Papa Francisco | Hay que “salir” de cualquier tipo de comodidad, de instalación y convertirse en fermento de comunión con todos los que buscan un futuro de esperanza, es parte del vídeo mensaje brindado por el Santo Padre ante el desarrollo del V Encuentro Nacional de la Pastoral Hispana en Estados Unidos. El mismo se lleva adelante en la ciudad de Grapevine, Texas desde el pasado 20 al 23 de septiembre, el mensaje fue revelado en la apertura del encuentro, Su Santidad Francisco, insta especialmente a las Iglesias particulares a buscar caminos para responder mejor a la creciente presencia de las familias hispanas.

A continuación compartimos en forma textual el vídeo mensaje de Su Santidad Francisco:

Queridos hermanos Obispos y delegados al Quinto Encuentro Nacional de Pastoral Hispana/Latina:

Me alegra tener la oportunidad de hablarles en esta ocasión. Es un hecho histórico para la Iglesia en los Estados Unidos.

A través de este V Encuentro, ustedes buscan crear una cultura del encuentro que suscite la esperanza: encontrarse, diversas culturas, diversos modos de vivir, de pensar, de sentir se encuentran y se camina en esperanza. Se han propuesto lograr una manera distinta de ser y de relacionarse, que aliente a cada persona y a cada grupo a compartir la riqueza de sus tradiciones, la riqueza de sus experiencias, a derribar muros, a construir puentes.

Veo que el V Encuentro es una manera concreta de la Iglesia en los Estados Unidos para responder al desafío de “salir” de cualquier tipo de comodidad, de instalación y convertirse en fermento de comunión con todos los que buscan un futuro de esperanza, especialmente con los jóvenes y con las familias que viven en las periferias de la sociedad.

También me da gusto ver que el V Encuentro, en continuidad con los Encuentros anteriores, reconoce y valora los dones específicos que los católicos hispanos ofrecen hoy, y seguirán ofreciendo en el futuro a la Iglesia en su país. Y esta experiencia de Encuentro va mucho más allá todavía. Es parte de un proceso mucho más grande de renovación, de impulso misionero, al que están llamadas todas las Iglesias locales, las iglesias particulares, con la rica diversidad humana y cultural. Y esta fue siempre la experiencia en varias diócesis de vuestro país, donde el proceso del Encuentro ha incluido a todos los fieles.

Sé que el proceso de este V Encuentro confortó a muchos inmigrantes que viven en situaciones de temor y de incertidumbre. El V Encuentro les ha brindado un mayor sentido de comunidad, amistad, apoyo. También ha sido un instrumento de gracia que condujo a la conversión de corazón de muchas personas y, sobre todo, a la conversión pastoral de situaciones y a la conversión pastoral de las Iglesias particulares, de las parroquias, de los colegios, de cualquier tipo de encuentro eclesial. La conversión pastoral a través del encuentro, por supuesto, en la adoración de Jesucristo.

Espero que este V Encuentro siga dando frutos. Y que la Iglesia, en todos sus ámbitos, siga acompañando este proceso con la propia reflexión, con el propio discernimiento pastoral después que se realice el Encuentro nacional. O sea, que sigan las Iglesias particulares acompañando todo este proceso. De manera particular, les pido que consideren de qué manera sus Iglesias particulares pueden responder mejor a la creciente presencia, a los dones y al potencial de la juventud y de las familias hispanas y de otras culturas.

Soy consciente del aporte que la comunidad hispana ofrece a la vida de la nación, y rezo para que el V Encuentro siga contribuyendo a la renovación de la sociedad y al apostolado de la Iglesia en los Estados Unidos de América.

Con mucha gratitud a todos los que participaron en la preparación del V Encuentro, en el V Encuentro, y a los que participarán en el proceso ulterior, les aseguro mi cercanía personal, mis oraciones por esta importante iniciativa de la Conferencia Episcopal. Los encomiendo a nuestra Madre Guadalupe, le pido que los mire, ¡déjense mirar por Ella! Y le pido al Señor que los bendiga, a todos y a cada uno de ustedes. Y a ustedes les pido que no se olviden de rezar por mí. ¡Adelante!

 

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