Mons. Olivera celebró Admisión a las Sagradas Ordenes de Seminarista Castrense, fue en la jornada del primer domingo de Cuaresma, en la Casa San Juan Pablo II, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) donde fue reconocido candidato al Diaconado Gustavo Gaspoz en el Obispado Castrense de Argentina. El Obispo Castrense de Argentina, señalaba al respecto, “la Admisión a las Sagradas Ordenes, no es un trámite en el camino vacacional, sino, es una confirmación de la Iglesia que nos debe llenar de gozo”.

Continuando, le señalaba al Seminarista Gustavo Gaspoz, “en este camino, la Iglesia te confirma y te anima a continuar caminando, para configurarte con Cristo cabeza, con Cristo Sacerdote, con el corazón del Pastor”. Agregando, “el tiempo de admisión, es un proceso de aceptación formal y también de un compromiso mayor de poder alinearse con Jesús buen Pastor, pero para nosotros, esta ceremonia tiene lo distintivo que hace a un Seminarista Castrense”.

Mons. Santiago Olivera, siguió profundizando sobre lo especial que es iniciar este proceso en nuestra Diócesis, “(…) un Seminarista Castrense, un Sacerdote Castrense, tiene una característica distintiva. Una particular llamada del Señor para servir a un pueblo concreto, que la Iglesia lo ha pensado como la Iglesia Madre en comunión con el Pastoreo de Jesús, para acompañar la vida peculiar de estos hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas y Fuerzas de Seguridad y a las familias”.

El Obispo Castrense de Argentina nos decía, “ser admitido en las Sagradas Ordenes en la Iglesia Castrense, supone por lo tanto, un comino de ir configurándose y de profundización en el carisma de una Iglesia particular que está dedicada a las Fuerzas Armadas y a las Fuerzas de Seguridad”. Un Sacerdote Castrense, señala Mons. Olivera, “debe tener una vida profundamente de oración y una gran vida interior, porque estamos más expuestos, porque no tendremos el cariño tan directo que gozan los Sacerdotes de otras Diócesis, porque es un afecto más árido, es una aceptación distinta, a veces tocando con lo formal y ahí tendremos el desafío de sentir nuestra Paternidad y nuestra cercanía”.

Por lo tanto, decía Mons. Santiago Olivera, “se necesitan de Sacerdotes, enraizado en Jesucristo, creciendo profundamente en la fe, pues si esto no sucede, luego aparecen las búsquedas de compensaciones y de tantas otras cosas, que son lamentables en la vida de un religioso”. Finalizando, le dijo al Seminarista, “hoy Gustavo sos admitido a una Iglesia Diocesana que tiene la particularidad de acompañar en el lugar donde están de quienes son militares e integrantes de las Fuerzas de Seguridad y también de sus familias, rezamos por vos y nos alegramos en este clima de familia como debe ser el de la Iglesia (…), damos Gracias por esto”.-

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