Mons. Olivera | Brochero predicó el Evangelio de Jesús con la palabra, pero fundamentalmente con la vida, por eso el testimonio sigue permanente

Publicado el27 enero, 2021

Mons. Olivera | Brochero predicó el Evangelio de Jesús con la palabra, pero fundamentalmente con la vida, por eso el testimonio sigue permanente, la síntesis se desprende la Homilía del Obispo Castrense de Argentina en la celebración Eucarística durante la Santa Misa en honor a 107° aniversario de la Pascua del Santo José Gabriel del Rosario Brochero. Fue en el medio día del 26 de enero, en el Salón del Peregrino, ubicado tras la manzana histórica que contiene el Santuario Ntra. Sra. del Tránsito y Cura Brochero, el Museo Brocheriano, la Casa de Ejercicios y la histórica Plaza Centenario de Villa Cura Brochero.

Con distanciamiento social, por estar en pandemia, los peregrinos y fieles se dispusieron para participar de la Santa Misa, celebrada en el interior del Salón del Peregrino. Celebró la Santa Misa, Mons. Santiago Olivera, en sus palabras decía del Santo Brochero, “así como en la tierra había dicho frente a la enfermedad, rezaba por los hombres pasados, presentes y por los que vendrán, así cumple sin duda nuestro Santo Cura su noble misión en el cielo y nos reúne año tras años, a celebrar con alegría su Pascua”.

Avanzando, en la Homilía también expresaba Mons. Santiago, “(…) el Santo Cura, ha Encarnado de modo pleno el Evangelio de Jesús, lo ha entendido plenamente”. Añadiendo, “la vigencia, la actualidad de Brochero justamente está, porque él es un gran intercesor, amigo de Jesús, porque acudimos a él confiados en nuestras necesidades”.

También, el Obispo Castrense de Argentina, nos revelaba, “Brochero entendió, en su capacidad, en su inteligencia y sencillez la radicalidad del Evangelio, que es el amor a todos, fundamentalmente a aquellos más alejados, a los más necesitados, a los más pobres y sin duda son aquellos que necesitan mucho más de Dios”. Sobre este aspecto del Santo, Mons. Olivera dijo, además, “Brochero lo predicó con la palabra, pero fundamentalmente con la vida, por eso el testimonio de Brochero sigue permanente, 107 años y sigue tan vigente. Nos pasa seguramente a todos, que no podemos hablar de Brochero como del pasado, hemos experimentado que, al compartir sobre él, a algunos no nos da como nostalgia que no está, sino el gozó de alguien que está presente”.

Casi en el final de la Homilía, nuestro Obispo señalaba, “la clave Brochero la entendió así, el monumento de esto es, la Casa de Ejercicios, ese espacio y ese lugar donde llevaba a su gente para que se encuentre con Cristo, con la certeza que el encuentro con Jesús, con la seguridad que ese encuentro cambiaba su curato, su provincia, su Patria. Pidámosle a Brochero entonces que los que venimos a su tierra, desde nuestros lugares, desde nuestra vida cristiana, siempre vayamos a Jesús confiados, dispuestos, con necesidad de ser hombres y mujeres que nos toque el corazón y que nos convirtamos más y mejor al Evangelio”.

A continuación, compartimos la Homilía de Mons. Santiago Olivera, Obispo Castrense de Argentina:

Salón del Peregrino

Villa Cura Brochero, Córdoba

Santa Misa, Pascua de Brochero, 26 de enero de 2021

Homilía de Mons. Santiago Olivera

Obispo Castrense de Argentina

Con mucha alegría comparto con ustedes esta fiesta de la Pascua de Brochero, llamativamente estamos celebrando la muerte de este Santo y querido Cura. Lo vivimos y lo continuamos en la espiritualidad de nuestro pueblo, con verdadero gozo y seguramente porque el pueblo de Dios a lo largo de estos 107 años ha podido experimentar que Brochero, permanece vivo.

Tal como él lo había profetizado, como él había podido pispear entre su gente, entre su pueblo, y este transito a la casa del Padre era justamente una nueva presencia del Santo Cura, siguiendo haciendo el bien en el cielo por nosotros. Así como en la tierra había dicho frente a la enfermedad, rezaba por los hombres pasados, presentes y por los que vendrán, así cumple sin duda nuestro Santo Cura su noble misión en el cielo y nos reúne año tras años, a celebrar con alegría su Pascua.

En la memoria de los Santos, Timoteo y Tito ayer celebrábamos la conversión de San Pablo y hoy estamos celebrando la Eucaristía en honor a nuestro Santo Cura. Releyendo distintos artículos de diarios cuando falleció el Cura Brochero, me parece lindo poder compartirles, del Diario la Razón de Buenos Aires, el 27 de enero de 1914, decía, “acaba de fallecer en una de las localidades serranas de Córdoba, la figura más popular del clero nacional de esa provincia y acaso de toda la república, el canónigo Brochero, Sacerdote de clara inteligencia y acendrada virtud, de ejemplar celo apostólico e infatigable actividad”.

Otro periódico, también de Buenos Aires, decía, “la figura que ha desaparecido fue única, el Cura Brochero original en todo, será por su actuación en la serranía recordado por mucho tiempo. Ante su tumba, llevaran el homenaje de su afecto miles de buenos serranos que deben al extinto la instrucción y que deben al Cura del Tránsito lo mejor de su vida. Y todos los que le conocieron dirán, como nosotros, fue un hombre bueno, su corazón era todo caridad y amor para sus semejantes. Paz en su tumba”.

Estas palabras fueron dichas, el 28 de enero de 1914, a dos días de la Pascua de nuestro Santo Cura y nos llena de alegría descubrir que esto ha sido verdaderamente profético y real. Hemos escuchado la lectura del Evangelio, la mención de Pablo, que completaba en su cuerpo lo que faltaba en la pasión de Cristo, y la entrega del Apóstol por los hombres y mujeres de su tiempo ha sido vivida por el Cura Brochero.

Este Evangelio que hemos proclamado de San Lucas, de las 99 ovejas y que va en búsqueda de aquella que está perdida, y también que el Señor iba a aquellos que están más perdidos, por los más pecadores, por los más necesitados, también fue una verdad en Brochero. Podríamos decir que el Santo Cura, ha Encarnado de modo pleno el Evangelio de Jesús, lo ha entendido plenamente.

La vigencia, la actualidad de Brochero justamente está, porque él es un gran intercesor, amigo de Jesús, porque acudimos a él confiados en nuestras necesidades. Pero también es un modelo, un faro que nosotros debemos tener en nuestra vida para actualizar ese modo de obrar de Brochero.

El ser cristiano que Brochero tenía tan claro en su vida, la clave de la caridad y del Evangelio es no solo para algunos, sino para todos. Acercarnos a Brochero, celebrar sus fiestas, venir a pedirle, ponernos bajo su protección nos compromete también a actualizar en el hoy de nuestra vida, de nuestra Patria los mismos sentimientos y las mismas acciones del Cura Brochero en nuestra propia realidad, en donde nosotros estamos justamente llamados a vivir la plenitud del Evangelio.

Brochero nos enseñó no solo con palabras, que sin duda fueron tan acertadas, tan encarnadas, tan en un lenguaje que entendía su pueblo, sino con mucha más fuerza, con su propia vida. Esto que dijo el propio Santo Papa, Juan XXIII, <<con solo vivir predique el Evangelio>> el Cura Brochero lo tenía muy claro.

Cuando escuchaba el Evangelio de Lucas una vez más, <<el Señor recibe a los pecadores y come con ellos>>, esto implicaba una murmuración, esto le ha pasado a Brochero. Cuando él iba a la búsqueda, no esperaba a que vengan, iba en la búsqueda de la oveja perdida, del más reo, del más perdido, del más borracho, el más necesitado.

Entonces, cuando alguien le decía algo, él decía justamente la clave del Evangelio, <<la culpa la tiene Jesucristo, porque vino para ellos>>. Brochero entendió, en su capacidad, en su inteligencia y sencillez la radicalidad del Evangelio, que es el amor a todos, fundamentalmente a aquellos más alejados, a los más necesitados, a los más pobres y sin duda son aquellos que necesitan mucho más de Dios.

Brochero lo predicó con la palabra, pero fundamentalmente con la vida, por eso el testimonio de Brochero sigue permanente, 107 años y sigue tan vigente. Nos pasa seguramente a todos, que no podemos hablar de Brochero como del pasado, hemos experimentado que, al compartir sobre él, a algunos no nos da como nostalgia que no está, sino el gozó de alguien que está presente.

El Cura Brochero está entre nosotros, nos sigue animando, nos está acompañando, nos está sosteniendo. Cuando llegamos al Santuario, cuando estamos en su tumba, descubrimos que él está, que él escucha, que acompaña, que él sostiene, fundamentalmente que ilumine los pasos de nuestras vidas para ser auténticamente cristianos.

Cuando vino el Santo Cura por estas tierras y experimento esa sensación, que estaba todo por hacer, descubrió la clave del Evangelio que es tan vigente para todos los tiempos. Habrá una sociedad nueva, un país nuevo, una familia nueva, habrá corazones nuevos, en la medida que nos dejemos mirar por Jesús, que nos dejemos tocar el corazón por Jesús.

Así Brochero entendió su misión, que los hombres y mujeres de su tiempo se encuentren con Cristo, se dejen mirar por Jesús, se pongan en su presencia y experimenten esa mirada amante de Jesús que cambia su vida y su corazón. Brochero tenía claro que corazones nuevos cambiaban la realidad. Cuánto nos falta en nuestro mundo, en nuestro país, en nuestras familias, en nuestros trabajos y en nuestras realidades cambiar con el olor del Evangelio, con las actitudes cristianas, con las enseñanzas de Jesús.

Y la clave Brochero la entendió así, el monumento de esto es, la Casa de Ejercicios, ese espacio y ese lugar donde llevaba a su gente para que se encuentre con Cristo, con la certeza que el encuentro con Jesús, con la seguridad que ese encuentro cambiaba su curato, su provincia, su Patria. Pidámosle a Brochero entonces que los que venimos a su tierra, desde nuestros lugares, desde nuestra vida cristiana, siempre vayamos a Jesús confiados, dispuestos, con necesidad de ser hombres y mujeres que nos toque el corazón y que nos convirtamos más y mejor al Evangelio.

Que nos dejemos transformar por Jesús, la clave de Brochero fue eso, predicar el Evangelio, su predicación evangélica ha unido ese celo pastoral y esa vida pobre y entregada que fue signo y rubrica de que entendió el Evangelio de Jesús y que predicó no solo con la palabra sino con su vida el Evangelio.  Que esta celebración, que nos renueva a todos en la fe, que nos da motivo de mucha gratitud, pues hace cinco años, un 26 de enero ya sabíamos que Brochero sería canonizado, estamos transitando el año en que celebraremos el primer lustro de la Canonización de nuestro Santo Cura, 107 años después podamos renovar la certeza de que Brochero toda su vida fue apasionada para anunciarnos el Evangelio de Jesús.

Que podamos recibirlo, que podamos dejarnos transformar. Que así sea.

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