Mons. Olivera | Quiera Dios, que, de este tiempo de prueba, podamos poner nuestra mirada en Él, de confirmar que toda vida vale y que la defendemos desde el inicio hasta el fin, el extracto se desprende del mensaje transmitido por el Obispo Castrense de Argentina. El mismo fue difundido ayer en el programa, En casa de María, mateando con Brochero, conducido por Ricardo Díaz y Analía Carrera emitido por Radio Madre de Dios, de Pocito, San Juan, cuya producción le pedía a Mons. Santiago Olivera una reflexión sobre la situación actual que vive no solo el país sino también el mundo.

Al respecto, Mons. Olivera señalaba, “estamos viviendo un tiempo muy difícil y de prueba, ninguno de los que estamos vivos hemos pasado una experiencia similar. Nos asusta, tenemos inseguridades por nosotros mismos, por nuestras familias y por nuestras comunidades.

Ante todo, el Obispo Castrense de Argentina nos recordaba la manera de cómo protegernos, “se nos invita a cuidarnos para cuidar al hermano, que maravilla que valoremos la vida porque está en peligro, sin duda la vida de tantos argentinos y de hombres y mujeres del mundo. Quiera Dios, que, de este tiempo de prueba, de este desafío grande que estamos afrontando, tengamos la gran oportunidad de volver a Dios”.

Agregando, Mons. Santiago Olivera,“que podamos poner nuestra mirada en Él, de reconstruir la amistad social, de confirmar que toda vida vale y que defendemos toda vida, desde el inicio hasta el fin. Damos Gracias a Dios en este tiempo, que será un tiempo de Santos, ya oímos que algunos Sacerdotes italianos mayores, ofrecen la asistencia de su respirador artificial para los más jóvenes”.

Además, instantáneamente, pensando en nuestro país, y quienes en esta pandemia se encuentran al frente de las tareas, resaltaba de ellos, “también, sabemos de tantos que, en lo cotidiano, por ejemplo, en nuestra nación, las Fuerzas Armadas, Fuerzas Federales de Seguridad, los médicos y enfermeros se exponen para cuidarnos y sanarnos. Pongamos nuestra mirada en el Señor, estos son tiempos de penitencia, de Cuaresma, en donde recordamos que tenemos que morir al hombre viejo y a todo lo que nos aparta de Dios, porque el Señor nos prometió con su muerte una nueva vida”.

En este punto, Mons. Olivera, nos recordó, “el Evangelio por excelencia es el Evangelio de la alegría, porque la muerte ha sido vencida. La enfermedad que es como preanuncio de la muerte, no es la última palabra, sino la posibilidad de la vida para siempre”.

Al mismo tiempo, también nos encargaba y solicitaba a todos, “(…) a cuidarnos, a quedarnos en casa, a valorarnos, respetarnos, poniendo nuestros valores en sintonía con los tiempos que corren. Siempre sabemos que somos peregrinos, la dimensión de la muerte es una dimensión que el cristiano debe tenerla siempre.

Pero, nos cuesta porque no queremos morir, pues es éste siempre el anhelo más profundo del hombre, vivir para siempre. Este era el plan de Dios y Jesús vino a dar la vida hasta el extremo, para recuperar el anhelo hondo en la vida, que es vivir para siempre”.

Continuando, destacó nuestro Obispo, “el mismo Jesús, en su dialogo con Martha, el que leeremos el próximo domingo, dice, <<El que cree mí, aunque muera vivirá>>. Creemos en Jesucristo, en la resurrección de la vida, vivamos este tiempo cuaresmal en clave pascual”.

En el final de su mensaje, Mons. Santiago Olivera, nos pedía fraternalmente, “quedémonos en casa, porque cuidándonos, cuidamos a nuestros hermanos. En este día de la Encarnación, María, que con su Sí cambió la existencia del mundo, nos ayude a decir nuestro sí evangélico cada día. Bendiciones para todos, que el Señor nos renueve hondamente en la fe”.-

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