Mons. Olivera | Tu servicio será servicio de la Iglesia, tu servicio será nuestro servicio, la frase pertenece a la Homilía brindada por el Obispo Castrense de Argentina, en la Ordenación Diaconal de Santiago García del Hoyo. Sin dudas la mañana de este sábado 8 de septiembre se imprime en la historia, no solo de nuestro Obispado, sino será recordada cálidamente por nuestro Obispo, Mons. Santiago Olivera pues ordenó a su primer diácono en nuestra querida Iglesia Castrense.

Mons. Santiago Olivera, celebró la ordenación en la Catedral Castrense, Stella Maris, concelebraron, el Vicario General Castrense, Mons. Gustavo Acuña, el Canciller Castrense, Padre Francisco Rostom Maderna, el Capellán Mayor de la Armada, Padre Eduardo Catellanos, el Capellán Mayor de GNA (Gendarmería Nacional Argentina), Padre  Jorge Massut, Capellán Mayor del Ejército Argentino, Padre Aberto Barda, Capellán Mayor de Fuerza Aérea Argentina, Padre César Tauro, el Capellán Mayor de PNA (Prefectura Naval Argentina, Padre Diego Tibaldo, el Rector de la Catedral Castrense, Stella Maris, Padre Diego Pereyra, el Rector del Seminario Cura Ars, de Mercedes, Padre Darío Kling, Capellanes y Religiosas.

Mons. Olivera le dijo a nuestro Diacono Santiago García del Hoyo que la compromiso que asume no es un lazo más, dice textualmente, “no es sólo un vínculo jurídico, es más que ello (…), es tomar a esta Iglesia como vínculo fuerte que vive el carisma y el servicio a los miembros de las Fuerzas Armadas y de Seguridad”.  Subrayando, que la particularidad de nuestra Diócesis le demandará, “a acompañar a cada miembro de las fuerzas y de sus familias. A ayudarlos a vivir más y mejor el Evangelio de Jesús”.

Sobre su ordenación, Mons. Santiago Olivera le recordó, “no es un llamado fácil, exige valentía y fortaleza”, agregando, que el mismo es, “un llamado que nos pide todo, pero por eso nos da Todo, -Solo Dios basta”. El Obispo Castrense de Argentina, también le dijo a nuestro Diacono, “tu servicio será servicio de la Iglesia, tu servicio será nuestro servicio”, apuntando, que para un Obispo, “ordenar es una acción pastoral muy gozosa, porque es como extender nuestros brazos y corazón para servir, apacentar, acompañar y santificar más y mejor a más hermanos”.

En su Catequesis, Mons. Olivera, también recordó a nuestro Santo José Gabriel del Rosario Brochero, para que nuestro Diacono vea en él su ejemplo, recordando,  “tenemos, por gracia de Dios un pastor santo que nos dio testimonio y ejemplo: Brochero, el Santo Cura José Gabriel, al final de sus días pudo decir: ‘Dios me da la ocupación de buscar mi último respiro y de orar por los hombres pasados, por los presentes y por los que han de venir hasta el fin del mundo´”.

Casi en el final de su mensaje nuestro Obispo Castrense de Argentina, le recordó a Santiago García del Hoyo, “nunca olvides que el origen tiene que ver con saber ver y escuchar las necesidades de los más pobre”. Agregando, “estás llamado a ser signo de Cristo Servidor, tu presencia nos deberá recordar que Jesús no vino a ser servido sino a Servir”.

A continuación compartimos en forma textual la Homilía de Mons. Santiago Olivera, Obispo Castrense de Argentina:

Homilía de la Ordenación Diaconal de Santiago García del Hoyo

Catedral Castrense, 8 de septiembre de 2018

 

                                                                                   En nuestro corazón tiene que avivarse con mucha fuerza la gratitud a Dios por la vida de La Santísima Virgen María. La vida de María fue un don para nosotros, un regalo que hoy seguimos teniendo. Su nacimiento nos renueva en la esperanza, porque ella, la Llena de Gracia, la Bendita entre todas ha nacido, y ella con su Sí generoso hizo posible que el Hijo de Dios, El “Emanuel” ” el Dios con nosotros”, se encarnara, fue ella la que meditaba las acciones y palabras de Jesús y lo conservaba en su corazón, fue ella la que cuidó al Redentor, fue ella la que como en Caná ve lo que nos hace falta y nos invitó y recuerda a “Hacer lo que Jesús nos dice”, fue ella la que al pie de la Cruz, en silencio junto a su Hijo Crucificado renovó su “Sí”, que como el de Jesús también fue hasta el fin, hasta el extremo, sin volver la vista atrás. Significativo querido Santiago, que hoy comiences tu vida diaconal en la fiesta de la Natividad. Que María siempre sea la estrella que te marque el rumbo a seguir. Y con María, miramos agradecidos a los consagrados en este día que la Iglesia Argentina celebramos el día de la Vida Consagrada. Que en María siempre encuentren fuerzas y luz para renovar cada jornada el sí dado, siendo todo y siendo toda de Dios, porque Él es el mayor bien, la mayor riqueza, el mejor amor y seguirlo en obediencia el mejor camino.

Es un día de fiesta para la Iglesia Diocesana. Para mí también es un día especial, ya que ordeno a mi primer diácono de esta querida Iglesia Castrense. Hoy Santiago se incardina en nuestra Diócesis. No es sólo un vínculo jurídico, es más que ello. Es tomar a esta Iglesia como vínculo fuerte que vive el carisma y el servicio a los miembros de las Fuerzas Armadas y de Seguridad. Que se compromete en esta peculiaridad de vida a acompañar a cada miembro de las fuerzas y de sus familias. A ayudarlos a vivir más y mejor el Evangelio de Jesús.

Un hermano nuestro, como nosotros, con su propia historia, su historia familiar, – la familia es el primer lugar en que se enseña a poner a Dios como Primacía- con sus búsquedas, su juventud, dice sí a la invitación de Jesús a seguirlo más de cerca. No fue él el que te eligió, aunque buscaste y respondiste, aunque supiste ver y escuchar, fue el Señor que tomó la iniciativa y mirándote con Amor y te dijo: Deja todo y sígueme. Y dejar todo es dejar todo. Por eso Santiago abrazas hoy un proyecto de vida de servicio, tu voluntad querrá unirse a la voluntad de Dios, tus bienes al mayor bien que es Jesús, tu capacidad de amor y entrega fecunda, se une al Amor de Dios sin reservas y sin fisuras.

Querido Santiago, no es un llamado fácil, exige valentía y fortaleza. Pero también exige confianza y mirada de fe. No es un llamado para vivir una vida mediocre, yendo en búsquedas de atajos, sino un llamado que nos pide todo, pero por eso nos da Todo, -Solo Dios basta-.

El rito de la ordenación diaconal tiene claves importantes.

Tu servicio será fecundo, si está unido al Señor que te llamó. Y hoy te comprometes a servir al pueblo que el Señor te encomienda por mediación de la Iglesia, ella “es Cristo en el mundo” cantábamos los más mayores y quizá lo recuerden, Te compromete por tanto a servirlo en comunión, tu servicio será servicio de la Iglesia, tu servicio será nuestro servicio – para un obispo, ordenar es una acción pastoral muy gozosa, porque es como extender nuestros brazos y corazón para servir, apacentar, acompañar y santificar más y mejor a más hermanos.

Tu servicio, nuestro servicio, será también ejercido en la oración., nuestra fecundidad será fruto de nuestra vida interior, mucho podemos hacer por medio de la oración y hoy asumís el compromiso de amor ante el pueblo de Dios de rezar: El Pastor bueno es el que reza por su pueblo, nos recuerda el oficio de lecturas. Rezarás la oración de la Iglesia que será fuente de tu oración diaria, profunda y personal, oración que te ayudará a descubrir el plan de Dios, su proyecto, oración que te dispondrá a vivirlo, oración que nos centra, oración que engrandece nuestro corazón. Tenemos, por gracia de Dios un pastor santo que nos dio testimonio y ejemplo: Brochero, el Santo Cura José Gabriel, al final de sus días pudo decir: “Dios me da la ocupación de buscar mi último respiro y de orar por los hombres pasados, por los presentes y por los que han de venir hasta el fin del mundo”. Hermosa oración de Brochero, recuerda la oración sacerdotal de Jesús, y mucho ha de consolarnos a los pastores que somos fruto también de la oración de este Amigo Santo.

Santiago, asumirás el celibato por el Reino de los cielos. Y signo de lo que ha de venir.  Es signo de la identificación con Cristo. El celibato es un don y como don también un compromiso. Haces hoy el compromiso porque Dios te ha inspirado y te anima y es porque amas al Señor con todo tu corazón y toda tu vida. Un amor sin división, en El amando a todos.

Querido Santiago, vas a poder bautizar, ser testigo calificado de la Iglesia para asistir los matrimonios, podrás bendecir y presidir las exequias, sostener y acompañar a los más pobres. Nunca olvides que el origen tiene que ver con saber ver y escuchar las necesidades de los más pobre, buena pregunta debemos hacernos nosotros junto con vos, que no perdemos nuestro ser diaconal, ¿cuáles son los más pobres por los que debo entregar mi vida, sostener y acompañar?

Pero no olvides que más allá de lo que hagas, estás llamado a ser signo de Cristo Servidor, tu presencia nos deberá recordar que Jesús no vino a ser servido sino a Servir.

Que experimentes siempre que María, nuestra madre buena y fiel, te acompaña y te sostiene cada día de tu vida, y te recuerda como le dijo un día a San Juan Diego en Guadalupe, ¿por qué te preocupas, acaso no soy tu Madre?

+Mons. Santiago Olivera

Obispo Castrense de Argentina

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