Papa Francisco | A lo largo del vía crucis cotidiano, no pasemos de largo, dejemos que nuestro corazón se mueva a compasión y acerquémonos

Publicado el28 marzo, 2021

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Papa Francisco | A lo largo del vía crucis cotidiano, no pasemos de largo, dejemos que nuestro corazón se mueva a compasión y acerquémonos, así lo manifestó el Santo Padre durante su mensaje antes de recitar la oración Mariana del Ángelus. Fue en el medio día de hoy (hora de Roma), al finalizar la Santa Misa en la Conmemoración del ingreso de Jesús a Jerusalén, y antes de rezar la oración mariana del Ángelus dominical, en este Domingo de Ramos.

El Santo Padre decía, hemos entrado en la Semana Santa. Por segunda vez la vivimos en el contexto de la pandemia. Agregando, en esta situación histórica y social, ¿qué hace Dios? Toma la cruz. Jesús toma la cruz, es decir, asume el peso del mal que implica dicha realidad, el mal físico, el psicológico y sobre todo el mal espiritual, porque el Maligno aprovecha las crisis para sembrar la desconfianza, la desesperación y la cizaña”.

Continuando, Su Santidad, nos preguntaba y respondía. “¿Y nosotros? ¿Qué debemos hacer? Nos lo muestra la Virgen María, la Madre de Jesús, que es también su primera discípula. Ella siguió a su Hijo.

Ella asumió su propia cuota de sufrimiento, de oscuridad, de desconcierto, y recorrió el camino de la pasión, manteniendo la lámpara de la fe encendida en su corazón”. Entonces, nos señaló, “(…) a lo largo del vía crucis cotidiano, nos encontramos con los rostros de tantos hermanos y hermanas en dificultad: no pasemos de largo, dejemos que nuestro corazón se mueva a compasión y acerquémonos”.

Queridos hermanos y hermanas:

Hemos entrado en la Semana Santa. Por segunda vez la vivimos en el contexto de la pandemia. El año pasado estábamos más conmocionados, este año estamos más probados. Y la crisis económica se ha hecho más pesada.

En esta situación histórica y social, ¿qué hace Dios? Toma la cruz. Jesús toma la cruz, es decir, asume el peso del mal que implica dicha realidad, el mal físico, el psicológico y sobre todo el mal espiritual, porque el Maligno aprovecha las crisis para sembrar la desconfianza, la desesperación y la cizaña.

¿Y nosotros? ¿Qué debemos hacer? Nos lo muestra la Virgen María, la Madre de Jesús, que es también su primera discípula. Ella siguió a su Hijo. Ella asumió su propia cuota de sufrimiento, de oscuridad, de desconcierto, y recorrió el camino de la pasión, manteniendo la lámpara de la fe encendida en su corazón. Con la gracia de Dios, nosotros también podemos hacer este camino. Y, a lo largo del vía crucis cotidiano, nos encontramos con los rostros de tantos hermanos y hermanas en dificultad: no pasemos de largo, dejemos que nuestro corazón se mueva a compasión y acerquémonos. En este momento, como el Cirineo, podemos pensar: «¿Por qué justamente yo?». Pero luego descubriremos el don que, sin merecerlo, se nos ha concedido.

Recemos por todas las víctimas de la violencia, especialmente por las del atentado ocurrido esta mañana en Indonesia frente a la catedral de Makassar.

Que nos ayude la Virgen, que siempre nos precede en el camino de la fe.

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