Tierra del Fuego | Mons. Olivera ofició Santa Misa en el BIM 5 de Río Grande, asistieron efectivos de la Armada, GNA y PNA, en la mañana del martes 13 de noviembre, cuando el sol aún se hacía esperar en aquel sector austral, el Obispo Castrense de Argentina visitaba la Base Pioneros Aeronavales en el Polo Sur. El Batallón de Infantería de Marina 5 de Río Grande tiene 71 años de vida al servicio de la Patria, está ubicado en una estratégica zona de la ciudad de Río Grande, el 2 de abril de 1982, la Agrupación integró la Fuerza de Tareas Anfibia que intervino en la recuperación de las Islas Malvinas, participando en el combate de la casa del Gobernador y la toma de Moody Brook.

Luego de visitar la Capilla del BIM 5, Stella Maris, el Obispo Castrense de Argentina ofició la Santa Misa, concelebraron, el Capellán Mayor de la Armada, Padre Eduardo Castellanos, el Capellán Mayor de GNA, Padre Jorge Massut y el Capellán Mayor de PNA, Padre Diego Tibaldo, el Capellán de la Armada, Padre Walter Portels, el Capellán de GNA, Padre Guillermo Romano y el Capellán PNA, Padre Daniel Claudio Mosqueda. Asistieron, además de autoridades del BIM 5, representantes de las Fuerzas de Seguridad Nacional de Gendarmería Nacional Argentina y Prefectura Naval Argentina.

El viento frío del mar planchaba las banderas emplazadas en la Plaza de Armas, allí nuestra enseña Patria se abría paso a lo más alto de nuestro sur argentino, mientras en su Homilía, Mons. Santiago Olivera, recordaba a uno de nuestros Beatos Argentinos. Efectivamente, hoy se hizo eco de la gran misión del Beato Artémides Zatti, hermano Coadjutor Salesiano, quién vivió en nuestra Patagonia y es reconocido como “El Enfermero Santo de la Patagonia”.

Había nacido en Boretto, Italia, emigró con su familia en 1897 a Argentina, vivió en Viedma, su anhelo mayor era ser Sacerdote, pero la vida le tendría para él, destinado otra gran misión. Cuidando a un enfermo de tuberculosis, se contagió de ella, y por ende, lo trasladaron a un hospital misionera en Viedma.

Allí, recibió de un enfermo, el mandato más importante, el consejo de un enfermero salesiano: “Si Ella te cura, tú te dedicarás toda la vida a estos enfermos”. De esta forma, Artémides Zatti, prometió a María Auxiliadora que si obtenía la gracia de una sanación total se entregaría por completo al cuidado de los enfermos. Así fue, tiempo después él recordaba esa promesa: “Creí, prometí, curé”.

Cada mañana, en su visita a los enfermos del Hospital los saludaba con unas palabras muy especiales y la mejor de sus medicinas, el buen humor: “Buenos días. Vivan Jesús, José y María. ¿Respiran todos?”. Fue beatificado por San Juan Pablo II en 2002. Mons. Santiago Olivera recordaba, el nos enseñaba la clave del Evangelio, que es, “el pobre, el enfermo y hacer la voluntad de Jesús”.

Agregando, el Beato Zatti, recorría con su bicicleta, visitando a sus enfermos, cuando los veía siempre decía, bueno (…) aquí tenemos un Jesús pequeño, un Jesús mayor (refiriéndose a la edad de sus pacientes). Artémides Zatti, nos ilumina a todos, a descubrir cuál es la voluntad de Dios, en cada rezo, en cada Padre Nuestro (…).-

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