de Jesús. Contemplar el misterio de la Cruz es, acercarnos al amor de Dios, al amor de Dios, de Jesús sin límites, al amor de la Virgen María, que cooperó en la redención y salvación allí, acompañando y que recibe con agrado ser la Madre de todos en el nombre de Juan”.

Respecto del Evangelio, nos decía, “hemos escuchado de los hechos de los Apóstoles, vuelven los discípulos, los amigos de Jesús, vuelven al cenáculo, al lugar donde acostumbraban a reunirse y con ellos, estaban algunas mujeres y María Santísima. Es conmovedor pensar en la Madre a quien le habían arrancado el Hijo, pero María es mujer de fe, estaba con los discípulos rezando con la certeza de que debemos renovar, que en donde dos o tres se encuentran reunidos en nombre de Dios, está presente Jesucristo”.

Mons. Olivera entonces, continuaba recordando, “hoy celebramos a la Virgen, a María la honramos en título de Virgen de Luján, en el año 1630 antes de ser Nación, Ella, quiso quedarse en medio de su Pueblo. Se tomó enserio la Virgen, esto que recibió como testamento al pie de la Cruz, «he ahí tu hijo, hijo, he ahí tu Madre»”.

Agregando, “María, quiso quedarse en nuestro pueblo, en nuestra tierra, en nuestra Patria. Tendríamos que volver a escuchar ese silencio, esas miradas de la Virgen que, en Caná se encargó de observar que faltaba el vino a los novios y que hoy, también nos sigue mirando con ternura y nos recuerda que hay cosas que faltan.

¿En nuestra vida personal, en nuestra vida de familia, en nuestra vida de la Patria, qué cosas faltan? Falta dialogo, falta justicia y verdad, falta amor sincero, falta transparencia, faltan tantas cosas, y María nos dice también como en Caná, «Hagan lo que Jesús les dice»”.

El Obispo Castrense de Argentina además señaló, “hoy contemplamos en este misterio Mariano, en este amor a la Virgen, que la veneramos, que la queremos, que la sentimos parte de nuestra Patria, que es Patrona de la Diócesis Castrense de Argentina, de la República Argentina, de la Gendarmería Nacional Argentina y de la Policía Federal Argentina de quienes nos sentimos hermanos, ponemos bajo la mirada y su manto de la Virgen nuestras vidas.

A María le pedimos, que nos ayude a amar como amó su Hijo Jesús, que nos ayude a transitar como peregrinos, pues Ella fue peregrina de la fe, también como peregrinos, contemplando y diciéndole sí al Señor siempre en cada circunstancia. Renovamos en este Evangelio de Juan, el modo de amar de Dios, que no se nos escape, que Dios nos envió a su Hijo para salvarnos, que Dios siempre da el primer paso, que Dios siempre ama sin límites con toda su capacidad de amor, esto fue lo que encarnó Jesús”.

Finalizando, decía, “(…) debemos comprometernos a amar como Dios, debemos comprometernos a amar como amó Jesús, amar entonces primero, aun lo que nos cuesta, aun los que nos hacen sufrir, amar aquellos que entre comillas son nuestros enemigos. Amar al modo de Dios, amar a todos, este amor salvará a nuestra Patria y nuestro mundo. Pidamos a la Virgen, pidámosle al Señor que nos ayude a seguir el camino del Evangelio, escuchemos de esta sencilla y gran mujer, la gran Madre Dios, Madre nuestra, que sintamos siempre en nuestros oídos, «hagan lo que Jesús les pida»”.

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1 Comentario

  1. María del Carmen Corripio y Corripio

    Maravillosas palabras del Obispo Castrense, llenandonos de espiritualidad y amor hacia nuestra Santa Madre.

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