Mons. Olivera | Proyectamos en el otro muchos de nuestros males, si lo advirtiéramos, podríamos ir al encuentro de todos, la síntesis le pertenece al mensaje vertido en la Homilía brindada en la Catedral Castrense, Stella Maris por el Obispo Castrense de Argentina en la Santa Misa a Ntra. Sra. de Loreto.   Este medio día, en la sede Obispado Castrense de Argentina, se reunían pasada la media mañana autoridades y efectivos de la Fuerza Aérea Argentina para asistir a la misa en honor a su Santa Patrona, Ntra. Sra. de Loreto.

Ofició la Santa Misa, el Obispo Castrense de Argentina, Mons. Santiago Olivera, concelebraron, el Vicario General, Mons. Gustavo Acuña, el Vicario Judicial, Mons. Antonio Passarell, el Capellán Mayor de la Fuerza Aérea, Padre César Tauro, el Capellán Mayor del Ejército Argentino, Padre Alberto Barda, el Capellán Mayor de Gendarmería, Padre Jorge Massut, el Capellán Mayor de Prefectura, Padre Diego Tibaldo, y los Capellanes, Ioele, Fochesato, Burloto, Farias.

En representación de la Fuerza Aérea Argentina estuvo presente, el Jefe de la Fuerza Aérea Argentina, Brigadier Gral. Enrique Amrein, quien estuvo acompañado por, el Director General de Personal y Bienestar, el Director General de Educación, el Director General de Salud, el Director de Personal, y el Secretario General.

Por su parte Mons. Santiago Olivera hacía pública su alegría de estar reunidos hoy, celebrando Misa en honor a la Madre del Cielo, Nuestra Señora de Loreto,  señalando, “es una gracia que, en este santo tiempo del Adviento, que nos prepara para celebrar el misterio de la Navidad (…), pongamos nuestra mirada en María de Loreto, recordando según una vieja tradición la milagrosa traslación por los aires de la Casa de Nazaret a Loreto, en la costa del Adriático, Italia un 10 de diciembre de 1294”.

Sobre la historia de Ntra. Sra. de Loreto en nuestro país, el Obispo Castrense de Argentina recordaba, “se la reconocía como Patrona por inspiración del Brigadier Zuloaga desde el año 1920 pero se la declaró oficialmente en 1943 por Decreto del Poder Ejecutivo Nacional”. Pero de por sí, la jornada resulta por demás especial dice Mons. Olivera, “se cumplen 56 años que la imagen venerada en Santiago del Estero, una de las más antiguas de la República, a la que se le diera la Jerarquía de Brigadiera”.

Sobre nuestra fe, el Obispo resaltaba, “nuestra Patria es cristiana y mariana (…)”. Recordándonos que, “María nos mostró el camino. Ella no antepuso nada al proyecto de Dios, ella se dejó conducir por el Espíritu. Supo decir Si, sin claudicaciones”.

Recordando el Evangelio, allí, el relato del Génesis, describe la historia del pecado original, Mons. Olivera resalto, “es aquí en este origen donde primeramente vemos que la culpa la tiene el otro”. Allí, nuestro Obispo trajo a nuestro tiempo aquella enseñanza advirtiéndonos, “el drama en nuestras relaciones y que tanto nos cuesta a los argentinos, es que mayormente la culpa la tiene el otro, el primer paso lo tiene que dar el otro, y así proyectamos en el otro muchos de nuestros males”.

Puntualizando su mensaje, Mons. Santiago Olivera nos señaló, “si nos diéramos cuenta de ello, quizá sería más fácil y posible, sentarnos en una misma mesa y ver nuestra reciente historia, con verdad y por tanto con objetividad, sabiendo ver y reconocer el mal de cada uno, y poder así avanzar hacia el encuentro de todos los que compartimos este suelo y esta querida tierra”.

A continuación compartimos en forma textual la Homilía de Mons. Santiago Olivera, Obispo Castrense de Argentina:

 

 

Misa Nuestra Señora de Loreto

Iglesia Catedral Stella Maris

Genesis 3, 9-15.20

Efesios 1,3-6.11-12

San Lucas 1, 26-38

 

Una gran alegría poder compartir con cada uno de ustedes esta Misa en honor a nuestra Madre del cielo, en su Advocación de Nuestra Señora de Loreto, tan significativa para nuestra Fuerza Aérea. Han querido una vez más como hombres y mujeres del aire ofrecerle a María su homenaje. Y es una gracia que, en este santo tiempo del Adviento, que nos prepara para celebrar el misterio de la Navidad, actualizando el amor de Dios por cada uno, el Emanuel que desde siempre camina con nosotros, pongamos nuestra mirada en María de Loreto, recordando según una vieja tradición la milagrosa traslación por los aires de la Casa de Nazaret a Loreto, en la costa del Adriático, Italia un 10 de diciembre de 1294.

En nuestro país, se la reconocía como Patrona por inspiración del Brigadier Zuloaga desde el año 1920 pero se la declaró oficialmente en 1943 por Decreto del Poder Ejecutivo Nacional.  También hoy se cumplen 56 años que la imagen venerada en Santiago del Estero, una de las más antiguas de la República, a la que se le diera la Jerarquía de Brigadiera.

Nuestra Patria es cristiana y mariana. Recordar el pasado reconociendo nuestras raíces nos sitúan en el presente para saber dejarnos, como antiguamente, conducir por María, ella nos dice e invita a Hacer lo que El, (su Hijo) nos diga.

María nos mostró el camino. Ella no antepuso nada al proyecto de Dios, ella se dejó conducir por el Espíritu. Supo decir Si, sin claudicaciones.

Hemos escuchado el relato del Génesis, allí se narró la historia del pecado original. Interesante relato. En primer lugar, para renovar nuestro origen según el querer de Dios. Fuimos hechos para contemplarlo y amarlo. Para vivir para siempre bajo su mirada y por tanto en su presencia. El pecado, hemos escuchado hizo que Adán y Eva se escondieran, ya no estaban en la misma órbita de Dios, ¿dónde estaban? Le pregunta Dios. Y comienzan las acusaciones. Quizá podríamos decir que es aquí en este origen donde primeramente vemos que la culpa la tiene el otro. “la mujer que pusiste a mi lado me dio el fruto” ¿cómo hiciste semejante cosa? La serpiente me sedujo…. Contestó Eva.

Seducidos por el demonio caen y perdemos la amistad con Dios. Pero Dios nos amó tanto que envió a su Hijo Jesús para Salvarnos. Nos devolvió el Señor la Amistad con El y nos recuperó la gracia de poder contemplarlo y vivir eternamente.

Volviendo a Adán y Eva vimos que les costó mirarse a cada uno, poniendo la culpa en el otro como recién hemos compartido. El drama en nuestras relaciones y que tanto nos cuesta a los argentinos, es que mayormente la culpa la tiene el otro, el primer paso lo tiene que dar el otro, y así proyectamos en el otro muchos de nuestros males.  Si nos diéramos cuenta de ello, quizá sería más fácil y posible, sentarnos en una misma mesa y ver nuestra reciente historia, con verdad y por tanto con objetividad, sabiendo ver y reconocer el mal de cada uno, y poder así avanzar hacia el encuentro de todos los que compartimos este suelo y esta querida tierra.

Hemos escuchado al final del Evangelio que se proclamó, la disposición de nuestra Madre: “Yo soy la servidora del Señor, que se haga en mí según tu Palabra”. La mejor manera de honrarla será imitarla para Gloria de Dios. Nosotros que somos servidores de nuestro pueblo y de nuestra Patria, debemos recordar que en primer lugar somos servidores del Señor. Y en este tiempo que nos preparamos para darle acogida en nuestro corazón al Dios que viene, al Emanuel, quiera Dios que nos encuentre prontos y dispuestos a cumplir la Palabra. Palabra que debemos conocer, ahondar y amar.

A nuestra Madre, Nuestra Señora de Loreto, le ponemos bajo su mirada tierna y su manto, el camino recorrido en este año que va terminando. Ponemos bajo su amparo, la vida de todos los miembros de la Fuerza Aérea Argentina y sus familias.

La Bienaventurada Virgen María nos sostiene, anima y protege en nuestro peregrinar hacia la Patria del cielo, verdadera y eterna morada.   

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