Mons. Olivera | En este tiempo de Cuaresma ahondemos en nuestra certeza de que somos hermanos, de que convivimos en un mismo suelo, un mismo cielo y una misma historia, la síntesis se desprende de la carta remitida por el Obispo Castrense de Argentina en vísperas del inicio de la Cuaresma. Mons. Santiago Olivera, se dirigió a sus Hermanos Sacerdotes, a los Diáconos y files de nuestra Diócesis, donde nos señala que el tiempo de Cuaresma nos convoca a, “volver a transitar los caminos del Evangelio, descubrir aquellas cosas que tengo que cambiar en mi vida para ser más fiel al Evangelio de Jesús”.

También nos ilustraba, que la Cuaresma, (…) es un nuevo tiempo, tiempo de Gracia, un tiempo que se nos regala a creer en el Evangelio y a convertirnos a Él, como se nos dice, cuando las cenizas son puestas en nuestra cabeza”. Nuestro Obispo también recordó un pasaje del mensaje brindado por el Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Mons. Ojea brindado el año pasado, donde hablaba de la Paria. Al respecto Mons. Santiago Olivera decía, “me uno a este deseo de mi Hermano Obispo, en estos tiempos para poder transitar está Patria nuestra, con los sentimientos de un mundo más humano para todos, un país más fraterno y más solidario”.

Resaltando además que debemos advertir que, “(…) nos encontramos frente, al desafío de un nuevo diálogo que parta de un cambio fundamental en el modo de escucharnos”. Aquí, nuestro Padre y Pastor, nos convoca a ver, como lo señalaba Mons. Ojea, a que, en cada expresión, en cada gesto o palabra que no entendamos del otro, “(…) tengo que buscar preguntarme, de qué historia viene este gesto, esta palabra, en dónde están las heridas o incomprensiones, qué le pasó y buscar ponerme en su lugar e intentar recorrer interiormente ese camino”.

A continuación compartimos con ustedes la carta de Mons. Santiago Olivera, Obispo Castrense de Argentina:

 

 5 de marzo de 2019

Obispado Castrense de Argentina

Dando comienzo a este nuevo y Santo tiempo de la Cuaresma, queridos Hermanos Sacerdotes, queridos Diáconos, queridos fieles, hoy damos inicio con este miércoles de ceniza a un nuevo tiempo que nos prepara a celebrar el gozo de la Pascua. Precedido por la Cuaresma, es una invitación a volver al interior de nuestro corazón a convertir nuestra vida, nuestra inteligencia al Señor, volver a transitar los caminos del Evangelio, descubrir aquellas cosas que tengo que cambiar en mi vida para ser más fiel al Evangelio de Jesús.

Es un tiempo que nos invita a transitar hacia nuestro interior, sabiendo ver aquellas cosas que nos alejan de Jesús y optar nuevamente por Él. El tiempo de la Cuaresma, no es un tiempo más en nuestra vida, es un nuevo tiempo, tiempo de Gracia, un tiempo que se nos regala, a creer en el Evangelio y a convertirnos a Él, como se nos dice, cuando las cenizas son puestas en nuestra cabeza.

Y como decía el Presidente del Episcopado y Obispo de San Isidro, Mons. Oscar Ojea, el nos invitaba el año pasado a una celebración de agosto a, plantearnos seriamente la reconstrucción de la Patria. Decía el Obispo, ‹‹es inmensa la tarea de recuperar los valores más hondos, para reencaminar el rumbo de nuestra sociedad argentina, hacia un destino que nos haga vivir de un modo más humano, más fraterno, más solidario y por tanto más feliz››.

Me uno a este deseo de mi Hermano Obispo, en estos tiempos para poder transitar está Patria nuestra, con los sentimientos de un mundo más humano para todos, un país más fraterno y más solidario. El mismo Obispo nos invitaba, a darnos cuenta que nos encontramos frente, al desafío de un nuevo diálogo que parta de un cambio fundamental en el modo de escucharnos.

Ante cada expresión o manifestación, a través de gestos o de palabras (decía el Obispo), que yo no entienda del otro, o ante la cual me sienta muy lejos, tengo que buscar preguntarme, de qué historia viene este gesto, esta palabra, en dónde están las heridas o incomprensiones, qué le pasó y buscar ponerme en su lugar e intentar recorrer interiormente ese camino.

Quiera Dios que en este tiempo de Cuaresma también podamos ahondar en nuestra certeza de que somos hermanos, de que convivimos en un mismo suelo, un mismo cielo y una misma historia. Que podamos transitar caminos de encuentro, que podamos comprometernos a tender puentes, puentes hacia nuestro interior para reconstruirnos según el Evangelio y puentes hacia los otros, para vivir frente a los otros con sentimientos profundamente evangélicos.

Por lo tanto amando siempre como ama Dios, amando a todos como ama Dios y amando primero como ama Él. Pidamos en este tiempo de Cuaresma, la Gracia de convertirnos sinceramente, de mirar a todos como hermanos y de transitar hacia nuestro interior, para configurarnos con Jesús y poder por tanto, muerto al hombre viejo, vivir la vida nueva de resucitados. Feliz tiempo Santo de Cuaresma para vivir una honda, profunda y sincera Pascua.

+Mons. Santiago Olivera

Obispo Castrense de Argentina

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