San Juan | Escucha siempre la voz de Dios, que podamos siempre anunciar el Evangelio, que son palabras de vida para uno y para los demás, la frase es un resumen de la Homilía compartida por Mons. Santiago Olivera, donde, admitió como candidato a las Sagradas Ordenes al Seminarista, Luis Villafañe. Fue en la noche del viernes 14 de febrero, en la Capilla Ntra. Sra. de la Merced, en Villa Krause, en la tierra sanjuanina, donde celebró Santa Misa, Mons. Olivera, Obispo Castrense de Argentina.

Concelebraron, el Vicario General Castrense, Mons. Gustavo Acuña, el Vicario de Pastoral Castrense y Capellán Mayor de GNA, Padre Jorge Massut, el Capellán Mayor de PNA, Padre Diego Tibaldo, el Capellán Mayor de PSA, Padre Rubén Bonacina, el Rector de la Catedral Castrense, Stella Maris, Padre Diego Pereyra, el Capellán Castrense, Padre Daniel Díaz y el Párroco de la Capilla, Padre Alfredo Ariza. Asistieron, el Seminarista Castrense, Luis Villafañe, Seminaristas Castrenses, efectivos de Prefectura Naval Argentina (PNA), familiares de Luis, amigos e invitados de la comunidad local.

Luego de la lectura del Evangelio, San Marcos, Mc 7, 31-37, el Obispo Castrense dijo, “para nosotros es un motivo de mucha alegría estar en San Juan, con los Sacerdotes y los Seminaristas, compartiendo con Luis, Seminarista de nuestra familia Diocesana Castrense de Argentina, con la familia de sangre que es también nuestra y con su comunidad que lo vio nacer en la fe cristiana”. Seguidamente, Mons. Santiago Olivera, hacía publica una conversación que mantuvo la madre de Luis Villafañe (Roxana) durante la mañana previa a la celebración, donde les habló sobre lo que sintieron como familia con el compromiso que tomaba su hijo con su vocación Sacerdotal.

Al respecto, nos decía el Obispo, “de lo compartido por Roxana, quisiera subrayar dos elementos muy importantes, en primer término, Luis dejó esa vocación militar, no para apartarse del vínculo castrense. Si no, lo hizo para servir a esos militares que la Iglesia le pone tanta atención, puesto que existe el Obispado Castrense para las Fuerzas Armadas y las Fuerzas Federales de Seguridad”.

Agregando, “nuestra Diócesis Castrense, existe para acompañar y asistir espiritualmente esa peculiar forma de vida de nuestros hombres y mujeres que cumplen con su profesión y misión. Quienes por las distintas vicisitudes que deben afrontar, responden a una vocación de servicio de entregar la vida para defender a la Patria y para defender a nuestro pueblo”.

Mons. Santiago Olivera, destacó sobre el segundo aspecto, “(…) Roxana, decía, acompañamos el deseo de nuestro hijo. Luis en un su camino vocacional, sintió el deseo de dar este paso, es decir, cumplir lo que Dios quiere. Hoy podemos decir, que concretamos esa reflexión que nos compartió la madre de Luis, y que ese fue su deseo, el Señor fue tocando su corazón, fue llamándolo, fue invitándolo a dejarlo todo y a seguirlo en el servicio Sacerdotal”.

 

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Continuando, nos revelaba, “es la Iglesia, la cual es Cristo en el Mundo quien nos confirma nuestra vocación, deseamos seguir a Jesús, creemos que el Señor nos llama. Entonces, en este camino, la Iglesia con las mediaciones humanas, con los formadores, con el Obispo confirma este seguimiento. Sin lugar a duda para seguir configurándose con Jesús como buen pastor, para continuar tomando, asimilando, rumeando y haciendo Carne las actitudes del Señor”.

Mons. Olivera se refirió también, al Evangelio, del cual señaló, “(…) en este texto vemos la curación que realiza Jesús (de un hombre sordomudo), además, la situación del enfermo antes y la reacción de la gente. En este proceso de curación vemos como el Señor lo aparta de la gente, le toca con sus dedos los oídos y con saliva le toca la lengua produciéndose el milagro”.

Profundizando sus palabras, decía, “(…) es un texto sacramental, porque realiza lo que significa la apertura de los oídos y la soltura de la lengua. Los Sacramentos, son signos sensibles y eficaces, realizan lo que expresa el texto, comienza a escuchar y a hablar.  Allí, Jesús exclama, Effetá, ábrete, ese pedido tuvo un efecto inmediato, dice el texto, al momento se le abrieron los oídos, se soltó la traba de la lengua y hablaba sin dificultad. Es maravilloso ver este hombre que pasa haciendo el bien y es maravilloso que la gente que fue testigo asombrada dijo, que todo lo ha hecho bien”.

Avanzando, el Obispo compartía, “hoy, Luis da este paso sabiendo que es, como una existencia que va caminando a ser una auténticamente nueva, que se concretará el día de su ordenación sacerdotal. Será una nueva criatura, porque será Sacerdote para siempre, pero hoy, en este proceso Luis comienza a vivir esta realidad. Providencialmente sucede en este día, en que leemos este texto de hacer oír y hablar, que éste, sea el compromiso de Luis, que escuche siempre y busque siempre escuchar la voz de Dios, escuchar su Palabra, conocer sus Evangelios”.

Mons. Santiago Olivera pidió a la María, Ntra. Sra. de la Merced, “que la Virgen, la mujer orante, la de la escucha, de la mirada atenta a las necesidades de la gente, nos acompañe siempre y nos sostenga. Pido a Dios, que nos ayude y nos de la Gracia de ser así, como este sordomudo, que podamos acercarnos a Jesús. Que dejemos que toque nuestros oídos y nuestra lengua, que podamos escuchar, meditar, rezar, que podamos siempre anunciar el Evangelio, que son palabras de vida para uno y para los demás”.-

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