CEA | Madre, míranos con ternura, queremos unirnos como pueblo

CEA | Madre, míranos con ternura, queremos unirnos como pueblo, este es el lema elegido para la próxima peregrinación a Luján, así lo informaba la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) mediante una carta publicada en la jornada del 26 de septiembre. El mensaje compartido por la Secretaría General de CEA, lleva el título, “Mirada y corazón de peregrinos”, donde comparten reflexiones en preparación a la Peregrinación juvenil a Luján.

A continuación, compartimos en forma textual la carta de la Conferencia Episcopal Argentina:

CONFERENCIA EPISCOPAL ARGENTINA

SECRETARÍA GENERAL

Queridos Jóvenes:

Con el lema: «Madre, míranos con ternura, queremos unirnos como pueblo» nos disponemos a vivir una nueva edición de la tradicional peregrinación a Luján. Este acontecimiento fue, desde sus orígenes, una fuerte apuesta por la vida, la esperanza y la unidad del pueblo argentino. A través de estas líneas queremos invitarlos, a ustedes y a tantos y tantas que peregrinan, a vivir esta experiencia con mirada y corazón de peregrinos.

Somos testigos de la fe de nuestro pueblo que se pone en camino para celebrar al Dios de la vida. Nos llena de alegría saber que los Santuarios de nuestra Patria tienen sus puertas abiertas para todos, nos reconocemos parte de la misma familia.

En estos meses, multitudes de hombres y mujeres de todas las edades, participan de peregrinaciones y fiestas de fe. Recordamos la celebración multitudinaria de Nuestra Señora del Valle, la procesión al Santuario de San Cayetano en Capital Federal y a tantos lugares donde se venera al Santo del pan y del trabajo. En estas últimas semanas, hemos tenido la Fiesta del Señor y la Virgen del Milagro en Salta, la peregrinación juvenil a Itatí en Corrientes, y la celebración de la Virgen del Rosario, en San Nicolás. Se ve en todas estas expresiones la fuerza de la espiritualidad popular expresada en la numerosa participación de los fieles.

Nuestro pueblo ama las peregrinaciones. En ellas, se celebra el gozo de sentirse inmerso en medio de una multitud de hermanos, caminando juntos hacia el Dios que los espera. Tal gesto constituye un signo espléndido de la gran visión de la Iglesia, ofrecida por el Concilio Vaticano II: la Familia de Dios, concebida como Pueblo de Dios, peregrino a través de la historia, que avanza hacia su Señor. (Cf. Documento de Puebla n. 232).

La cultura del encuentro que tantas veces hemos invocado, se manifiesta en la participación de personas de todas las clases sociales; provenientes de distintas realidades y experiencias, caminamos y rezamos juntos; en las peregrinaciones se respeta al otro, se camina muchas veces al ritmo del otro, y entre todos nos ayudamos a llegar a la ansiada meta. El peregrino se reconoce caminante hacia la meta y por eso, no presume de haber llegado ni estar por encima de los otros que caminan junto a él. El dolor y el cansancio compartido, lo hace solidario y comprometido con el andar común.

Bajo la mirada tierna de María, queremos unirnos como Pueblo. Ese es el lema que nos convoca, en esta invitación resuenan las palabras del Papa Francisco: “Cuando hablamos de “pueblo” no debe entenderse las estructuras de la sociedad o de la Iglesia, sino el conjunto de personas que no caminan como individuos sino como el entramado de una comunidad de todos y para todos, que no puede dejar que los más pobres y débiles se queden atrás.” (Papa Francisco, Christus Vivit, 231).

Estamos llamados a aprender de los peregrinos, verdadera fuente de inspiración y enseñanza para seguir construyendo el bien común. Por eso los invitamos a buscar la unión de nuestra Patria apelando al llamado que nos hiciera San Juan Pablo ll: “No dejen que el odio marchite las energías generosas y la capacidad de entendimiento que todos llevan dentro. Hagan con sus manos unidas una cadena de unión más fuerte que las cadenas de la guerra”. (Papa Juan Pablo II, Misa 12 de Junio 1982).

Pídanle a la Virgen de Luján, Madre y Patrona de la Argentina, que nos ayude a las distintas dirigencias del país, para tener mirada y corazón de peregrinos, humildes y serviciales, siempre parte de nuestro pueblo y nunca por encima de él. Que en esta peregrinación y cada día, busquemos cruzar nuestra mirada con los ojos tiernos de la Virgen de Luján, y que así podamos redescubrirnos hermanos y hermanas.

Buenos Aires, 26 de septiembre de 2022

Mons. Oscar V. Ojea, Obispo de San Isidro, Presidente

Mons. Marcelo Colombo, Arzobispo de Mendoza, Vicepresidente 1º

Mons. Carlos Azpiroz Costa, Arzobispo de Bahía Blanca, Vicepresidente 2º

Mons. Alberto G. Bochatey, OSA, Obispo Auxiliar de La Plata, Secretario General

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