Mons. Olivera | Contemplen a este Buen Pastor que entregó su vida, que murió en la Cruz por amor y para salvarnos, la frase se desprende del mensaje remitido desde Roma, Italia por nuestro Obispo Castrense de Argentina en el Domingo del Bueno Pastor. Mons. Olivera eligió poder comunicarse con toda la Diócesis Castrense, mediante una nota de voz, allí agradeció a los Sacerdotes, a quienes les encargó, “ser puentes para que los hombres y mujeres de nuestras Fuerzas, tanto de las Fuerzas Armadas, Fuerzas Federales de Seguridad, sus familias, así como quienes trabajan en los Ministerios de Defensa, de Seguridad, en Hospitales, en los Hogares de Ancianos, en todas las realidades que hace al mundo de nuestra Diócesis, puedan renovarse en la fe, que puedan crecer en la amistad con Jesús puedan conocer y amar más al Señor”.

Avanzando, nos pidió a todos, “(…) recemos por nuestro ministerio,  para que desde nuestro Ministerio gozoso podamos suscitar nuevas vocaciones, ponemos una particular intención por la fidelidad, perseverancia, por la Santidad de cada uno de los Sacerdotes de nuestra Diócesis y también de quienes han sido llamados por el Señor y están en el Seminario”. Casi en el final, señalaba, “quiero invitarlos de nuevo a que en cada decena del Rosario podamos terminar, ‹Manda Padre muchos y Santos Obreros a tus pies, conserva y santifica nosotros decimos a los que estamos, nuestro pueblo fiel que diga, conserva y santifica a los que están›”, finalizando, nos impartió su especial Bendición.

A continuación compartimos con ustedes la transcripción del mensaje de Mons. Santiago Olivera, Obispo Castrense de Argentina:

En este domingo del Buen Pastor, no quiero dejar pasar la oportunidad para agradecer a todos los Pastores de esta Iglesia Diocesana Castrense, por su servicio, por su respuesta generosa y por su vocación que tienen, en la cual despliegan la entrega la alegría con gozo del Evangelio de Jesús. Ser puentes para que los hombres y mujeres de nuestras Fuerzas, tanto de las Fuerzas Armadas, Fuerzas Federales de Seguridad, sus familias, así como quienes trabajan en los Ministerios de Defensa, de Seguridad, en Hospitales, en los Hogares de Ancianos, en todas las realidades que hace al mundo de nuestra Diócesis, puedan renovarse en la fe, que puedan crecer en la amistad con Jesús puedan conocer y amar más al Señor.

Quiero agradecerles por ese sí generoso, nuestra vocación es un misterio, es una llamada de Jesús que nos hace a cada uno, que por Gracia de Dios, es una respuesta nuestra, es el encuentro entre dos fidelidades, la fidelidad de Dios que no tiene límites y nuestra pobre fidelidad que muchas veces nos sabemos necesitados del perdón, del ser recibidos nuevamente, del ser renovados por este Señor que nos ha llamado. Por todo esto, quiero agradecerles y enviarles mi Bendición.

También quiero pedirles que todos recemos por nuestro ministerio,  para que desde nuestro ministerio gozoso podamos suscitar nuevas vocaciones, ponemos una particular intención por la fidelidad, perseverancia, por la santidad de cada uno de los Sacerdotes de nuestra Diócesis y también de quienes han sido llamados por el Señor y están en el Seminario. Tenemos presente a Santiago, nuestro Diácono que Dios mediante pronto será Sacerdote, así como a los Seminaristas, Darío, Gustavo, Luis, Agustín, Nicolás, Julián, Luciano y Atilio, pidiéndole la Gracia de la fidelidad y también por quienes vendrán.

Quiero invitarlos de nuevo a que en cada decena del Rosario podamos terminar, ‹Manda Padre muchos y Santos Obreros a tus mies, conserva y santifica nosotros decimos a los que estamos, nuestro pueblo fiel que diga, conserva y santifica a los que están›. Feliz día del Buen Pastor, que podamos contemplar a este Buen Pastor que entregó su vida, que murió en la Cruz por amor y para salvarnos. ¡Que Dios nos Bendiga a todos!

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