Papa Francisco | El Pueblo Santo de Dios nos mira y espera de nosotros, medidas concretas y efectivas, es parte del mensaje que brindó el Santo Padre en el inicio de la reunión sobre la “Protección de los menores en la Iglesia”. La misma, se desarrolla en el nuevo Salón del Sínodo en el Vaticano hasta el 24 de febrero de 2019, presidido por el Santo Padre Francisco.

Asisten, los Presidentes de las Conferencias Episcopales de la Iglesia Católica, los Jefes de las Iglesias Católicas Orientales, los representantes de la Unión de Superiores Generales y de la Unión Internacional de Superiores Generales, los Miembros de la Curia Romana y el Consejo de Cardenales participan en la Reunión. El Santo Padre Francisco, les decía, “escuchemos el grito de los pequeños que piden justicia”.

Agregando además, “la responsabilidad pastoral y eclesial, (…) nos obliga a discutir juntos, de manera sinodal, sincera y profunda, sobre cómo enfrentar este mal que aflige a la Iglesia y la humanidad. El Pueblo santo de Dios nos mira y espera de nosotros, no solo simples y obvias condenas, sino disponer medidas concretas y efectivas. Es necesario concreción”.

A continuación compartimos con ustedes el mensaje de Su Santidad Francisco:

Queridos hermanos. Buenos días.

Ante el flagelo del abuso sexual perpetrado por hombres de Iglesia contra menores de edad, he querido interpelaros a todos ustedes, patriarcas, cardenales, arzobispos, obispos, superiores religiosos y responsables, para que juntos nos pongamos a la escucha del Espíritu Santo y dóciles a su guía escuchemos el grito de los pequeños que piden justicia. En este encuentro sentimos el peso de la responsabilidad pastoral y eclesial, que nos obliga a discutir juntos, de manera sinodal, sincera y profunda, sobre cómo enfrentar este mal que aflige a la Iglesia y la humanidad. El Pueblo santo de Dios nos mira y espera de nosotros, no solo simples y obvias condenas, sino disponer medidas concretas y efectivas. Es necesario concreción.

Así pues, comencemos nuestro camino armados con la fe y el espíritu de máxima parresía, valentía y concreción.

Como ayuda, me gustaría compartir con ustedes algunos criterios importantes, formulados por las distintas Comisiones y Conferencias Episcopales —han llegado de vosotros, solo los he enumerado un poco—. Se trata de unas líneas orientativas para ayudar a nuestra reflexión, y que les serán entregadas ahora. Son un punto sencillo de partida, que viene de ustedes y vuelve a ustedes, y que no quita la creatividad que debe tener este encuentro.

También en nombre ustedes, me gustaría agradecer a la Pontificia Comisión para la Protección de Menores, a la Congregación para la Doctrina de la Fe y a los miembros del Comité organizador por el excelente trabajo realizado con gran esfuerzo en la preparación de esta reunión. Muchas gracias.

Finalmente, le pido al Espíritu Santo que nos sostenga en estos días y que nos ayude a transformar este mal en una oportunidad para la toma de conciencia y para la purificación. Que la Virgen María nos ilumine para tratar de curar las heridas graves que el escándalo de la pedofilia ha causado tanto en los niños como en los creyentes. Gracias.

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