Mons. Olivera | Nosotros sacerdotes estamos en la trinchera, en el “campo de batalla”, acompañando a nuestros fieles, estando al servicio de los que sirven

Publicado el16 abril, 2021

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Mons. Olivera | Nosotros sacerdotes estamos en la trinchera, en el “campo de batalla”, acompañando a nuestros fieles, estando al servicio de los que sirven, así lo señalaba nuestro Obispo Castrense de Argentina en una carta remitida a los Capellanes Castrenses. Cómo es de público conocimiento, ante el aumento de contagios y la confirmación por parte del Estado Nacional de que estamos en la denominada segunda ola de contagios de COVID-19, desde la hora cero del 16 de abril, hay nuevas disposiciones a cumplir para poder frenar el avance de la pandemia.

En tal sentido, si bien la mayor disposición del último DNU (Decreto de Necesidad y Urgencia) firmado por el Sr. Presidente recae en el AMBA (Área Metropolitana Buenos Aires), el mismo habilita a que en cada región, tanto autoridades provinciales, como municipales, están autorizadas a tomar medidas para menguar los contagios. En tal sentido, nuestro Obispo Santiago señala a los Capellanes, “como nuestra pastoral se desarrolla en todo el país,  los llamo nuevamente a ser sumamente responsables en el acatamiento de las disposiciones de las autoridades civiles competentes –tanto nacionales, provinciales como municipales- que se dicten por motivos sanitarios”.  

A continuación, compartimos en forma completa el comunicado de Mons. Santiago Olivera, Obispo Castrense de Argentina:

Buenos Aires, 15 de abril de 2021                     

Muy queridos capellanes:

                                                               Les envío mi renovado y cordial saludo en este tiempo tan especial que nos desafía a un trabajo pastoral particular y nos invita a reforzar todas nuestras capacidades para llegar con prontitud a nuestros fieles en medio de esta Pandemia que ha resurgido con mayor vigor. Ellos han sido llamados para cooperar con mayor compromiso, especialmente se han sumado los miembros de las Fuerzas Armadas.

                                                               Aprovecha esta oportunidad para agradecer especialmente a nuestros fieles miembros de las Fuerzas Federales de Seguridad y de las Fuerzas Armadas por manifestar una vez más su dedicación y servicio a nuestro pueblo. Debemos dejar atrás ciertamente cualquier mirada ideológica. Son tiempos nuevos que tenemos que saber reconocer y valorar.  Nosotros sacerdotes estamos en la trinchera, en el “campo de batalla”, acompañando a nuestros fieles, estando al servicio de los que sirven. Aunque podamos tener temor no dejarnos vencer por ello. Estar donde ellos están y nos necesitan.

                                                               Con especial dedicación, ante todo, no debemos dejar de cuidarnos -para poder cuidar también a nuestros hermanos- aún aquellos que ya estén vacunados. Como nuestra pastoral se desarrolla en todo el país, los llamo nuevamente a ser sumamente responsables en el acatamiento de las disposiciones de las autoridades civiles competentes –tanto nacionales, provinciales como municipales- que se dicten por motivos sanitarios. Cada región se adecuará a las mismas.

                                                               No olvidemos tampoco la comunión con las Iglesias territoriales y por tanto estar atentos a las indicaciones pastorales que cada Obispo crea oportuno implementar. Pero demás estar decir que en lo que respecta a nuestra propia vida de Diócesis personal, en realidades que nos hace estar presentes en los regimientos, guarniciones, escuadrones, etc., al aire libre, eso supone una legislación distinta. Siempre, en las celebraciones permitidas con fieles, se mantenga el distanciamiento social, el uso de barbijos y la higiene de manos.

                                                                 Como lo manifesté expresamente en la Misa Crismal, y durante la prolongación de este tiempo de Pandemia, la Sagrada Comunión solo podrá ser recibida en la mano, sin reconocer ninguna ideología particular. Valoramos el derecho de los fieles de recibir la Comunión en la boca, pero este particular tiempo exige la debida responsabilidad de recibirla en la mano, siguiendo así la recomendación que con mucha fuerza ha hecho la Conferencia Episcopal Argentina y la Santa Sede.     

                                                               Mantengamos siempre una fluida y abierta comunicación que nos permitirá poder resolver adecuadamente posibles inconvenientes que se puedan presentar. Estoy a disposición de cada uno.

                                                               Pido uno vez más a nuestra Madre de Luján, patrona de nuestra Patria y de nuestra Diócesis, nos acompañe y sostenga.

Mons. Santiago Olivera

Obispo Castrense de la República Argentina

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