Mons. Olivera | Los argentinos tenemos que avanzar por caminos de encuentro que sean en la verdad y en la justicia, la síntesis se desprende de la entrevista brindada por el Obispo Castrense de Argentina a la Once Diez (AM 1110) Radio Ciudad. En aquella oportunidad, el sábado último el programa “Viejos Vinagres” que se emite en aquella emisora, conducido por, Eduardo Lazzari, Guillermo Ariza y Guillermo Yanco miembros del Club Político Argentino dialogaron con, Mons. Santiago Olivera.

Nuestro Obispo que desde mediados de la semana pasada se encuentra en nuestra provincia de Córdoba, en el Valle de Traslasierra en el desarrollo de convivencia anual de los Seminaristas Castrenses, efectuaba la entrevista vía telefónica con el medio porteño.  En primera instancia la consulta fue, cuál era el balance luego de haber iniciado su ministerio pastoral en el Obispado Castrense de Argentina.

Allí, Mons. Olivera señalaba, “mi primera labor fue conocer, porque yo vengo de otra realidad, nunca había estado ligado al mundo Militar ni a las Fuerzas de seguridad, entonces en este año y medio que llevo como Obispo Castrense, en esta primera parte, fue conocer y ver la realidad”. Agregando, “luego de esta primera instancia, desde allí, bajo esa realidad, la tarea es acompañar, estando también en cercanía con los más pobres de mi Diócesis, los más necesitados que son aquellos que están presos, que están necesitados y sus familias que están sufriendo mucho más”.

Avanzando Mons. Santiago Olivera decía, “en esta base, me encuentro que, los argentinos tenemos que transitar sin pelear, sin enfrentamientos estériles, tenemos que avanzar por caminos de encuentro que sean en la verdad y en la justicia”.  Profundizando, nuestro Pastor declaraba, “el gran desafío y mi gran preocupación en este tiempo es que, mirar la historia de un solo lado descalificando, sin quitar responsabilidades que se han realizado que no son de ninguna manera aceptables, no debe quite el mirar la historia en serena verdad”.

El análisis fue escalando en su profundidad, allí el Obispo reflexionaba sobre nuestro pasado y la opinión más difundida en nuestra sociedad actual, respecto de la dictadura, “la gran deuda que tenemos los argentinos, y esto no lo decimos para justificar, ni mucho menos para borrar la gravedad de lo que pasó, pero es muy cierto también que en este tiempo, se hace mucho hincapié en la responsabilidad que tuvieron las Fuerzas Armadas, pero la verdad tiene otros matices que no se dicen”.

Avanzando, Mons. Santiago Olivera nos decía, “aquí también debemos recordar que en tiempos de democracia (se refiere a la década del 70´) se hicieron actos de violencia, donde se atacaban a hombres de las Fuerzas Armadas, a las familias, donde se mató a muchísima gente. Donde de propia voz de quien comandaba en democracia, se dijo lo que se dijo, fomentando más violencia, y hay mucho de esto que se fue olvidando, otra se fue indemnizando y el gran dolor para muchos de las Fuerzas Armadas es que, esto no se cuenta”.

En este plano, resulta casi como un efecto inmediato, la descalificación a todo lo que sean Militares y Fuerzas de Seguridad, situación a la que ni siquiera escaparon quienes dieron su vida por la Patria. Al respecto, Mons. Olivera decía, “sin ir más lejos, nuestros héroes de Malvinas, muchos han muerto muy jóvenes en la guerra y los que regresaron fueron asociados con la determinación de Galtieri y los militares de aquella época, dándoles a ellos, la espalda”. Pero, dice el Obispo, “por suerte el tiempo supo brindar un reconocimiento, mi esfuerzo es, que nuestros efectivos descubran su vocación, muchos la van alcanzando en el desarrollo de su labor, pero afortunadamente contamos con hombres y mujeres de gran compromiso, que viven y aman a la Patria, es importante reconocer que la suya, es la única vocación que se preparan hasta dar la vida por nuestra tierra.”

En la nota, también se le consultaba a Mons. Olivera, cuál era su opinión respecto de la aplicación en las condenas de la ley dos por uno, en los casos de lesa humanidad, allí su respuesta fue tajante, “estoy en contra de, todo dos por uno”. Ratificando su respuesta a su oposición, se preguntó y respondió, “por qué surge, el dos por uno (…), por la lentitud de la propia justicia, pese a ser un beneficio que defiende a quien está en la cárcel, esto nace porque la justicia no obra con la celeridad que debería tener”.

Señalando, “la ley, no puede ser retroactiva, una nación que no tiene justicia, está en un muy mal camino, la seguridad jurídica es fundamental para un orden justo y sano, la ley es la ley y debe cumplirse. Yo podré estar, de acuerdo o no con el dos por uno, pero entonces también, por qué no demandar a la justicia por años y años de prisión preventiva, cuando en algunos casos de militares que han estado privados de su libertad, cuando se terminó el juicio, la justicia los libera porque son inocentes”.

El Obispo no se quedó allí, fue un paso más adelante, planteando, “entonces, a ellos, quién les devuelve el tiempo que pasaron en la cárcel, quién indemniza ese período perdido, no hay dos por uno que valga, por eso es importante que se haga justicia, ella es sabia, es clave, pero hay que alcanzarla”. Es indiscutible que nuestro presente es completamente distinto a aquel pasado, en tal sentido, Mons. Olivera nos subrayaba, “hoy después de 40 años de lo que pasó en nuestra Patria, podemos tener una clara mirada, por ello también, es importante entender que se corre también peligro cuando se pretende mirar con nuestra realidad actual, lo que pasó en aquel tiempo”.

Dicho esto, entonces, qué hacer, como enfrentar aquella verdad, el Obispo nos decía, “en este sentido hay que ser muy cautos, analizar cada uno de los elementos que desencadenaron las cosas que sucedieron, es un ejercicio complejo, pero se debe avanzar viéndolo todo, sin olvidarnos de nada y evaluando lo hecho en ese tiempo”. Por último, Mons. Santiago Olivera nos señalaba, “sería importante que nos sentemos alguna vez todos juntos y propongamos, qué tipo de país queremos, puesto que desde nuestros orígenes nos vivimos peleando, es importante respetarnos, oírnos, escucharnos y vivir en el consenso, sabiendo que yo puedo pensar distinto de otros”.-

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