Neuquén | Donde está Jesús los hombres cambian y se hacen mejores, así lo afirmaba el Capellán Castrense, Padre Daniel Cirrincione en la Homilía compartida en la Santa Misa al celebrar Sacramento de Primera Comunión. Fue en la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de María, el último domingo 8 de diciembre, asistieron autoridades de la Fuerza, familiares e invitados.

Presidió Santa Misa, el Padre Daniel Cirrincione, a las 19:30 horas, en el Salón de Actos del Batallón de Montaña VI del Ejército Argentino, donde se celebró la Primera Comunión a 38 niños, hijos de efectivos de unidades de la ciudad de Neuquén capital. En su Homilía, el Padre Cirrincione, decía, “Él viene a nuestro encuentro como amigo para quedarse siempre con nosotros y enseñarnos a ser felices y con ganas de hacer el bien, como hemos aprendido de nuestros padres que nos han dado la vida por amor”.

Continuando, decía, “por amor quiso Jesús entregarnos su vida. Antes de morir en la cruz y resucitar, dijo a sus discípulos: <Tomen y coman: esto es mi cuerpo, tomen y beban: ésta es mi sangre>. Allí está Él y aunque a algunos no les entra en la cabeza cómo está Jesús en la Eucaristía y dicen no lo veo.  El Papa nos enseña que hay muchas cosas que no vemos y que existen, por ejemplo, no vemos nuestra inteligencia y, sin embargo, la tenemos”.

Profundizando, el Padre Daniel Cirrincione volviendo a citar al Papa les dijo: “en una palabra, no vemos nuestra alma y, sin embargo, existe y vemos sus efectos, porque podemos hablar, pensar, decidir, entre tantas otras”. Aunque no vemos al Señor en la Hostia, sabemos que donde está Jesús los hombres cambian y se hacen mejores, por eso, vayamos al encuentro de este Señor invisible y fuerte, que nos ayuda a vivir bien”.

Hablando de aquella actitud de ir al encuentro del Señor, el Padre Cirrincione afirmó, “esto es lo más importante, se da como alimento para que seamos diferentes, más pacientes, con ganas de tratar a todos con cariño, rechazando el mal que nos hace daño, y aprovechando siempre el tiempo para crecer como cristianos. Por eso, no dejemos de encontrarnos con Jesús donde siempre los espera, en la Misa del Domingo, que es el Día del Señor, donde nos reunimos todos los cristianos y también ustedes, los pequeños de la familia”.

Por último, el Capellán Castrense, les recordó, “es importante seguir conociendo y escuchando a Jesús toda la vida. Ahora que son todavía niños recuerden que Jesús siente un especial cariño por ustedes, y desea hablar con cada uno”.-

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