Cuarto día de Novena a Ntra. Sra. de Luján, Patrona de la Diócesis Castrense de Argentina

Publicado el2 mayo, 2021

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Domingo 2 de mayo, desde las 18 horas, emisión en directo desde la Región Pastoral Buenos AiresParroquia San Miguel Arcángel, Barrio Aeronáutico El Palomar, provincia de Buenos Aires. Seguí la transmisión a través del Canal de YouTube de la Diócesis Castrense de Argentina, rezo del Santo Rosario 18:30 horas, celebración de Santa Misa a las 19 horas.

Novena a la Virgen de Luján:

“La Pandemia nos asusta, preocupa y duele, Virgencita de Luján Renuévanos en la Esperanza”

Patrona de Nuestra Diócesis Castrense

La evangelización en nuestro continente estuvo marcada por un gran amor a la Madre de Dios, que siempre dio señales de su compañía y cuidado. Así, una imagen sencilla de su Limpia y Pura Concepción quiso quedarse en el río Luján en 1630. Su presencia silenciosa a través de la historia nos acerca el amor misericordioso de Dios, que quiso hacerse hombre para darnos su Vida. Cuando hacemos referencia a María, no podemos dejar de pensar inmediatamente en San José, padre en la acogida a la voluntad de Dios. Así lo menciona Francisco al convocar al Año de San José (Carta apostólica Patris corde, con corazón de padre, n. 4): es «un padre en la acogida», porque «acogió a María sin poner condiciones previas». Comportamiento y gesto sumamente importante para la realidad tan dolorosa de hoy. Estar atentos a las necesidades de los demás. Acudir a su encuentro. A través de San José, una vez más Dios nos dice: «¡No tengas miedo!», porque «la fe da sentido a cada acontecimiento feliz o triste». La acogida de San José “nos invita a acoger a los demás, sin exclusiones, tal como son, con preferencia por los débiles”. (Mensaje de Mons. Santiago Olivera Novena a Nuestra Señora de Lujan Patrona del Obispado Castrense)

NOVENA

+ En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Cuarto día: «La Santísima Virgen María y la Esperanza»

Petición del día: «El eterno descanso de nuestros seres queridos difuntos y el consuelo de las familias»

Pedimos por la Fuerza Aérea.

Oración preparatoria

¡Oh María! Tú estuviste acompañando a los discípulos en Pentecostés mientras recibían al Espíritu Santo. Te pedimos por el eterno descanso de nuestros seres queridos difuntos y nos animes en el consuelo con el don del Espíritu. Te pedimos por nuestra Fuerza Aérea. Aprendamos, todos, a amar más a Jesús y acrecentar nuestra esperanza. Amén

Del santo Evangelio según san Lucas 1, 26-38

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón de la estirpe de David, llamado José. La virgen se llamaba María. Entró el ángel a donde ella estaba y le dijo: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo” Al oír estas palabras, ella se preocupó mucho y se preguntaba qué querría decir semejante saludo. El ángel le dijo: “No temas, María, porque has hallado gracia ante Dios. Vas a concebir y a dar a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. El será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, y él reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reinado no tendrá fin”. María le dijo entonces al ángel: “¿Cómo podrá ser esto, puesto que yo permanezco virgen?” El ángel le contestó: “El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso, el Santo, que va a nacer de ti, será llamado Hijo de Dios. Ahí tienes a tu parienta Isabel, que a pesar de su vejez, ha concebido un hijo y ya va en el sexto mes la que llamaban estéril, porque no hay nada imposible para Dios”. María contestó: “Yo soy la esclava del Señor; cúmplase en mí lo que me has dicho”. Y el ángel se retiró de su presencia. Palabra del Señor

Reflexión:

María alimentaba su corazón con las palabras divinas e iluminaba sus experiencias desde la fe. Los momentos más importantes no los perdía en el olvido; no reducía toda su vida al plano de lo anecdótico; por el contrario, sabía que hay experiencias que tienen un significado especial y que se necesitan entender más a fondo con oración y meditación. De esta manera, Ella buscaba ensanchar su corazón para acoger cada vez más plenamente lo que Dios le iba mostrando. Esto le exigía vivir una reverencia activa, análoga a aquella que vemos cuando el sacerdote tiene mucho cuidado de no perder ninguna de las partículas de la presencia del Señor en la Eucaristía. De modo que, para vivir la esperanza se necesita cultivar el silencio interior y, así, discernir entre lo que hay que atesorar y lo que merece perderse en el olvido.

En un breve silencio orante, le pedimos a nuestra Madre, la Virgen María, acreciente nuestra esperanza.

ORACIÓN DIOCESANA A NUESTRA MADRE

Obispado Castrense de Argentina

Bajo tu amparo, Madre Virgen de Luján,

hemos puesto el cuidado de nuestra querida diócesis

que peregrina en todo nuestro país y más allá de sus fronteras.

Te damos gracias porque tú eres Madre

que dispensas tus muchas bondades y mercedes

a nuestro querido Ejército, nacido junto a nuestra Patria.

Eres Madre, esa estrella de los mares

que guía a la valiente muchachada de la Armada

y anima el denuedo y la Fe de los Prefectos navales.

Eres Madre, y te elevas y acompañas, lauretana,

a nuestros aviadores soldados,

para asegurarles rutas de paz y amor.

Eres Madre, Virgen de Luján, y te preocupas de cuidar,

para que cada gendarme sea una persona de bien.

Eres Madre, la que vela por un buen viaje

y custodia a los que cuidan la seguridad

de nuestros aeropuertos y de nuestro pueblo.

Porque eres Madre, Madre de todos,

testamento más preciado que nos dejó tu Hijo Jesús en la cruz,

Madre y Virgen de Luján, te pedimos también:

Por nuestro Obispo Santiago,

por los sacerdotes capellanes y los diáconos,

por las consagradas y religiosas,

por los seminaristas,

por las familias que acompañan la misión

y esperan el regreso de los que están en tierra, aire y mar,

por los enfermos y privados de su libertad,

por los que han servido a nuestra Patria

y ya gozan de un merecido descanso.

Y, a los que ya han transitado su peregrinar,

recíbelos en el mejor Puerto para arribar: tu casa del Cielo,

donde un día también nosotros esperamos llegar.

Por tu Hijo Jesús,  Nuestro Señor,

Amén.

+En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Nota: luego de cada misterio del Rosario, hacer la siguiente jaculatoria “Manda Padre muchos y santos obreros a tu Mies. Conserva y santifica a los que están”.

Importante:

Podes seguir en vivo la transmisión de la Novena clicando en los canales:

YouTube de la Diócesis

Señal Digital de Radio Cadena Mediterránea

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