Mons. Olivera | Avivemos el deseo de cumplir en nuestra vida lo que Dios pensó

Mons. Olivera | Avivemos el deseo de cumplir en nuestra vida lo que Dios pensó, la expresión fue compartida por el Delegado Episcopal para las Causas de los Santos CEA (Conferencia Episcopal Argentina) y Obispo Castrense de Argentina en una entrevista generada por el periodista Sebastián Sansón Ferrari, para Radio Vaticana, Vatican News. En el marco de la solemnidad de todos los Santos y de la 26° Jornada Nacional de oración por la Santificación del Pueblo Argentino y la glorificación de sus Siervos de Dios, Mons. Santiago Olivera iniciaba la nota respondiendo, cómo surgió y con qué objetivo la jornada de oración nacional en nuestro país.

Así lo narraba, “en ese entonces, la hoy Delegación era una comisión Episcopal de la cual Mons. Jorge Manuel López era su Presidente, hace ya 26 años, convocó a la jornada que tenía una doble iniciativa, tomar conciencia que todos estamos llamados a la santidad, por eso es la jornada de oración para la santificación del pueblo argentino y, por otro lado, es rezar por aquellos candidatos a ser modelo o faro de la Iglesia y también particularmente en nuestra Iglesia Argentina por los santos y beatos en ese camino a la canonización.

Así nacía la jornada de oración, en el marco del 1° de noviembre, que es la solemnidad de todos los santos, la que busca recordar nuestra vocación, nuestra llamada, y también rezar por aquellos que están en camino y que tanto bien le hacen a la Iglesia y a un país, tener referentes y modelos muy cercanos que nos recuerdan que es posible ser santo”. Respecto del mensaje transmitido desde el Episcopado en esta nueva jornada de oración nacional, Mons. Santiago señalaba, que se busca, “recordar que la santidad es una urgencia pastoral tal cual nos reclamaba San Juan Pablo II, también él nos decía, <si queremos recibir el bautismo, es lo mismo que preguntarnos, si queremos ser santos>, y descubrir también, en sintonía con el Santo Padre Francisco, tal como dice en la Exhortación Apostólica, Gaudete et Exsultate, la cual nos invita a vivir una vida no mediocre, no aguada, no licuada, no pudiéndonos conformarnos con una existencia liviana, sino que vivamos las exigencias del Evangelio.

El Obispo también recordó, que desde la Delegación Episcopal se ha preparado un Triduo, “donde rezaremos el primer día, Dios nos llama a la santidad, el segundo día las exigencias de una vida santa, y el tercer día, que es la caridad como raíz de la santidad. Completando con las letanías, que nos presentan a los santos argentinos que son cuatro, propiamente argentinos podríamos decir que hay uno, el resto o nacieron o murieron aquí, pero vivieron su vida de santidad en otros países.

Actualmente, en nuestro país, tenemos quince beatos, lo que nos llena de mucha alegría saber que hay en camino varios junto a venerables y siervos de Dios, en tal sentido esta jornada intenta hacernos tomar conciencia de nuestra propia respuesta a la santidad. Respuesta que no es algo alejado de nosotros, sino que es una llamada concreta que nos une a todas nuestras vocaciones, que todos estamos llamados a ser santos.

La solemnidad de todos los santos nos recuerda que solo unos pocos son canonizados, hay muchísimos más. Recordando que en la línea de Su Santidad Francisco, de los santos de la puerta de al lado, no solo aquellos que nos acompañan en el camino, sino también descubrir que compartimos la vida de peregrinos con muchos santos”.

En la entrevista, se recordaba el hecho de que recientemente se ha cumplido el 60° Aniversario del inicio Concilio Vaticano II, el cual ha enfatizado el llamado universal a la santidad, en base a ello, se le consulto a Mons. Santiago, cuánto cree que ha calado esta vocación en la conciencia del pueblo de Dios. Al respecto, decía, “yo creo que es un camino que está mucho mejor si uno lo observa hacia atrás, aquí en nuestra patria, en la Argentina, la alegría de vivir en estos últimos tiempos Beatificaciones y Canonizaciones acercó mucho a la gente a el tema de la santidad, no como genios alejados de nosotros, sino como hombres y mujeres concretos que no son inmaculados porque lo es solo la Santísima Virgen, creo que se ha dado un progreso importante. Hay que seguir caminando, hay que seguir ahondando, estás jornadas que es justamente la oración por la santificación de nuestro pueblo, ayuda a tomar conciencia, creo que estamos en un camino, no podríamos estar conformes porque del Concilio Vaticano II hay mucho por estrenar y mucho por el Concilio vivir, pero, sin duda, este Concilio nos recordaba la llamada universal a la santidad, y después los distintos Papas, y en especial el Papa Francisco, en la Exhortación Apostólica Gaudete et Exsultate, nos dieron un gran empujón para descubrir que nuestra vocación es proclamar la vía del Evangelio en nuestra vida, y ser otros Cristos”.

Avanzando en la nota, se le preguntó al Obispo, cuáles son los desafíos que aún restan como pueblo de Dios en lo que respecta a esta conciencia de la llamada universal a la santidad. El Obispo expresaba, “descubrir que es una vida exigente, puesto que no vivir en la mediocridad nos implica ser hombres y mujeres de oración, si uno no tiene una vida interior, una vida de intimidad con el Señor somos cristianos en riesgo, por lo tanto, nuestro desafío es ayudar a nuestro pueblo a que tengan una familiaridad con Cristo. Tenemos un gran desafío que no se termina, será toda nuestra vida, puesto que a veces tenemos avances y retrocesos en nuestra propia realidad o nuestra propia persona, pero se ha avanzado muchísimo, y la predicación de la unidad como vida cristiana, como respuesta, que la santidad a la cual estamos llamados es al Alto, pero que es un ideal posible, en una realidad social que nos aparta del Señor y de los caminos del Evangelio, recordar que somos pocos, pero estamos llamados a fermentar y a ser en medio del mundo, valientes y alegres servidores del Evangelio”.

En final de la entrevista radial, Mons. Olivera compartió, decía de esta nueva jornada de oración nacional, “que podamos avivar el deseo de cumplir en nuestra vida lo que Dios pensó, vivimos como un don de Dios la vida, y esto nos tiene que animar a responder a la santidad, que es responder a nuestro bautismo y fundamentalmente acercarnos más a Jesús, viviendo los sentimientos y pensamientos de la obra del Señor en nuestra vida. La gran riqueza de nuestro tiempo, es que se hable más de la santidad, que es una respuesta a la cual debemos responder.

Es la vocación primera que nos iguala a todos, al soltero, al casado, a los religiosos, religiosas, a los sacerdotes, al obispo. Estamos llamados para vivir esta vocación para gloria de Dios, obviamente para el bien de todos nuestros hermanos y para el propio bien, porque la santidad nos convierte en luz.

El Señor nos dice, <ustedes son la luz del mundo> porque Él es la luz del mundo, y decimos, un santo es un faro que ilumina la vida de muchos. Por lo tanto, la predicación de la santidad como posible camino que debemos tomar, hará mucho bien siempre”.-

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Argentina. Monseñor Olivera: Compartimos la vida de peregrinos con muchos santos

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