Papa Francisco | Unamos nuestras voces al cielo, que el Señor escuche la oración unánime de todos sus discípulos, así lo pedía el Santo Padre luego de recitar la oración Mariana del Ángelus. Ante la realidad que asola el mundo con la pandemia del coronavirus (COVID-19) Su Santidad Francisco nos pidió que el próximo 25 de marzo al medio día (hora de Roma, 8 horas de Argentina) nos convoca a un momento de oración.

Con la misma intención, el viernes 27 de marzo presidido por él desde la Basílica de San Pedro a las 18 horas (hora local, 15 horas de Argentina), a que nos sumemos con la misma intención.

A continuación, compartimos las palabras compartidas por el Santo Padre Francisco luego del Ángelus:

Queridos hermanos y hermanas:

En estos días de prueba, mientras la humanidad tiembla con la amenaza de la pandemia, me gustaría proponer a todos los cristianos que unan sus voces al Cielo. Invito a todos los jefes de las iglesias y a los líderes de todas las comunidades cristianas, junto con todos los cristianos de las diversas confesiones, a invocar al Dios Altísimo y Todopoderoso, mientras recitamos simultáneamente la oración que Jesús Nuestro Señor nos ha enseñado. Por lo tanto, invito a todos a hacerlo varias veces al día, pero, todos juntos, a recitar el Padre Nuestro el próximo miércoles 25 de marzo al mediodía, todos juntos. En el día en que muchos cristianos recuerden el anuncio a la Virgen María de la Encarnación de la Palabra, que el Señor escuche la oración unánime de todos sus discípulos que se preparan para celebrar la victoria de Cristo resucitado.

Con esta misma intención, el próximo viernes 27 de marzo, a las 6 de la tarde, presidiré un momento de oración en el cementerio de la Basílica de San Pedro, con la plaza vacía. A partir de ahora, invito a todos a participar espiritualmente a través de los medios de comunicación. Escucharemos la Palabra de Dios, elevaremos nuestra súplica, adoraremos al Santísimo Sacramento, con el que al final daré la Bendición Urbi et Orbi, a la que se adjuntará la posibilidad de recibir la indulgencia plenaria.

Queremos responder a la pandemia del virus con la universalidad de la oración, la compasión, la ternura. Mantengámonos unidos. Hacemos que nuestra cercanía se sienta con las personas más solitarias y con más experiencia. Nuestra cercanía con médicos, trabajadores de la salud, enfermeras y enfermeras, voluntarios … Nuestra cercanía con las autoridades que deben tomar medidas difíciles, pero por nuestro propio bien. Nuestra cercanía a los policías, a los soldados que siempre intentan mantener el orden en el camino, para que se cumplan las cosas que el gobierno pide que hagamos por el bien de todos. Proximidad a todos.

Expreso mi cercanía con la gente de Croacia afectada por un terremoto esta mañana. Que el Señor les dé fuerza y solidaridad para enfrentar esta calamidad.

Y no se olvide: hoy, tome el Evangelio y lea lentamente el noveno capítulo de Juan. Yo también lo haré. Nos hará bien a todos.

Y les deseo a todos un feliz domingo. No te olvides de rezar por mí. Que tengas un buen almuerzo y adiós.

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