Mons. Olivera | El Espíritu Santo les da todo lo necesario para ser valientes testigos del Evangelio, para anunciar con la vida

Mons. Olivera | El Espíritu Santo les da todo lo necesario para ser valientes testigos del Evangelio, para anunciar con la vida, con la palabra el Evangelio de Jesús, así lo expresaba el Obispo Castrense de Argentina en Homilía, en la Santa Misa donde también celebró Sacramento de Confirmación a Cadetes del Liceo Militar General Lamadrid, en la provincia de Tucumán. Fue en la mañana del domingo 25 de septiembre, en la Basílica de Ntra. Sra. de la Merced, Patrona del Ejército Argentino, en la ciudad de San Miguel de Tucumán, capital provincial.

Es de destacar que en la mañana del sábado 24 de septiembre, el Obispo Castrense de Argentina, junto a los fieles Castrenses presentes en Tucumán, rindieron homenaje a la Virgen Patrona del Ejército Argentino, en la Basílica. Allí estuvieron junto al Obispo, integrantes del Ejército Argentino, Armada Argentina, Fuerza Aérea Argentina, Gendarmería Nacional Argentina, PSA (Policía de Seguridad Aeroportuaria) y Policía de la Provincia de Tucumán.

El día domingo, presidió la Santa Misa Mons. Santiago Olivera, Obispo Castrense de Argentina, concelebraron Capellanes Castrenses, asistieron autoridades del Liceo Militar General Lamadrid, Cadetes y familiares, En la Homilía, Mons. Santiago, en el comienzo decía, “para mí es un motivo de mucha alegría poder llegar y compartir este sacramento de la fe”.

Luego de hablar sobre las características particulares de la Diócesis Castrense de Argentina, compartía, “cuando el Señor Jesucristo comienza la predicación y el anuncio de una Buena Noticia y esto es importante que siempre lo tengamos grabado, que nosotros, los cristianos seguimos a Jesús, porque nos hemos adherido, hemos dicho que sí, a esa Buena Noticia.

Evangelio, es Buena Noticia. ¿Y cuál es, esa Buena Noticia para nosotros los cristianos? Es esa Buena Noticia que tiene que resonar en nuestros corazones con mucha fuerza. Esa Buena noticia que le da sentido a mi vida de creyente. Esa Buena Noticia que me renueva en la esperanza”.

Profundizando, el Obispo señaló, “para renovar esa Buena Noticia, tenemos que remitirnos entonces, al proyecto y plan de Dios en nuestra vida. Dios que creó al hombre y a la mujer, Dios que nos crea y su plan creador es que podamos contemplarlo cara a cara, que podamos vivir para siempre (…)”.

En otro párrafo, Mons. Olivera subrayaba, “el pecado de Adan y Eva rompió esta posibilidad, hizo que no pudiéramos ver a Dios cara a cara. Pero sabemos, que tanto amó Dios al mundo, tanto nos amó a cada uno de nosotros, que envió a su Hijo para desandar el camino de Adan y Eva para recuperar la posibilidad de la vida para siempre, <<aquel que crea en mí, aunque muera, vivirá. Yo soy la resurrección y la vida>>”.

Más adelante, Mons. Santiago decía, recordaba, “del Libro de los Apóstoles, hemos escuchado la primera Lectura, como Pedro después de recibir el don Espíritu Santo, con valentía anuncia, <<Aquel que ustedes mataron, este Señor, este Jesús, murió y resucito>>. Nos recuperó que la muerte no sea ya la última palabra, pasamos por la consecuencia triste de la muerte, pero sabiendo que para los creyentes es el abrazo y paso a la vida. Y esto, es la Buena Noticia, Cristo murió y resucito, esto que Pedro anuncia con valentía por la fuerza del Espíritu Santo, le da sentido a la vida cristiana, nos renueva en la esperanza, nos llena de gozo en la certeza del amor de Dios”.

Añadiendo, el Obispo, continuó, “en esta certeza del amor de Dios, en el camino, confirma nuestro bautismo, nos sella con la luz del Espíritu Santo, la plenitud del Espíritu viene a nosotros, se cumple en nosotros la promesa, para que por el Espíritu Santo nos convirtamos en testigos valientes del Evangelio de Jesús”.Casi en el final, Mons. Santiago nos pedía, “(…), debemos renovar los ojos de la fe. Los que hoy se confirman, saldrán igual que como entraron si los vemos con los ojos físicos, pero si los observamos con los ojos de la fe, nos dicen que van a ser marcados, sellados con la marca que nunca más se borrará, de los testigos de Jesús”.-

A continuación, compartimos en forma completa la Homilía de Mons. Santiago Olivera, Obispo Castrense de Argentina:

Homilía de Mons. Santiago Olivera

Basílica Ntra. Sra. de la Merced

San Miguel de Tucumán- 25 de septiembre 2022

Para mí es un motivo de mucha alegría poder llegar y compartir este sacramento de la fe. Como ustedes saben, el Obispo Castrense, es el Pastor propio que la Iglesia confía a los hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas, las Fuerzas Federales de Seguridad, a sus familias y a las realidades militares que están a lo largo y ancho de nuestra Patria. Lógicamente también en el ámbito militar, los distintos Liceos en nuestro país están confiados, en primer lugar al Obispo y a sus Capellanes el día a día del servicio pastoral; servir a aquellos fieles y sus familias que tienen que ver con el ámbito castrense, lo tenemos por medio de los Capellanes.

Par mí como Obispo, es motivo de mucha alegría poder acercarme, o como les digo a los militares: “ir al despliegue”, para compartir y celebrar juntos la fe.

Recién le preguntaba el Padre Daniel, si estaban debidamente preparados, y él no respondió “sí, están preparados”, sino «ciertamente, todos ellos están bautizados». La preparación más importante y clave al inicio de la vida cristiana es, sin lugar a dudas, el Sacramento del Bautismo y por eso el Padre respondió: “ciertamente todos ellos están bautizados.”

Por eso a los mayores, a todos nosotros, nos viene bien que estos hermanos, estos pequeños jóvenes del Liceo reciban el Sacramento de la Confirmación, para que renovemos también lo que significa en la vida de los cristianos estos sacramentos que llamamos “de iniciación cristiana”, que nos ponen en camino del seguimiento de Jesús. Cuando el Señor Jesucristo comienza la predicación y el anuncio de una Buena Noticia, y esto es importante que siempre lo tengamos grabado, porque nosotros, los cristianos, seguimos a Jesús, pero porque nos hemos adherido, hemos dicho que sí, a esa Buena Noticia. Evangelio es Buena Noticia. ¿Y cuál es, la Buena Noticia para nosotros los cristianos? Esa Buena Noticia es la que tiene que resonar en nuestros corazones con mucha fuerza. Esa Buena noticia es la que le da sentido a mi vida de creyente; esa Buena Noticia es la que me renueva en la esperanza… Y para renovar esa Buena Noticia, tenemos que remitirnos entonces, al proyecto y plan de Dios en nuestra vida. Y tenemos que remitirnos entonces, para entender esa Buena noticia, el proyecto de Dios, el plan de Dios en nuestra vida; Dios que creó al hombre y a la mujer, y su plan creador es que podamos contemplarlo cara a cara, que podamos vivir para siempre, que podamos gozar de su Presencia. Éste es el plan original de Dios. Un Dios que es Padre, lo vamos a saber por Jesús, además de un Dios creador.

El pecado de Adán y Eva rompió esta posibilidad, hizo que no pudiéramos ver a Dios cara a cara; en el relato del Génesis del capítulo 3 dice que se escondieron cuando Dios preguntó “¿Dónde están?”  “Estábamos desnudos, no dio vergüenza, escuchamos tus pasos y nos escondimos”, fue la respuesta…  No sólo ya no se puede ver a Dios cara a cara, sino que también este pecado produjo la muerte. Pero sabemos que Dios amó tanto al mundo, tanto nos amó a cada uno de nosotros, que envió a su Hijo para desandar el camino de Adán y Eva para recuperar la posibilidad de la vida para siempre, <<Aquel que crea en mí, aunque muera, vivirá. Yo soy la resurrección y la vida>>.

Hemos escuchado en la primera Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles, cómo Pedro después de haber recibido el don Espíritu Santo, con valentía anuncia, <<Aquel que ustedes mataron, este Señor, este Jesús, murió y resucitó>>, y la resurrección nos ganó la vida para siempre. Por amor, Dios envió a su Hijo, por amor sin límites y hasta el extremo Él entregó su vida para salvarnos, y nos recuperó, por lo tanto, pasar un día a la Patria del cielo. Nos recuperó de que la muerte no sea ya la última palabra. Es decir, pasamos por la consecuencia triste de la muerte pero sabiendo que para los creyentes es el abrazo y el paso a la Vida. Y esto es la Buena Noticia. Cristo murió y resucitó, esto que Pedro anuncia con valentía por la fuerza del Espíritu Santo, le da sentido a la vida cristiana, nos renueva en la esperanza, nos llena de gozo en la certeza del amor de Dios.

Podríamos decir que hoy, tenemos como que renovar, éste gozo que da sentido a la fe. Pero el Padre Daniel dijo, «ciertamente, todos están bautizados», es decir, en tiempos de Jesús, cuando anunciaba la Buena Noticia, aquel que creía se bautizaba. Aquel que cree se bautiza; nuestro pueblo creyente bautiza a sus hijos porque sabemos que es la puerta, que es la posibilidad de la gracia, que es el inicio de nuestra vida cristiana.

Aquel que cree, se bautiza y estar bautizado supone por lo tanto, adherirse a la Buena Noticia, a seguir a Jesucristo.

El Señor nos llama a una vida de gozo, de felicidad, que es el seguimiento, y en este camino, en este gozo de sabernos hijos por el Bautismo, en esta certeza del amor de Dios, en el camino Confirma nuestro Bautismo, nos sella con la luz del Espíritu Santo, la plenitud del Espíritu viene a nosotros, se cumple en nosotros la Promesa, para que la recepción del y por el Espíritu Santo nos convirtamos en testigos valientes del Evangelio de Jesús.

En este camino cristiano, el Espíritu Santo, -los que estamos confirmados, los que hoy se van a confirmar- reciben los dones del Espíritu que los fortalece, los sostiene, que les hace saborear las cosas de Dios, que los ilumina, que les da todo lo necesario para ser valientes testigos del Evangelio; para anunciar con la vida y con la Palabra, el Evangelio de Jesús.

El Señor nos da su gracia, nos promete el Espíritu, como vamos a escuchar en un rato la palabra “Paráclito”, este término que no lo traducimos, porque eso sería reducirlo; el Paráclito es aquel que nos consuela, que nos defiende, que nos protege desde dentro, ese don del Espíritu Santo, es la promesa que se cumple. Para todo esto, tenemos que renovar los ojos de la fe.

Los que hoy se confirman, saldrán igual que como entraron si los vemos con los ojos físicos, pero si los observamos con los ojos de la fe, nos dicen que van a ser marcados, sellados con la marca que nunca más se borra, de los testigos de Jesús.

El día de nuestro bautismo, -una sola vez nos bautizamos- recibimos la gracia de ser hijos y esa marca imborrable de hijos hoy vuelve, como a plenificarse, por esta marca imborrable del don del Espíritu en su plenitud que los hace testigos y que les enseñará y ayudará a comprender todo.

Es mi deseo que los que hoy se confirman, todos nosotros, podamos darle muchas gracias a Dios por el regalo de un Amor tan grande, que nos envió a su Hijo Jesús. Dios es Padre, Jesús -que es verdadero Dios y verdadero hombre- y el Espíritu Santo, -que también es Dios- este es el misterio de nuestra fe. El Espíritu Santo que nos acompaña todos los días de nuestra vida, que nos enseña las cosas de Dios, que nos da luz de las cosas de Dios, que nos fortalece para vivir auténticamente cristianos. Los que hoy se confirman, van a confirmar también en este camino recorrido la fe cristiana de los hijos, por eso renuevan el bautismo. Por eso renuncian al pecado, por eso profesan -y nos unimos todos- renovando nuestra fe. Que así, sea.-   

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