Mons. Olivera | Ser testigos del Evangelio de Jesús, requiere, familiaridad con el Señor, escuchar la Palabra, celebrar los sacramentos, fortalecerlos en la vida cristiana

Mons. Olivera | Ser testigos del Evangelio de Jesús, requiere, familiaridad con el Señor, escuchar la Palabra, celebrar los sacramentos, fortalecerlos en la vida cristiana, así lo señalaba el Obispo Castrense de Argentina al compartir la Homilía en la Santa Misa, celebrada en el Liceo Militar General Espejo, en la ciudad de Mendoza. En la mañana del sábado 1 de octubre, luego de recibir la bienvenida por parte de las autoridades del Liceo, el Obispo se trasladó hasta la Capilla Divino Salvador donde bendijo las obras de restauración.

Reunidos en el atrio de la Capilla, el Obispo Mons. Santiago Olivera se dirigió a los presentes agradeciendo a todos los que han colaborado y trabajado en la obra y puesta en valor del templo. Allí, Mons. Santiago al bendecir la Capilla Divino Maestro, expresaba, «Dios puso su morada entre nosotros y asoció a la Virgen María, es el Dios con nosotros, hay un lugar donde sin lugar a duda está presente el Señor. Dios está en todas partes, pero aquí, en esta Capilla, es el lugar donde Dios está claramente presente, en el Santísimo, en estas paredes, este lugar nos recuerda su presencia, la cual nos ayuda a detenernos, a reflexionar, a rezar y a tener una mayor intimidad con Él.» 

Seguidamente, se trasladaron hasta la Plaza de Armas del Liceo Militar General Espejo, donde Mons. Santiago presidió la Santa Misa, y celebró también sacramento de Confirmación, concelebraron el Capellán Mayor de GNA, Padre Jorge Massut y el Capellán, Padre David Morales. Participaron, autoridades del Liceo, Cadetes y familiares de estos.

En la Homilía, Mons. Santiago decía, “me llena de mucha alegría poder compartir con ustedes la fe, con la familia liceísta, es un día para mí muy significativo. Celebrar la confirmación de nuestros hermanos nos viene muy bien a todos, para renovar lo que significa en nuestra vida cristiana los sacramentos, las caricias del Señor que nos fortalece. Nos inician en la fe y nos fortalece en el camino de cristianos”.

Profundizando, señaló, “decíamos en la primera oración, <<que Tu promesa, se cumpla en nosotros, para que nos convirtamos en testigos valientes del Evangelio de Jesús>>. Recordamos también que en el difícil momento de la Pasión de Jesús lo dejaron solo, aún aquellos que estaban más cerca, los Apóstoles, algunos como Pedro, quien muy cobardemente lo negó tres veces”.

Avanzando, agregó Mons. Olivera, “pero también, hemos escuchado en la primera lectura en Los Hechos de los Apóstoles, como éste mismo Pedro, ahora anuncia valientemente, qué pasó con Jesús, qué hicieron con Jesús y qué realizó Jesús. Que es justamente, entregar su vida, muriendo y resucitando para nuestra salvación. Valientemente Pedro anunció lo que llamamos el kerigma, la Buena Noticia. Nosotros los cristianos, los que estamos confirmados le decimos al Señor, que queremos también con valentía anunciar el Evangelio”.

En otro párrafo, el Obispo continuó, “cuando le pregunté al Padre David si quienes serán confirmados, estaban preparados, él respondió, «ciertamente todos ellos están bautizados, sea han venido preparando con sincero empeño, creo que son dignos de recibir el sacramento del Espíritu Santo que confirmará su bautismo». ¿Qué hizo el bautismo en nosotros? Por lo pronto, morir al hombre viejo, nacer a una vida nueva, nos ha hecho hijos de Dios, Dios que nos tomó como hijos, Él es nuestro Padre, Padre bueno”.

Añadiendo, Mons. Santiago compartía sobre esto último, “las palabras del Evangelio de la misericordia son eso, un Padre que busca, que hace fiesta, que abraza. Pero también es importante recordar que el bautismo, supone, supuso y va suponer siempre, la adhesión al Evangelio, <<aquel que crea, que se bautice>> dice Jesús”.

Casi en el final, el Obispo les decía a quienes recibieron el sacramento de Confirmación, “hoy se rubrica, se sella todo este camino recorrido que no termina, que continúa, pero con la asistencia del Espíritu Santo. Hoy se irán iguales que como llegaron exteriormente, sin embargo, van a ser marcados con esta marca que nunca más se borrará, que es la de ser testigos del Evangelio de Jesús”.

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