Mons. Olivera | Con la Confirmación reciben la plenitud del Espíritu Santo, para ser cristianos adultos, aunque sean pequeños, para ser cristianos maduros, para ser testigos valientes del Evangelio de Jesús

Mons. Olivera | Con la Confirmación reciben la plenitud del Espíritu Santo, para ser cristianos adultos, aunque sean pequeños, para ser cristianos maduros, para ser testigos valientes del Evangelio de Jesús, así lo expresó el Obispo Castrense de Argentina, al compartir la Homilía durante la celebración Eucarística, donde también celebró el Sacramento de Confirmación. Fue celebrada en la tarde del domingo 13 de noviembre, en la Parroquia Sagrado Corazón del Barrio Militar Villa Martelli, provincia de Buenos Aires

Presidió la Santa Misa, Mons. Santiago Olivera, Obispo Castrense de Argentina, concelebró, el Capellán, Padre Sergio Fernández, celebró sacramento de reconciliación, el Rector de la Catedral Castrense, Stella Maris, Padre Diego Pereyra, participaron fieles castrenses pertenecientes al Ejército Argentino. En la Homilía, Mons. Santiago decía, “es una alegría compartir con ustedes este día, damos gracias por ello y por la bendición de la lluvia de hoy que tanta falta hace. Esta celebración, es un gozo para todos nosotros, porque no solo compartimos este momento con los padrinos, madrinas y familia sino también con toda la comunidad diocesana este tiempo, que nos da la posibilidad de renovar el camino de la fe”.

Continuando, se refería el Obispo al texto del Evangelio, “pareciera (…), que es bastante duro, el lenguaje de estos últimos tiempos, es justamente un lenguaje apocalíptico. En él se lee, que vendrán tiempos de persecución, de guerra, que iban a ser apresados, que perderían la vida a causa del nombre de Jesús. Dicho así, pareciera que, para un discípulo, este texto del Evangelio que escuchamos, no es muy atrayente”.

Avanzando, decía al respecto, “en este tiempo final podríamos decir, la clave es, que el Señor nos acompañe, pero también que hay un fin, no sabemos cuándo. Cuando el texto dice, que el templo iba a ser destruido, era un mensaje muy duro para el pueblo judío, de solo pensar en lo que tardaron en construirlo, porque allí, entendían, estaba Dios, así como nosotros en nuestros templos, ni hablar del Sagrario, donde se encuentra la presencia de verdadera y real Jesús Eucaristía”.

Profundizando, Mons. Oliera, preguntaba, “pero qué significaría decir, que, <<va a ser todo destruido, no va a quedar piedra sobre piedra>>, es sin duda como el fin del mundo. No se asusten, el fin no se sabe cuándo llegará, pero si tendremos un fin del mundo cada uno de nosotros, donde seremos llamados a la presencia de Dios.

La Iglesia, en la Liturgia, hoy nos invita a pensar, lo importante, lo absoluto frente a lo relativo, a disponer nuestro corazón para estar presentes sin temor ante Dios”. En otro párrafo, el Obispo expresaba, “pidamos entonces al Señor, que nos ayude a descubrir en nuestra dimensión, que hay un final; uno cuando es más grande lo va sabiendo, que hay un fin, que hay un tiempo. En nuestras familias, en nuestras comunidades experimentamos también a veces con dolor la partida de seres queridos, pero el Señor Jesús, que es el Dios con nosotros, se hizo Carne en Jesucristo, para salvarnos, para rescatarnos, para darnos la posibilidad de la vida para siempre”.

En la Homilía, también explicaba, “recién le preguntaba al Padre Sergio Fernández, cuando los presentaba a ustedes, si estaban preparados para recibir el Sacramento de la Confirmación, él me respondió, <ciertamente todos ellos están bautizados, se han venido preparando con sincero empeño, yo creo (como creo en Dios), que son dignos de recibir este santo sacramento>. En el sacramento de la Confirmación, recordamos el primer sacramento, el que nos inicia en la vida cristiana, que es el sacramento del bautismo”.

Ahondando, compartía Mons. Olivera, “el bautismo supone creer, y el creer supone ajustar la vida al Evangelio, el creer implica una nueva mentalidad, nuevos caminos, nuevos criterios, pensar, vivir en cristiano, éste es el desafío al cual estamos llamados todos. Por eso, cuando el Padre Sergio respondió, ciertamente todos están bautizados, podría decirnos, ciertamente todos son creyentes, ciertamente todos ellos quieren seguir conociendo y amando a Jesús, ciertamente quieren vivir una vida nueva”.

Mons. Santiago también destacaba, “decíamos en el inicio de la Misa, <<que tu promesa se cumpla en nosotros, envía el Espíritu Santo>>, el cirio Pascual que vemos aquí en el tiempo de la Pascua siempre está encendido y también en las celebraciones, en los sacramentos nos recuerda justamente, que Jesucristo, entregó su vida, que murió y resucito para salvarnos. Pero después de su presencia, de sus apariciones y de confirmarnos en la fe, el Señor prometió, el Espíritu Santo llegará, el Paráclito, el que nos defiende, el que nos consuela con sus dones, para acompañarnos, para sostenernos, para iluminarnos hasta el fin de los tiempos”.

En el tramo final de la Homilía, el Obispo Castrense de Argentina, dijo, “los cristianos debemos, confiar en la ayuda del Señor, confiar en la certeza y esta es nuestra fe, que el Espíritu Santo nos ilumina y acompaña. Aquel que cree, se bautiza y con la confirmación reciben la plenitud del Espíritu Santo, para ser cristianos adultos, aunque sean pequeños, para ser cristianos maduros, para ser testigos valientes del Evangelio de Jesús”.-

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