Papa Francisco | El verdadero desarrollo es inclusivo y fecundo, lanzado hacia el futuro, la afirmación se desprende del vídeo mensaje transmitido por el Santo Padre, con motivo de la preparación para el desarrolló en el mes de septiembre la JMMR (Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado). La JMMR es desarrollada desde 1914, hace 105 años por la Iglesia, donde se busca expresar y hacer pública su preocupación por las personas más vulnerables que deben migrar de su tierra natal, convocándonos a rezar por ellos y aprender las tantas oportunidades que aportan las migraciones.

Este año la Jornada se desarrollará el próximo 29 de septiembre, a tal fin, Su Santidad Francisco eligió para su despliegue el lema, “No se trata sólo de migrantes”. A continuación compartimos con ustedes la transcripción del Vídeo Mensaje brindado por el Santo Padre Francisco:

«Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en los cielos el rostro de mi Padre celestial» (Mt 18,10). No se trata sólo de migrantes: se trata de no excluir a nadie. El mundo actual cada día es más elitista y cada día es más cruel con los excluidos. Los países en vías de desarrollo siguen agotando sus mejores recursos naturales y humanos en beneficio de unos pocos mercados privilegiados. Las guerras afectan sólo a algunas regiones del mundo; sin embargo, la fabricación de armas y su venta se lleva a cabo en otras regiones, que luego no requieren hacerse cargo de los refugiados, no quieren, no lo aceptan esos refugiados que dichos conflictos bélicos generan.

Muchas veces se habla de paz pero se venden armas. ¿Podemos hablar de una hipocresía en este lenguaje? Quienes padecen las consecuencias son siempre los pequeños, los pobres, los más vulnerables, a quienes se les impide sentarse a la mesa y se les deja sólo las “migajas” del banquete (cf. Lc 16, 19-21). La Iglesia «en salida […] sabe tomar la iniciativa sin miedo, salir al encuentro, buscar a los lejanos y llegar a los cruces de los caminos para invitar a los excluidos» (Exhortación apostólica Evangelii gaudium, 24), a los que nosotros mismos estamos excluyendo como sociedad.

El desarrollo exclusivista hace que los ricos sean más ricos y los pobres más pobres. El auténtico desarrollo es aquel que pretende incluir – es inclusivo – pretende incluir a todos los hombres y mujeres del mundo, promoviendo su crecimiento integral, y preocupándose también por las generaciones futuras. El verdadero desarrollo es inclusivo y fecundo, lanzado hacia el futuro.

 

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