Mons. Olivera | Los lazos de Beatificación y Canonización de Brochero unieron nuestras vidas para siempre, el resumen fue plasmado por nuestro Obispo Castrense de Argentina minutos antes de iniciar la Santa Misa de Acción de Gracias, por su 10° Aniversario de Ordenación Episcopal. El oeste cordobés, la tierra del Santo Brochero fue el lugar elegido por Mons. Santiago Olivera, para festejar sus primeros 10 años de Ordenación Episcopal, en el Santuario Ntra. Sra. del Tránsito y Santo Brochero.

Concelebraron, el Capellán Mayor de la Fuerza Aérea, Padre Cesar Tauro, el Rector de la Catedral Castrense, Stella Maris, Padre Diego Pereyra, Capellán de Gendarmería, Marcelo Mora. También estuvieron presentes el Párroco del Santuario Ntra. Sra. del Tránsito y Santo Cura Brochero, Padre David Silva, el Párroco de Santa Rosa de Lima en Cruz del Eje y Capellán Auxiliar de Chamical, Padre Hugo Agüero, el Padre Jorge O´nill de San Javier, el Padre Juan Martínez de Arquidiócesis de Córdoba, el Padre José Barrera de San Pedro, el Padre Daniel Peralta de Capilla del Monte, el Padre Vega de La Rioja, el Padre Oviedo de Catamarca, el Padre Alex Martínez de Cura Brochero.

Acompañaron, Diáconos permanentes, Seminaristas, Monjas de Abba Padre, Monjas del Hospital Militar de Córdoba, Hnas. Esclavas de Sagrado Corazón de Jesús, desde Córdoba Capital, llegaron una representación del BMGD (Barrio Militar Gral. Deheza), feligreses y amigos del Valle de Traslasierra. Fue una fiesta y una gran alegría que se repetía y multiplicaba en cada saludo, en cada abrazo con quien durante 9 años allí, fue Padre y Pastor de la Diócesis de Cruz del Eje, en nuestra provincia de Córdoba.

Antes de ingresar en procesión, Mons. Santiago Olivera nos confió, “doy gracias a Dios en esta tierra, a la cual fui enviado y se me encomendó su causa, la gracia y el regalo de Dios de haber vivido en mi tiempo de Obispo aquí, en Cruz del Eje, en Traslasierra, haber podido compartir la beatificación y canonización de Brochero”. Para nuestro Obispo, el haber sido protagonista de esa gracia fue, “un regalo, un privilegio, un don y un compromiso (…). Me siento verdaderamente hermano y amigo de Brochero desde siempre, pero los lazos de beatificación y canonización unieron nuestras vidas para siempre, en el afecto, en la admiración, en la devoción, en el cariño, en el compromiso de ser como él”.

Para Mons. Santiago Olivera, trabajar como Brochero es, “ser un cura salidor que ama a todos hasta el extremo, que busca a los pobres, que rescata a los más pobres que son aquellos que no tienen a Dios, o los que lo conocen poco o desfigurado, para que se encuentren con el Señor a través de su hijo Jesús, a través de su Madre la Purísima que nos invita a seguirlo siempre y hacer lo que Jesús nos dice”.

Ya en el final, nuestro Obispo Castrense de Argentina, nos confesó, “estoy muy contento, muy feliz, de estar en esta Santa Tierra, que pudo ver mis primeros años Episcopales, y en este tiempo nuevo que Dios y la Iglesia me ha confiado, experimento la cercanía del Señor y la cercanía del Señor Cura Brochero de este Santo Patrono nuestro”. Pasaron solo 10 años, cuando nuestro Padre y Pastor Diocesano llegaba por mandato del Papa Benedicto XVI.

En ese tiempo, decía en parte de su primera Homilía impartida a la Diócesis de Cruz del Eje: “Con ustedes soy cristiano, con ustedes quiero crecer en el seguimiento de Jesús. Soy Discípulo. Ayúdenme con su oración, consejo, amistad y afecto a responder a esta vocación a la santidad. Santidad, por otra parte, a la que todos estamos llamados. El Señor me ha convocado para promover por todos los medios la caridad y la santidad de los fieles”.

Hoy vimos y comprobamos que con la misma humildad con la cuál iniciaba su Ministerio Episcopal, continúa el camino con su misma promesa, hoy su tarea pastoral tiene además la guía de nuestro San José Gabriel del Rosario Brochero. El pueblo brocheriano, jamás olvidará a este gesto, ni el trabajo de Mons. Olivera, el Valle de Traslasierra celebró su gracia, aquí lo esperan siempre, pues siempre será un fiel discípulo de nuestro Santo. –

 

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