CABA | En la solemnidad de San Martín de Tours, Patrono del Regimiento de Infantería I, Patricios, Mons. Olivera celebró Santa Misa y bendijo el nuevo Sagrario de la Capilla

CABA | En la solemnidad de San Martín de Tours, Patrono del Regimiento de Infantería I, Patricios, Mons. Olivera celebró Santa Misa y bendijo el nuevo Sagrario de la Capilla, fue en la jornada del 11 de noviembre, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). El Obispo Castrense de Argentina, participaba de la fiesta Patronal, donde, además, en el marco del fin de la semana religiosa del regimiento, durante la celebración Eucarística, celebró sacramentos de iniciación cristiana, primera Comunión y Confirmaciones a integrantes del Ejército Argentino, pertenecientes al RI, I Patricios (Regimiento de Infantería I, Patricios).

Presidió la Santa Misa, en la Plaza de Armas del regimiento, Mons. Santiago Olivera, Obispo Castrense de Argentina, concelebró el Capellán Castrense, Padre Santiago García del Hoyo, participaron, efectivos de la Fuerza. Al concluir la celebración, se procedió al cambio de la capa de la imagen de San Martín de Tours, instaurándose así, una nueva tradición, donde cada sub unidad del regimiento, año a año, se irá relevando y procediendo al reemplazo de la prenda del santo.

Seguidamente, Mons. Santiago presidió la peregrinación por el interior del RI, I, Patricios, donde en su recorrido, se detuvieron en la Capilla San Martín de Tours, donde el Obispo bendijo el nuevo Sagrario del templo. Al finalizar, Mons. Olivera recorrió el regimiento, visitó en su interior cómo viven los soldados, conversó con ellos y finalmente se despidió.

San Martín de Tours, nació en el año 316 en Pannonia, un territorio que era parte del Imperio Romano y que hoy pertenece a Hungría. Era hijo de un oficial del Ejército, donde joven se alistó en la caballería imperial y ya como soldado, comenzó su catecumenado para bautizarse cristiano.

En su historia, se narra, que, en una jornada de invierno muy fría, siendo ya integrante del ejército, se encontró en su camino con un hombre que estaba tiritando de frío y a medio vestir. Al verlo, Martín, como no llevaba nada más para ayudarlo, sacó su espada y dividió en dos partes su capa (manto), compartiendo esa mitad al hombre. Esa noche, mientras dormía vio en sueños a Jesucristo que se le presentaba vestido con la media capa que él había regalado a aquella persona y le oyó diciendo: «Martín, hoy me cubriste con tu manto».

Se cuenta, que luego de aquel sueño se hizo bautizar, abandonando el ejército en el año 356 para dirigirse a Poitiers (Francia) donde se encontró con San Hilario. Quien, lo ordenó Diácono y Presbítero y respondiendo al gran deseo de Martín de dedicarse a la oración y a la meditación, le cedió unas tierras en un sitio solitario y allá fue con varios amigos, fundando así, el primer convento que hubo en Francia, en el año 371, fue proclamado obispo de Tours.

Según se sabe, cuando Martín hablaba de su vida, él decía, «fui soldado por obligación y por deber, y monje por inclinación y para salvar mi alma». Cuando un ex compañero del ejército lo critico por haber dejado el servicio, el respondió, «con la espada podía vencer a los enemigos materiales. Con la cruz estoy derrotando a los enemigos espirituales».

Abre el seminario diocesano castrense

Necesitamos tu ayuda para el sostenimiento de los seminaristas

Noticias relacionadas

0 comentarios

Pin It on Pinterest

¡Compartí esta noticia!

¡Enviásela a tus amig@s!