Octavo día de Novena a San Juan de Capistrano, Santo Patrono de los Capellanes Castrenses

Publicado el21 octubre, 2020

Octavo día de Novena a San Juan de Capistrano, Santo Patrono de los Capellanes Castrenses

NOVENA A SAN JUAN DE CAPISTRANO

DÍA 8: SAN JUAN DE CAPISTRANO: SACERDOTE:

PREDICADOR PARA LA COMUNIÓN

+ En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Invocación al Espíritu Santo:

Ven Espíritu Santo y danos a gustar este tiempo de oración, danos silencio y serenidad para saber que este tiempo es para rezar, solo rezar. Rezar para amar más y servir mejor. Amén

Intención del día:

Pedimos, en este día por: Nuestro obispo, Mons. Santiago Mons. Antonio Juan, obispo emérito

Los sacerdotes capellanes incardinados

Los sacerdotes capellanes agregados

Los sacerdotes capellanes auxiliares

Los sacerdotes capellanes ancianos y los que están enfermos

Los diáconos

Por el eterno descanso de los sacerdotes capellanes que han fallecidos.

Texto de la Palabra:                                                                                                     Jn 17, 17- 21

En aquel tiempo Jesús dijo: “Santifícalos en la verdad: tu Palabra es verdad. Como tú me has enviado al mundo, yo también los he enviado al mundo. Y por ellos me santifico a mí mismo, para que ellos también sean santificados en la verdad. No ruego sólo por éstos, sino también por aquellos que, por medio de su palabra, creerán en mí, para que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado”

Palabra del Señor

(Silencio)

Eco del Evangelio en la vida de San Juan:

En veinte años misiona- como ya lo habíamos contado- por Alemania, Austria, Hungría, Polonia, Moravia y hasta por Saboya, Borgoña y Flandes. Ésta fue su lenta pero fundamental cooperación al mantenimiento de la unidad católica europea en el siglo XV. Su gran talento para la diplomacia le permitió unir entre sí a los príncipes. Recibió importantes misiones de cuatro Papas consecutivos, impugnó la naciente herejía husita, se relacionó con los griegos para tratar su unión con la Iglesia Romana, intervino en contener los perniciosos efectos del cisma de Basilea. Extendió la reforma de los “observantes” por los conventos de toda Europa, fundando muchos de ellos en Alemania.

Actualizando su ejemplo:

Cuando hablábamos de la “disponibilidad para dar la vida”, que deben tener aquellos que se plantean la vocación sacerdotal castrense como los propios sacerdotes, se convierte el testimonio de este santo, en una vida a mirar e imitar. Pedimos su intercesión para que conceda esa disponibilidad a los que vienen en camino como los que ya están. E imitar su gran labor en favor de la unidad.

Rezamos un misterio del Rosario junto a la jaculatoria: “Manda Padre, muchos y santos obreros a Tu mies. Conserva y santifica a los que estamos”.

Oración final:

Señor, que hiciste de San Juan de Capistrano, un celoso predicador para la comunión, te pedimos nos concedas ese mismo celo por anunciar con alegría la belleza del Evangelio a cada hombre y mujer de este tiempo, donde nos llamas ejercer nuestro ministerio sacerdotal. Amén

+ En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

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