Papa Francisco | No se cansen de confiar en Cristo y de anunciar su bondad y misericordia con el testimonio de sus vidas

Publicado el20 febrero, 2019

Papa Francisco | No se cansen de confiar en Cristo y de anunciar su bondad y misericordia con el testimonio de sus vidas, el mensaje se desprende de las palabras brindadas por el Santo Padre esta mañana en la Audiencia General en la Basílica Vaticana. Allí, se reunía con los participantes de la peregrinación de la Arquidiócesis de Benevento, quienes estaban acompañados por el Arzobispo, Felice Accrocca.

Luego del saludo cordial a los presentes, Su Santidad Francisco les decía que recordaba muy cálidamente su visita a aquella región, trayendo a su memoria la figura de Santo Padre Pio. Al respecto señalaba, “(…) reaviva en todos el deseo de profundizar la vida de fe, a raíz de las enseñanzas de su ilustre y Santo compatriota Padre Pío”. Resaltando de él, “se distinguió por la firme fe en Dios, la firme esperanza en las realidades celestiales, la generosa dedicación a la gente, la fidelidad a la Iglesia, que siempre amó con todos sus problemas y sus adversidades”.

Sobre esto último declaraba, “amó a la Iglesia, con tantos problemas que la Iglesia tiene, con tantas adversidades, con tantos pecadores. Debido a que la Iglesia es santa, ella es la esposa de Cristo, pero nosotros, los hijos de la Iglesia, somos todos pecadores, ¡y algunos grandes! – pero él amaba a la Iglesia tal como era, no la destruyó con la lengua, ya que está de moda hacerlo ahora. ¡No!”

A su vez, el Santo Padre nos revelaba, “(…) el Señor quiere arreglar las cosas bien pero siempre con perdón: no podemos vivir una vida entera acusando, Acusando, acusando a la Iglesia. ¿El oficio de acusador de quién es? ¿Quién es lo que la Biblia llama el gran acusador? ¡El diablo!” El Papa nos enseña además, “(…) debemos señalar los defectos a corregir, pero en el momento en que se señalan los defectos, se denuncian los defectos, se ama a la Iglesia. Sin amor, eso es del diablo. Ambas cosas tenían a San Padre Pío, amaba a la Iglesia con todos sus problemas y sus adversidades, con los pecados de sus hijos. No olvides esto”.

Casi en el final, Su Santidad nos pedía, “los aliento a que comprendan y acepten cada vez más el amor de Dios, la fuente y la razón de nuestro verdadero gozo. Cada uno de nosotros, al difundir la caridad divina, contribuye a construir un mundo más justo y solidario”. Agregando, “(…) no te canses de confiarte a Cristo y de anunciar su bondad y misericordia con el testimonio de tu vida”.

A continuación compartimos la interpretación del italiano al castellano del mensaje brindado por el Santo Padre Francisco:

Buenos días! Has venido en muchos, parece una canonización! Muchas gracias al obispo, a los alcaldes, a todos, gracias por esta cortesía, que sin duda indica la sutileza del alma, gracias.

Queridos hermanos y hermanas,

Me complace darle la bienvenida y dirigirme a cada uno de ustedes mi cordial bienvenida. Usted ha venido a Roma, con su pastor Mons. Felice Accrocca, para devolver la visita que tuve el placer de realizar en Pietrelcina el 17 de marzo del año pasado, en el centenario de la aparición de los estigmas permanentes de San Pío y en el 50 Aniversario de su muerte.

Me gustaría expresar mi más sincero agradecimiento por la cálida bienvenida que me ha brindado en esa ocasión. Nunca olvido ese día, como no olvido a tantas personas enfermas a las que saludé, esa visita permaneció en mi corazón. El recuerdo de ese evento, cargado de importancia eclesial y espiritual, reaviva en todos el deseo de profundizar la vida de fe, a raíz de las enseñanzas de su ilustre y santo compatriota Padre Pío. Se distinguió por la firme fe en Dios, la firme esperanza en las realidades celestiales, la generosa dedicación a la gente, la fidelidad a la Iglesia, que siempre amó con todos sus problemas y sus adversidades. Me detengo un poco en esto. Amó a la Iglesia, con tantos problemas que la Iglesia tiene, con tantas adversidades, con tantos pecadores. Debido a que la Iglesia es santa, ella es la esposa de Cristo, pero nosotros, los hijos de la Iglesia, somos todos pecadores, ¡y algunos grandes! – pero él amaba a la Iglesia tal como era, no la destruyó con la lengua, ya que está de moda hacerlo ahora. ¡No! El ama El que ama a la Iglesia sabe cómo perdonar, porque sabe que él mismo es un pecador y necesita el perdón de Dios. Sabe cómo arreglar las cosas, porque el Señor quiere arreglar las cosas bien pero siempre con perdón: no podemos vivir una vida entera acusando, Acusando, acusando a la Iglesia. ¿El oficio de acusador de quién es? ¿Quién es lo que la Biblia llama el gran acusador? ¡El diablo! Y aquellos que se pasan la vida acusando, acusando, acusando, son: no diré niños, porque el diablo no tiene ninguno, sino amigos, primos y familiares del diablo. Y no, esto no va, debemos señalar los defectos a corregir, pero en el momento en que se señalan los defectos, se denuncian los defectos, se ama a la Iglesia. Sin amor, eso es del diablo. Ambas cosas tenían a San Padre Pío, amaba a la Iglesia con todos sus problemas y sus adversidades, con los pecados de sus hijos. No olvides esto.

Los aliento a que comprendan y acepten cada vez más el amor de Dios, la fuente y la razón de nuestro verdadero gozo. Estamos llamados a dar este amor que cambia la vida, especialmente a los más débiles y necesitados. Cada uno de nosotros, al difundir la caridad divina, contribuye a construir un mundo más justo y solidario. Siguiendo el ejemplo del Padre Pío, por favor, no te canses de confiarte a Cristo y de anunciar su bondad y misericordia con el testimonio de tu vida. Esto es lo que los hombres y mujeres en nuestro tiempo también esperan de los discípulos del Señor. Testimonio. Piensa en San Francisco, que tu obispo sabe bien, ¿qué les dijo a sus discípulos? «Ve, testifica, las palabras no son necesarias». A veces debemos hablar pero comenzar con el testimonio, vivir como cristianos, testificar que el amor es más hermoso que el odio, que la amistad es más hermosa que la enemistad, que la hermandad entre nosotros es más hermosa que la guerra.

Gracias de nuevo por esta visita! Yo imparto cordialmente a todas mis bendiciones, que extiendo a sus familias, a sus comunidades y a toda la archidiócesis de Benevento. Muchas gracias

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