Mons. Olivera conformó Cáritas Diocesana Castrense, la misma tendrá como prioridad y desafío, buscar los medios, recursos y caminos concretos, para acompañar como Iglesia Madre y Cercana esos rostros que son la “Carne Doliente de Cristo”. 

Declaración del Obispado Castrense de la Argentina, con motivo de la Primera Jornada Mundial de los Pobres que se realizará el 19 de noviembre de 2017

En el año 258 de la era cristiana, el prefecto de la ciudad de Roma le pidió al Diacono Lorenzo que le informara sobre los “tesoros” de la Iglesia. Al día siguiente el Diacono Lorenzo se presentó con los enfermos de lepra, tullidos, ciegos, enfermos, viudas y huérfanos de Roma a los que atendía (unos 1500) y le dijo “estos son los tesoros de la Iglesia de Roma”. Lorenzo pagó con su vida esta respuesta y murió asado en una parrilla después de innumerables tormentos.

Desde siempre la Iglesia ha privilegiado este servicio y consolidado la opción preferencial por los pobres, entendiéndola como una realidad que le es propia, dado el carácter teológico de la misma. Los pobres no sólo y únicamente deben ser comprendidos desde una dimensión sociológica, que no es anulada, sino que para el creyente debe ser abordado, sobre todo y fundamentalmente, desde una perspectiva teológica.

A lo largo de todo el siglo XX y en el transcurrir de nuestro siglo XXI, el Magisterio Apostólico de los Papas, en una luminosa “hermeneútica de la continuidad” han privilegiado y promovido toda acción que tenga como principales destinatarios a los pobres. En esa corriente de Gracia Divina nos aproximamos a vivir en pocos días la primera Jornada Mundial de los Pobres, atendiendo al llamado del Papa Francisco, que surge como fruto de Año Jubilar de la Misericordia, que hemos celebrado en 2016.
“Cada vez se hace más fuerte en la Iglesia la opción privilegiada por los pobres. Es una urgencia de los tiempos que vivimos, marcados providencialmente por el Espíritu. Son tiempos de Gracia, tiempos de Esperanza. Por eso, también, tiempos de compromiso evangélico. No se puede ser cristiano sin un compromiso práctico, efectivo con los pobres.

Esta es la verdadera actitud cristiana: ir a los pobres para llevarles la Buena Nueva de Jesús, la presencia Salvadora del Señor, como María en la Visitación. Pero, al mismo tiempo, -y como fruto de esa salvadora presencia- darles sentido a su pobreza, aliviarlos en su dolor, curarlos de su enfermedad” (Card. Eduardo Pironio, Mensaje “María y los Pobres”. Portada. Editora Patria Grande. Buenos Aires 1976)

La Iglesia quiere comprometer su cercanía y acompañamiento a los pobres como una respuesta profética a la cultura del descarte, de la exclusión, del sinsentido en el que viven grandes grupos humanos, narcotizados por el placer, el poder y el tener.

En su Mensaje para esta Jornada, nos recuerda el Santo Padre Francisco: “esta Jornada tiene como objetivo, en primer lugar, estimular a los creyentes para que reaccionen ante la cultura del descarte y del derroche, haciendo suya la cultura del encuentro. Al mismo tiempo, la invitación está dirigida a todos, independientemente de su confesión religiosa, para que se dispongan a compartir con los pobres a través de cualquier acción de solidaridad, como signo concreto de fraternidad. Dios creó el cielo y la tierra para todos; son los hombres, por desgracia, quienes han levantado fronteras, muros y vallas, traicionando el don original destinado a la humanidad sin exclusión alguna” (Papa Francisco: “Mensaje para la 1era. Jornada Mundial de los Pobres”. Nº 6) ya que “Hoy en día, desafortunadamente, mientras emerge cada vez más la riqueza descarada que se acumula en las manos de unos pocos privilegiados, con frecuencia acompañada de la ilegalidad y la explotación ofensiva de la dignidad humana, escandaliza la propagación de la pobreza en grandes sectores de la sociedad entera. Ante este escenario, no se puede permanecer inactivos, ni tampoco resignados. A la pobreza que inhibe el espíritu de iniciativa de muchos jóvenes, impidiéndoles encontrar un trabajo; a la pobreza que adormece el sentido de responsabilidad e induce a preferir la delegación y la búsqueda de favoritismos; a la pobreza que envenena las fuentes de la participación y reduce los espacios de la profesionalidad, humillando de este modo el mérito de quien trabaja y produce; a todo esto se debe responder con una nueva visión de la vida y de la sociedad” 

Ante este llamado del Vicario de Cristo, nuestra Iglesia Diocesana Castrense quiere manifestar su cercanía, afectiva y efectiva, en todos los rincones de la Patria, donde un miembro de esta porción del rebaño del Señor, esté presente, traduciendo el amor que se “hace obras más que palabras” porque “el amor no admite excusas: el que quiere amar como Jesús amó, ha de hacer suyo su ejemplo; especialmente cuando se trata de amar a los pobres” (Papa Francisco. Mensaje, n º 1).

Nos encontramos con muchos rostros de esa pobreza en nuestros hermanos “marcados por el dolor, la marginación, la opresión, la violencia, la tortura y el encarcelamiento, la guerra, la privación de la libertad y de la dignidad, por la ignorancia y el analfabetismo, por la emergencia sanitaria y la falta de trabajo, la soledad, el tráfico de personas y la esclavitud, el exilio y la miseria, y por la migración forzada” (Papa Francisco: Mensaje, nº 5).

Es por eso, que como Diócesis Castrense de Argentina, queremos proféticamente expresarnos cercanos a:

  • Quienes en nuestros ambientes castrenses sufren el sinsentido y la pérdida de identidad,
  • Las familias que padecen la violencia intrafamiliar, el desinterés por sus miembros más débiles, el desprecio por la vida -sobre todo la no nacida y la vida que se va apagando-,
  • Los matrimonios que no se pueden entender, donde escasea el diálogo y la mutua comprensión,
  • Los jóvenes, víctimas de la droga, que son condenados antes que atendidos para ayudarlos a superar cualquier forma de adicción,
  • Los niños, cuyos padres no tienen la posibilidad de atender sus necesidades como tampoco su desarrollo y su educación, junto con su crecimiento saludable,
  • Los privados de la libertad, que sin condenas justas o algunos sin sentencias firmes, y están en las cárceles de nuestra patria,
  • Las Instituciones armadas y de seguridad de la Nación, que ven mancillado su honor y su prestigio por campañas de intereses y por ideologías que devastan sin razón,

Como gesto para amar “no solo de palabras sino con obras y de verdad” es que quiero comunicarles que, esta fecha, marcará el inicio de nuestra Cáritas Diocesana Castrense, [/c] que tendrá como prioridad y desafío, buscar los medios, recursos y caminos concretos, para acompañar como Iglesia Madre y Cercana esos rostros que son la “Carne Doliente de Cristo”. 

Todos estos hermanos, que los sentimos y los sabemos profundamente cercanos en nuestros corazones, y tantos otros con quienes compartimos cada día son los “verdaderos tesoros y riquezas de la Iglesia Castrense de Argentina”. Ellos son nuestra riqueza, con ellos nos comprometemos y a ellos, como Discípulos Misioneros de Jesucristo, queremos entregarles la vida, para que en “El, ellos también tengan Vida abundante” (Documento de Aparecida. Lema).

A María, Madre de Luján, Patrona de nuestra Diócesis, le confiamos todos nuestros esfuerzos y nuestras iniciativas de caridad.

Buenos Aires, 19 de noviembre de 2017
1º Jornada Mundial de los Pobres

[n]Mons. Santiago Olivera, obispo castrense de la Argentina
Mons. Gustavo Acuña, vicario general
R.P. Rodrigo Domínguez, vicario de pastoral
Pbro. Martin Llanos, canciller
Pbro. Alberto Barda, capellán mayor del Ejército
Pbro. Diego Tibaldo, capellán mayor de Prefectura
Pbro. Rubén Bonacina, capellán mayor de Gendarmería
Pbro. Ricardo González, capellán mayor de Fuerza Aérea
Pbro. Cesar Tauro, capellán mayor (electo) de Fuerza Aérea

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