Mons. Olivera | Un cristiano, un seguidor de Jesús, es testigo de la alegría, la que nos da saber del amor grande que Dios nos tuvo

Publicado el13 diciembre, 2021

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Mons. Olivera | Un cristiano, un seguidor de Jesús, es testigo de la alegría, la que nos da saber del amor grande que Dios nos tuvo, así lo expresaba el Obispo Castrense de Argentina, al compartir la Homilía en la Santa Misa de Acción de Gracias por el año del Seminario Diocesano. Fue en la tarde del domingo 12 de diciembre, en la Capilla del Seminario Castrense San Juan de Capistrano y Santo Cura Brochero, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde luego de la celebración Eucarística, la Orquesta de Cuerdas de GNA brindó un concierto a los presentes.

Presidió la Santa Misa, Mons. Santiago Olivera, Obispo Castrense de Argentina, concelebraron, el Vicario General, Mons. Gustavo Acuña, el Canciller y Capellán Mayor de la Armada Argentina, Padre Francisco Rostom Maderna, el Capellán Mayor de FAA, Padre César Tauro, el Capellán Mayor de GNA, Padre Jorge Massut, el Rector del Seminario, Padre Daniel Díaz Ramos. También, el Vicerrector del Seminario, Padre Diego Pereyra y los Capellanes, Padre Enrique Saguier Fonrouge, Padre Luis Ioele y el Padre Ricardo González.

Asistieron, Seminaristas Castrenses, integrantes de la Orquesta de Cuerdas de GNA a cargo del Subalférez Músico, Sebastián Alejandro Quiroga, fieles castrenses de las distintas Fuerzas Armadas y Fuerzas Federales de Seguridad y amigos y colaboradores del Seminario Diocesano. En la Homilía, Mons. Santiago decía en el principio, “es una alegría poder compartir juntos el gozo de estar en nuestro Seminario Castrense, San Juan de Capistrano y Santo Cura Brochero, donde se forman los futuros Sacerdotes de nuestra Diócesis”.

Continuando, agregó, “el Apóstol Pablo, está recomendando a los cristianos de Filipo, y no lo dice como una opción a la vida cristiana, sino como un mandato. <<Alégrense siempre en el Señor>> señala el Apóstol, y conociendo quizás nuestra propia realidad humana, la necesidad de volver a recordarnos, subraya, <<vuelvo a insistir, alégrense>>, y el fundamento de la alegría cristiana, justamente es, porque, <<El Señor está cerca>> dice Pablo”.

Seguidamente, el Obispo, expresaba, “en este tiempo del Adviento, nosotros nos preparamos justamente para recordar un acontecimiento de hace más de dos mil años (…)”. El Emmanuel, el Dios con nosotros no es solo el momento de la Encarnación, sino todos los momentos de nuestra vida y ésta fue promesa del propio Jesús, <<yo estaré con ustedes, hasta el fin de los tiempos>>. Hasta el fin del mundo, esta realidad del Dios con nosotros nos llena de consuelo, nos colma de alegría”.

Sobre esto último, el Mons. Santiago, compartía, “este don, este regalo de la alegría, es fruto de la certeza de que Dios nos ama, tanto amó Dios al mundo, podríamos decir, tanto nos amó a cada uno de nosotros, que no, nos dejó liberados a nuestra suerte. El pecado, había producido en el hombre, esa ruptura de la relación con Dios, esa imposibilidad de poder verlo a Dios cara a cara y había producido lo más dramático de la condición humana, que es la muerte”. Agregando, continuó, “pero, esta misericordiosa obra del Señor, tanto amó Dios al hombre que envía a su Hijo para salvarnos, y esta salvación de Jesús, que es el rostro visible del Dios invisible, justamente, nos dio la posibilidad de volver a contemplar al Señor y poder un día, vivir para siempre en su presencia”.

Más adelante, Mons. Olivera nos decía, “(…) Juan Bautista anunciaba una Buena Noticia, y la Buena Noticia podríamos repreguntarnos nosotros, si la vivimos de acuerdo con la certeza de que hay una Buena Noticia. ¿Si el Evangelio es una Buena Noticia? ¿Si la Encarnación de Dios, esto que celebramos en cada Navidad la vivimos así?” Avanzando, Mons. Santiago, subrayaba “en la primera y la segunda Lectura, preguntan: ¿Qué debemos hacer? Debemos vivir en la alegría. ¿Qué debemos hacer? Tener bondad con todos”.

Completando, en final de la Homilía, expresó, “todos estamos llamados a respondernos, qué debemos hacer, y a cumplir esta invitación de Dios de vivir en el gozo, en la alegría de saber que su cercanía, esa cercanía que no termina, es la causa de nuestra alegría siempre. Un cristiano, un seguidor de Jesús, es testigo de la alegría que nos da saber del amor grande que Dios nos tuvo”.

Antes de la Bendición del Obispo, el Rector del Seminario Diocesano, Padre Daniel Díaz Ramos decía: “damos gracias a Dios que nos permite terminar este año, con no pocos desafíos casi emulando a San José providencialmente dedicado este año por el Papa Francisco. Gracias Mons. Santiago por permitirnos ser parte de su sueño del Seminario propio y de delegar en el Padre Diego Pereyra y en mí, el estar al frente de éste, el Seminario Castrense de Argentina.

Gracias a los Profesores, cuyo aporte específico nos amplían horizontes de sabiduría y calidez humana, gracias a mis hermanos Sacerdotes, también gracias a los colabores de distintas Fuerzas y amigos. Y gracias a los Seminaristas, razón de ser del corazón de la Diócesis, nuestro seminario, quienes fueron creciendo como hermanos de la familia castrense y se van configurando cada día como futuros servidores de los que sirven a la Patria”.

Al concluir la Eucaristía, los presentes acompañaron al Obispo Castrense de Argentina, dejando la Capilla del Seminario San Juan de Capistrano y Santo Cura Brochero y se dispusieron en el jardín, para poder escuchar la presentación de la Orquesta de Cuerdas de Gendarmería Nacional Argentina. La joven formación musical de la Fuerza Federal de Seguridad, inició su repertorio interpretando una selección de música clásica, entre las figuraron, “Serenata de Noche” de Mozart, siguiendo con “O sole mio”, letra de Giovanni Capurro y melodía de Eduardo di Capua, dotando de una atmosfera única que se completada con el cielo que lentamente cedía su luz, donde los últimos rayos del sol teñían de rojizo las nubes, para dar paso a la noche en la ciudad.

Continuando, la orquesta interpretó clásicos de bandas sonoras de películas, tales como, “Cinema Paradiso” de Ennio Morricone y “Jinetes en el cielo” de Stan Jones, para luego traernos de aquellas tierras lejanas de la mano del maestro Astor Piazzolla. El asma del fuelle dejaba al Bandoneón en primera figura, donde se escuchó, “Adiós Nonino” obra emocionante del recordado Piazzolla.

El espectáculo estaba ya en su tramo final, y ese fue reservado para la presentación de un popurrí de Villancicos, donde no falto nada. Con el aplauso de todos y al pedido por una nueva interpretación, la Orquesta de Cuerdas de GNA cerró con, “Kilómetro Once”, obra de Tránsito Cocomarola y Constante Aguer.-

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