Mons. Olivera | En estos tiempos de oscuridad que vive la humanidad, estoy seguro que el Siervo de Dios Enrique Shaw es luz y faro para nuestra Patria

Publicado el26 febrero, 2021

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Mons. Olivera | En estos tiempos de oscuridad que vive la humanidad, estoy seguro que el Siervo de Dios Enrique Shaw es luz y faro para nuestra Patria, así lo manifestaba el Obispo Castrense de Argentina. Fue mediante una carta dirigida a sus hermanos sacerdotes, religiosos, religiosas, vírgenes consagradas, seminaristas y todos los fieles castrenses al conmemorarse el centenario del nacimiento del Siervo de Dios Enrique Shaw.

En su mensaje, Mons. Santiago decía, “(…) la vida de Enrique es un don para nuestra Patria, para cada uno de nosotros y particularmente para nuestra querida diócesis porque aunque integró la Armada Argentina solo entre los 14 y 21 años, ha sido sin embargo un importante tiempo en donde él formó su personalidad humana y cristiana, su fortaleza, su obediencia y su generosa entrega”. Más adelante subrayaba, “estoy seguro que la Armada ha ayudado también a forjar su espíritu y su fortaleza. Podemos leer en su foja de informe de un superior suyo: «Inspira confianza, habrá muchos que lo sigan». Parecen palabras proféticas”.

Además, el Obispo Castrense de Argentina, recordó, “el Papa Francisco en su Exhortación Apostólica Gaudete et Exsultate número 8 nos recuerda que «en la noche más oscura surgen los más grandes profetas y los santos». Precisamente en estos tiempos de oscuridad que vive la humanidad, estoy seguro que el Siervo de Dios es luz y faro para nuestra Patria, sabiendo de su mirada social y cercanía con los más pobres”.

A continuación, compartimos el mensaje completo de Mons. Santiago Olivera, Obispo Castrense de Argentina:

Buenos Aires, 26 de febrero de 2021

Prot. 028/21

Muy queridos hermanos sacerdotes,

religiosos y religiosas, vírgenes consagradas,

seminaristas, fieles todos:

Hoy se cumplen 100 años del natalicio del Siervo de Dios, Enrique Shaw.

Sin lugar a dudas la vida de Enrique es un don para nuestra Patria, para cada uno de nosotros y particularmente para nuestra querida diócesis porque aunque integró la Armada Argentina solo entre los 14 y 21 años, ha sido sin embargo un importante tiempo en donde él formó su personalidad humana y cristiana, su fortaleza, su obediencia y su generosa entrega. En el Siervo de Dios ya corría buena sangre por sus venas -génesis familiar-, preocupado por sus más cercanos y labor profesional. Estoy seguro que la Armada ha ayudado también a forjar su espíritu y su fortaleza. Podemos leer en su foja de informe de un superior suyo: «Inspira confianza, habrá muchos que lo sigan». Parecen palabras proféticas.

En la misa que pude presidir el pasado miércoles el 24 de febrero en la Iglesia Catedral he dicho de Enrique: «en estos difíciles tiempos de nuestra Patria, se ponga la mirada en un hombre «amigo de Dios» (como escuchado recién en la lectura del Apóstol Santiago 2, 23) trabajador, empresario en plenitud, creyente, por tanto, alegre, de palabra, sin doblez, honrado y solidario».

El Papa Francisco en su Exhortación Apostólica Gaudete et Exsultate número 8 nos recuerda que «en la noche más oscura surgen los más grandes profetas y los santos». Precisamente en estos tiempos de oscuridad que vive la humanidad, estoy seguro que el Siervo de Dios es luz y faro para nuestra Patria, sabiendo de su mirada social y cercanía con los más pobres. Deseamos, si es voluntad de Dios, que prontamente sea canonizado -previa beatificación- para su gloria y bien nuestro.

La causa en Roma sigue transitando su camino y confiamos que en el segundo trimestre de este año se lleve a cabo la reunión ordinaria de Obispos y Cardenales para tratar la heroicidad de sus virtudes. Les pido encarecidamente que durante este tiempo y en todas nuestras comunidades, al terminar la celebración de la Eucaristía o en otro momento oportuno, podamos rezar la siguiente oración:

ORACIÓN:

Oh Dios, tu siervo Enrique nos dio un alegre ejemplo de vida cristiana a través de su quehacer cotidiano en la vida de familia, el trabajo, la empresa y la sociedad. Ayúdame a seguir sus pasos con una profunda vida de unión contigo y de apostolado cristiano. Dígnate glorificarlo y concédeme por su intercesión el favor que te pido … Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

(Padre nuestro, Ave María, Gloria)

Quiera Dios que aquellos que conocemos al Siervo de Dios podamos profundizar su vida y otros muchos puedan conocerla.

En este año dedicado a San José, les envío mi cordial saludo y mi bendición.

+Mons. Santiago Olivera

Obispo Castrense de Argentina

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