Mons. Olivera | Decir “soy de la Virgen” implica, como Ella, expresar, aquí estoy Señor, que se cumpla en mí tu palabra

Publicado el25 abril, 2021

Abre el seminario diocesano castrense

Necesitamos tu ayuda para el sostenimiento de los seminaristas

Mons.  Olivera | Decir “soy de la Virgen” implica, como Ella, expresar, aquí estoy Señor, que se cumpla en mí tu palabra, así lo manifestó el Obispo Castrense de Argentina en la carta dirigida a la familia Diocesana Castrense. En la misma, Mons. Santiago Olivera se refiere al inicio de la Novena a Ntra. Sra. de Luján, Patrona del Obispado Castrense de Argentina que inicia el próximo 29 de abril.

Al respecto, Mons. Santiago nos dice de nuestra Madre, “si bien nunca debemos dejar de acudir confiados a sus brazos maternales, cada año la Iglesia nos propone detenernos con mayor profundidad en la oración, en el encuentro personal y en la meditación de los misterios que acompañan a la Madre de Dios, bajo cuyo amparo acudimos con fe a Jesús”. Además, resaltaba sobre este presente que nos toca vivir, “comenzamos a transitar ya el segundo año de esta pandemia que tanto dolor y sufrimiento ha traído a la humanidad y sobre todo a los más vulnerables”.

Agregando más adelante, nuestro Obispo nos señala, “precisamente, en esta angustia, en este temor a la enfermedad y a la muerte, volvemos la mirada una vez más a María para que nos indique el mejor camino: hacer lo que Jesús nos dice”. Continuando, nos pedía, “queridos hermanos, así como el Negro Manuel fue fiel custodio y esclavo de la Virgen, que cada uno de nosotros en esta Novena, podamos volver nuestra mirada a María y decir <<soy de la Virgen nomás>>”.

Completando, Mons. Santiago nos recuerda entonces, “(…) ser de la Virgen es estar al pie de la cruz con los que sufren. Ser de la Virgen es acompañar silenciosamente el proyecto de Dios en la Vida. Decir “soy de la Virgen” implica, como ella, decir aquí estoy Señor, que se cumpla en mí tu palabra”.

A continuación, compartimos en forma completa la carta de Mons. Santiago Olivera, Obispo Castrense de Argentina:

Mensaje de Mons. Santiago Olivera

Novena a Nuestra Señora de Lujan

Patrona del Obispado Castrense

Buenos Aires, 25 de abril de 2021.

A los sacerdotes, diáconos, religiosos y religiosas,

Consagradas, seminaristas y fieles laicos

Muy querida comunidad y familia diocesana

________________________________________

                                               En este Año dedicado a San José y a la Familia, como comunidad diocesana que peregrina allí donde está presente el corazón de cada miembro de las Fuerzas Armadas y Fuerzas Federales de Seguridad junto a sus familias, daremos inicio el próximo 29 de abril a la Novena en honor a nuestra Patrona, la Santísima Virgen María bajo su hermosa advocación de la Limpia y Pura Concepción de Luján.

                                               Si bien nunca debemos dejar de acudir confiados a sus brazos maternales, cada año la Iglesia nos propone detenernos con mayor profundidad en la oración, en el encuentro personal y en la meditación de los misterios que acompañan a la Madre de Dios, bajo cuyo amparo acudimos con fe a Jesús. 

                                               La Virgen María realiza de la manera más perfecta la obediencia de la fe. En la fe, María acogió el anuncio y la promesa que le traía el ángel Gabriel, creyendo que «nada es imposible para Dios» (Lc.1,37; cf. Gn 18,14) y dando su asentimiento: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra» (Lc 1,38). Isabel la saludó: «¡Dichosa la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!» (Lc 1,45). Por esta fe todas las generaciones la proclamarán bienaventurada (cf. Lc 1,48). Durante toda su vida, y hasta su última prueba (cf. Lc 2,35), cuando Jesús, su hijo, murió en la cruz, su fe no vaciló. María no cesó de creer en el «cumplimiento» de la palabra de Dios. Por todo ello, la Iglesia venera en María la realización más pura de la fe” (N° 148 – 149 Catecismo de la Iglesia Católica).

                                               Comenzamos a transitar ya el segundo año de esta pandemia que tanto dolor y sufrimiento ha traído a la humanidad y sobre todo a los más vulnerables. Seguramente todos pudimos conocer o estar cerca de familiares, allegados, conocidos, que han sufrido y sufren aún esta enfermedad. También hemos tenido que despedir a seres queridos que han partido a la casa del Padre.

                                               Precisamente, en esta angustia, en este temor a la enfermedad y a la muerte, volvemos la mirada una vez más a María para que nos indique el mejor camino: hacer lo que Jesús nos dice. Concretamente, en este tiempo tan particular, debemos redoblar nuestros esfuerzos para poder experimentar una mirada más fraterna hacia nuestro prójimo, una mirada que favorezca el verdadero encuentro y suscite y genere comprensión. De esta forma podremos ayudar a cada uno, a cada una de nuestras familias, a caminar de una manera que responda a su vocación y misión. De esta “tormenta furiosa e inesperada”, al decir del querido Papa Francisco, salimos entre todos. No hay tiempo para el desencuentro y las descalificaciones.

                                               Cuando hacemos referencia a María, no podemos dejar de pensar inmediatamente en San José, padre en la acogida a la voluntad de Dios. Así lo menciona Francisco al convocar al Año de San José (Carta apostólica Patris corde, con corazón de padre, n. 4): es «un padre en la acogida», porque «acogió a María sin poner condiciones previas». Comportamiento y gesto sumamente importante para la realidad tan dolorosa de hoy. Estar atentos a las necesidades de los demás. Acudir a su encuentro. A través de San José, una vez más Dios nos dice: «¡No tengas miedo!», porque «la fe da sentido a cada acontecimiento feliz o triste». La acogida de San José “nos invita a acoger a los demás, sin exclusiones, tal como son, con preferencia por los débiles”.

                                               Queridos hermanos, así como el Negro Manuel fue fiel custodio y esclavo de la Virgen, que cada uno de nosotros en esta Novena, podamos volver nuestra mirada a María y decir “soy de la Virgen nomás”. Y ser de la Virgen es estar al pie de la cruz con los que sufren. Ser de la Virgen es acompañar silenciosamente el proyecto de Dios en la Vida. Decir “soy de la Virgen” implica, como ella, decir aquí estoy Señor, que se cumpla en mí tu palabra.

                                               Con mi bendición, les deseo una muy Feliz Fiesta Patronal de nuestra Madre, la Virgencita de Luján, patrona de la Diócesis y del pueblo argentino.

+ Mons. Santiago Olivera

Obispo para las Fuerzas Armadas y

                                                                                                                                     Fuerzas Federales de Seguridad

República Argentina

Los invitamos a unirse espiritualmente a la transmisión en vivo por el Facebook del Obispado Castrense:

  • 29 de abril, 19 hs.: Comienzo de la Novena, Misa presidida por Mons. Santiago Olivera desde el Seminario Mayor Diocesano San Juan de Capistrano y Curso Introductorio Santo Cura Brochero.
  • 30 de abril / 1 – 7 de mayo, 19 hs. Durante toda la Novena, rezo del Rosario y Misa en las distintas regiones pastorales de nuestra Diócesis.
  • 8 de mayo, Fiesta Patronal 19 hs. Celebración de la Misa presidida por Mons. Santiago Olivera desde la Parroquia Ntra. Sra. de Luján Castrense, CABA.

Noticias relacionadas

0 comentarios

Deja un comentario

Pin It on Pinterest

¡Compartí esta noticia!

¡Enviásela a tus amig@s!