Mons. Olivera | Renovemos con firme convicción la llamada a ser testigos valientes del Evangelio, el mensaje fue vertido en una carta especialmente remitida a todos los Capellanes de nuestra Diócesis por el Obispo Castrense de Argentina, en día del Santo Patrono de los Capellanes, San Juan de Capistriano. En primera instancia Mons. Santiago Olivera declara, “como Padre y Pastor de cada uno de ustedes quiero compartirles un saludo muy cordial y agradecido, además de invitarlos y me sumo a dicha invitación, para que todos renovemos y avivemos el deseo de la santidad”.

Agregando, “sabemos que la Santidad es la vocación a la que en primer lugar hemos sido llamados todos. Por eso pensar en un santo y conocerlo un poco más nos actualiza la posibilidad de esta concreción en la llamada”.

Mons. Olivera apela entonces a la Exhortación Apostólica de Su Santidad Francisco cuando se refiere a la Santidad, “no tengas miedo de apuntar más alto, de dejarte amar y liberar por Dios. No tengas miedo de dejarte guiar por el Espíritu Santo. La santidad no te hace menos humano, porque es el encuentro de tu debilidad con la fuerza de la gracia. En el fondo, como decía León Bloy, en la vida existe una sola tristeza, la de no ser santos”.

Sobre el Santo Patrono, San Juan de Capistrano recordó, “se entregó en cuerpo y alma a la reforma espiritual del pueblo cristiano por medio de la predicación popular, pero, predicando el Evangelio más con su figura que con su palabra. San Juan de Capistrano es un excelente ejemplo y modelo para imitar, trabajó por la verdad y la unidad, entregó su vida sin retaceos por esto”.

Además, el Obispo Castrense de Argentina les habló a nuestros Capellanes de nuestro tiempo actual, “estamos viviendo un tiempo cultural muy difícil, pero a la vez apasionante”. Pese a las dificultades sociales, dice Mons. Santiago Olivera,  “es a cada hombre y mujer de este tiempo, y de esta cultura que estamos llamados a presentar con alegría la belleza del Evangelio. Fuimos ungidos, como predicó el Papa en la Misa Crismal del 2014, con el óleo de la alegría”.

Alentando, el Obispo Castrense señala, “la alegría del sacerdote es incorruptible, aunque pueda pasar por momentos difíciles, puede estar adormecida o taponada por el pecado o por las preocupaciones de la vida, pero, en el fondo permanece intacta como el rescoldo de un tronco encendido bajo las cenizas, y siempre puede ser renovada”.

En final de su mensaje, Mons. Olivera declara, “el Evangelio, lo sabemos es eficaz en sí mismo, es como una espada de doble filo, pero lleva en sí una fuerza impresionante si es acompañado por el testimonio de la propia vida”. En tal sentido, nos pide, “renovemos con firme convicción la llamada a ser testigos valientes del Evangelio, que lo Anunciemos con nuestra Propia vida”.

A continuación compartimos con ustedes la carta del Mons. Santiago Olivera, Obispo Castrense de Argentina:

CARTA

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