Mons. Olivera | Este Ministerio de Capellanes Mayores es un llamado a vivir desde el amor, porque solo desde el, podemos entregar nuestra vida, el resumen se desprende de la Homilía brindada por el Obispo Castrense de Argentina en la mañana del martes, en la Catedral Castrense. Mons. Santiago Olivera celebró la Santa Misa donde puso en posesión al Pbro. Eduardo Castellanos como Capellán Mayor del Ejército Argentino y al Pbro. Francisco Rostom como Capellán Mayor de la Armada.

Concelebraron, el Vicario General Castrense, Mons. Gustavo Acuña, el Capellán Mayor de la Fuerza Aérea Argentina, Padre César Tauro, el Capellán Mayor de Gendarmería Nacional Argentina, Padre Jorge Massut, el Capellán Mayor de Prefectura Naval Argentina, Padre Diego Tibaldo, el Capellán Mayor de Policía de Seguridad Aeroportuaria, Padre Rubén Bonacina, el Rector de la Catedral Castrense, Padre Diego Pereyra y demás Capellanes de las distintas Fuerzas Armadas y Fuerzas de Seguridad Nacional. Asistieron el Jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, Teniente General VGM Bari del Valle Sosa, el Jefe del Estado Mayor, General del Ejército Claudio Ernesto Pasqualini, el Jefe Estado Mayor General de la Armada, Almirante José Luis Villán, Jefe de Prefectura Naval Argentina, Prefecto General, Prefecto Nacional Naval Eduardo René Scarzello, Oficiales y Suboficiales de las Fuerzas Armadas y Fuerzas de Seguridad Nacional.

Mons. Olivera en su Homilía resaltaba, este, es un acontecimiento muy importante para la vida de la Iglesia Diocesana Castrense, donde el Obispo confía  a Capellanes el acompañamiento a modo de Decanos de la tarea pastoral en cada una de las fuerzas (…)”.  Agregando, “esta celebración pone de manifiesto la realidad de nuestra Iglesia Diocesana Castrense,  nuestra verdadera identidad como Iglesia personal, puesto que no está ligada a un territorio, como lo están las demás Diócesis comúnmente, nuestra Diócesis es el corazón de cada uno de los integrantes de cada Fuerza junto a sus familias”.

Nuestro Padre y Pastor señalaba además, ser Capellán Mayor, es un llamado de la Iglesia para ser mayores y mejores servidores del pueblo colaborando con el Obispo en este servicio”. Revelándonos que, “un Capellán Mayor, debe ser animador de los Sacerdotes, animador de la Evangelización, animador del servicio, para que el Evangelio sea más y mejor conocido en toda nuestra familia Castrense, en toda nuestra Diócesis y en todas nuestras Fuerzas”.

En final Mons. Santiago Olivera les decía a los Capellanes Mayores del Ejército Argentino y Armada Argentina, (…) este ministerio de Capellanes Mayores, es un llamado a apacentar al pueblo que se les confía, es un llamado a vivir desde el amor”. Afirmándoles, “porque solo por el amor, podemos entregar nuestra vida, podemos amar hasta el fin, hasta el extremo, podemos crecer en esta vocación de ser anunciadores del Evangelio, de anunciar la buena noticia a todos”.

A continuación compartimos con ustedes parte de la Homilía brindada por Mons. Santiago Olivera, Obispo Castrense de Argentina:

En primer lugar agradezco a las autoridades presentes: Jefe del Estado Mayor Conjunto, Jefe del Estado Mayor General del Ejército, Jefe del Estado General de la Armada, Jefe de la Prefectura Naval, Oficiales Superiores representantes del Jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea, Oficiales, Suboficiales de las fuerzas Armadas y de Seguridad y a todos los Capellanes presentes.

Este, es un acontecimiento muy importante para la vida de la Iglesia Diocesana Castrense, donde el Obispo confía  a Capellanes el acompañamiento a modo de Decanos de la tarea pastoral en cada una de las fuerzas y  animando también a los capellanes que en cada una de las fuerzas sirven. Es un suceso muy importante para nuestra vida de cristianos, y también para nuestra vida como Iglesia particular por la cual estamos rezando.

Esta celebración pone de manifiesto la realidad de nuestra Iglesia Diocesana Castrense,  nuestra verdadera identidad como Iglesia personal, puesto que no está ligada a un territorio, como lo están las demás Diócesis comúnmente, nuestra Diócesis es el corazón de cada uno de los integrantes de cada Fuerza junto a sus familias.

Hoy quisimos dar inicio de estos dos Ministerios de Capellanes Mayores, tanto del Ejército Argentino, como de la Armada Argentina en esta Iglesia Catedral. Lo hicimos porque de esta manera consolidamos nuestra Diócesis, que hoy tiene seis Fuerzas, que para nosotros como Pastores son, nuestros propios fieles.

Damos gracias a Dios porque contamos con éstos nuevos capellanes mayores, el Padre Eduardo Castellanos que estaba sirviendo como Capellán Mayor de la Armada, que ahora vuelve como Capellán Mayor al Ejército donde ya sirvió durante 20 años como capellán. Al Padre Francisco Rostom que ya está sirviendo en la Armada y ahora como Capellán Mayor, continuando con su servicio de Canciller del Obispado.

Agradecemos también al Padre Alberto Barda, que sirvió como Capellán Mayor del Ejército y que  continuará como Capellán del Ejército en su antiguo lugar, la Escuela Superior de Guerra y con un nuevo servicio como Delegado Episcopal de Retiros y Acampadas. Confiar este ministerio a los nuevos Capellanes Mayores, como señalan los decretos que hemos escuchado, en unidad con el Obispo. Es el Papa Francisco quien confía  a un Obispo el pastoreo de una Diócesis.

Por lo tanto para estas seis fuerzas, el Ejército Argentino, la Armada Argentina, la Fuerza Aérea Argentina, la Gendarmería Nacional Argentina, la Prefectura Naval Argentina y la Policía de Seguridad Aeroportuaria elegimos a un sacerdote dentro de los Capellanes, no como un fin de una carrera, ni de servicios, sino, como un mayor servicio. Esta elección, esta vocación, a ser Capellán Mayor, es un llamado de la Iglesia para ser mayores y mejores servidores del pueblo colaborando con el Obispo en este servicio.

Un Capellán Mayor, debe ser animador de los Sacerdotes, animador de la Evangelización, animador del servicio, para que el Evangelio sea más y mejor conocido en toda nuestra familia Castrense, en toda nuestra Diócesis y en todas nuestras Fuerzas.

Agradecemos la disponibilidad por el servicio que supone sin lugar a dudas mayor responsabilidad, pero por la Gracia de Dios en comunión con el Obispo y los otros Capellanes de las otras  Fuerzas, seguimos trabajando y buscando las luces del Espíritu para anunciar de verdad el Evangelio.

Hemos escuchada la lectura primera de Pablo a los cristianos de Efeso donde se nos dice, ‹‹la clave es Jesucristo››, nosotros, decía el Apóstol, tenemos que edificar en Jesucristo, que es la piedra angular de este edificio. Para ser morada de Dios en el Espíritu, nosotros los bautizados tomemos siempre conciencia de  que somos moradas de Él.

Cada uno de nosotros, en la medida que estamos en Gracia de Dios, somos Sagrarios caminantes de la presencia de Él. Este Jesús en el cual nos edificamos y sostenemos como raíz es, al cual nos debemos presentar, debemos anunciar y debemos vivir en primer lugar y ayudar con la palabra y con el testimonio a cada uno de los fieles.

Recordando el texto del Evangelio, cuando Jesús resucitado se le aparece a Pedro, donde le da esta posibilidad de reparar su cobardía, las tres veces que lo negó, lo  recordamos siempre en la lectura de la Pasión en la Semana Santa, ahora puede reparar y  manifestarles el amor que le tiene. El amor que le tiene a Jesús, es clave para que el Señor le confiera su pueblo, su rebaño, su gente.

Quise que leamos, este texto del Evangelio también, justamente para descubrir que la vocación para la cual fueron llamados, en este ministerio de Capellanes Mayores, es un llamado  a apacentar al pueblo que se les confía, es un llamado a vivir desde el amor. Porque solo por el amor, podemos entregar nuestra vida, podemos amar hasta el fin, hasta el extremo, podemos crecer en esta vocación de ser anunciadores del Evangelio, de anunciar la buena noticia a todos. Que así sea.-

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