Mons. Olivera | Volvamos a poner nuestra mirada en la Virgen que no hace alarde de su categoría de ser la Madre de Dios y sale en camino, sale al Anuncio, éste es modelo que tenemos que tener nosotros

Publicado el24 mayo, 2021

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Mons. Olivera | Volvamos a poner nuestra mirada en la Virgen que no hace alarde de su categoría de ser la Madre de Dios y sale en camino, sale al Anuncio, éste es modelo que tenemos que tener nosotros, la síntesis se desprende del mensaje compartido por el Obispo Castrense de Argentina.  En el mensaje publicado este 24 de marzo, Mons. Santiago Olivera se refiere a la inminente celebración del Día de las Misiones en la Diócesis (31 de mayo), donde nos pide tener como ejemplo a la Virgen Santísima, quien “partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá” (Lc. 1, 39).

Dada la situación que atraviesa nuestra Nación a raíz de la pandemia de coronavirus y por ende encontrarnos en confinamiento por la crisis sanitaria, como el año anterior no podremos salir más allá de lo permitido. En tal sentido, Mons. Santiago nos decía, “es difícil salir al encuentro. Sin embargo, sabemos que cada uno de nosotros, podríamos decir con el Papa Francisco “soy misión”.

No podemos callar aquello que realmente llena nuestro corazón y da sentido a nuestra vida. El gozo de recibir una Buena Noticia no puede quedar oculto y en silencio”.  Además, en la carta, nuestro Obispo hace una especial reflexión a raíz de los impedimentos de poder movilizarnos, “como obispo, lamento tantos encuentros personales truncos que esta pandemia no nos está permitiendo vivir.

No poder visitarlos, no poder acompañarlos, no poder recorrer a lo largo y ancho del país, como hice los primeros años y como deseo retomar tan prontamente como sea posible”. Agregando, “pero por medio de los sacerdotes, que son la presencia de la Iglesia Diocesana en el lugar de cada uno, quiero invitarlos una vez más a poner nuestra mirada en la Virgen y a renovar nuestro entusiasmo evangelizador”.

A continuación, compartimos el mensaje de Mons. Santiago Olivera, Obispo Castrense de Argentina:

Buenos Aires, 24 de mayo de 2021

Bienaventurada Virgen María Madre de la Iglesia y

Auxilio de los Cristianos

Prot. 065 / 21

Queridos hermanos,

El 31 de mayo de 2019 convocaba a toda nuestra Iglesia Diocesana para que esa jornada, todos los años, celebremos el Día de las Misiones en la Diócesis, teniendo como ejemplar modelo a la Virgen Santísima, quien “partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá” (Lc. 1, 39).

Les decía en aquella carta que, en este día, que el calendario litúrgico nos presenta como la Fiesta de la Visitación de la Bienaventurada Virgen María, puesta la mirada en ella, nos renueve a todos los deseos de ser dóciles al Espíritu Santo para salir al encuentro y servicio de los hermanos.

Al año siguiente estuvimos en pandemia. Hoy seguimos también en esta lamentable situación. Es difícil salir al encuentro. Sin embargo, sabemos que cada uno de nosotros, podríamos decir con el Papa Francisco “soy misión”. No podemos callar aquello que realmente llena nuestro corazón y da sentido a nuestra vida. El gozo de recibir una Buena Noticia no puede quedar oculto y en silencio. Desde el lugar donde estamos, la realidad que vivamos, la situación en la que nos encontremos, sin lugar a dudas, tenemos que vivir el gozo del Anuncio.

Me parece oportuno hacer llegar nuevamente el texto de la carta a la que hacía mención ya que alguno la puede tener olvidada y asimismo a manera de poder ir meditándola con más fuerza en nuestro corazón.

La idea que quiero compartir, lo más destacado de esa carta, para volver a rezar, para volver a meditar, hace referencia a las características de nuestra Iglesia particular. Es difícil pastorear una diócesis personal porque como me gusta decir, es una diócesis que peregrina en el corazón de cada uno de los miembros de los Fuerzas Armadas y Fuerzas Federales de Seguridad y también sus familias, como he señalado en la convocatoria a la novena de nuestra Patrona, la Virgen de Luján. También en otros ámbitos castrenses: Ministerios de Defensa, Ministerio de Seguridad, la Presidencia de la Nación, la Quinta Presidencial de Olivos, hospitales militares. Parece mucho pero sin embargo se dirige a hombres y mujeres concretos.

Como digo, es difícil tanto para el obispo, para los capellanes y para los miembros fieles de esta Diócesis ir consolidando lo que significa la pertenencia, la espiritualidad y la convocatoria que el pastor puede brindar como líneas de evangelización.

Este 31 de mayo, volvamos a poner nuestra mirada en la Virgen que no hace alarde de su categoría de ser la Madre de Dios y sale en camino, sale al Anuncio. María sale, María fue, María partió, María se puso al servicio. Dicho modelo es el que tenemos que tener nosotros. Concretamente nuestra Iglesia Diocesana es una Iglesia en salida.

Como obispo, lamento tantos encuentros personales truncos que esta pandemia no nos está permitiendo vivir. No poder visitarlos, no poder acompañarlos, no poder recorrer a lo largo y ancho del país, como hice los primeros años y como deseo retomar tan prontamente como sea posible. Pero por medio de los sacerdotes, que son la presencia de la Iglesia Diocesana en el lugar de cada uno, quiero invitarlos una vez más a poner nuestra mirada en la Virgen y a renovar nuestro entusiasmo evangelizador.

Que la alegría del Evangelio realmente nos llene el corazón y podemos anunciar con gozo la Buena Notica de Jesús.

+Santiago Olivera

Obispo para las Fuerzas Armadas

y Fuerzas Federales De Seguridad

de la República Argentina

(Se adjunta texto de carta del 31 de mayo de 2019).

Fiesta de la Visitación de la Santísima Virgen María a Santa Isabel

31 de mayo de 2019

Día de las Misiones Diocesanas

Prot. 103/19

Himno

Y salta el pequeño Juan

en el seno de Isabel.

Duerme en el tuyo Jesús

todos se salvan por él.

Cuando el ángel se alejó,

María salió al camino.

Dios ya estaba entre los hombres.

¿Cómo tenerle escondido?

Ya la semilla de Dios

Crecía en su blando seno.

Y un apóstol no es apóstol

Si no es también mensajero.

Llevaba a Dios en su entraña

Como una pre-eucaristía.

¡Ah, qué procesión del Corpus

la que se inició aquel día!

Y, al saludar a su prima,

Juan en el seno saltó.

Que Jesús tenía prisa

de empezar su salvación.

Desde entonces, quien te mira

siente el corazón saltar.

Sigues salvando Señora,

a quien te logre encontrar.

Queridos diocesanos:

En este día de la Visitación de la Santísima Virgen María quisiera que, puesta la mirada en ella, nos renueve a todos los deseos de ser dóciles al Espíritu Santo para salir al encuentro y servicio de los hermanos; por eso me parece oportuno que cada 31 de mayo, Fiesta de la Visitación de la Santísima Virgen a su prima Santa Isabel, sea el día de las misiones diocesanas castrenses y de cada misionero, poniéndonos bajo el amparo de María.

Un apóstol no es apóstol si no es también mensajero, como reza el Himno que propongo para que meditemos. Sabemos que no podemos callar aquello que hemos vivido, que hemos conocido, no podemos reducir a nuestras sacristías, a nuestras unidades militares o de seguridad el mensaje, sino que debe llegar a todos y debe plasmarse en una cultura cristiana y evangélica. Es oportuno recordar aquí lo que nos dijo el Papa Francisco, es propio de cada cristiano decir: “Soy misión”

“Lo que importa es evangelizar –no de una manera decorativa, como un barniz superficial, sino de manera vital, en profundidad y hasta sus mismas raíces- la cultura y las culturas del hombre en el sentido rico y amplio…, tomando siempre como punto de partida la persona y teniendo siempre presentes las relaciones de las personas entre sí y con Dios”.[1]

Somos testigos en este tiempo que algunos intentan una cultura que se aparte de Dios, ignorarlo o vivir como si Él no existiera. Una cultura que va transitando por caminos y propuestas que sabemos son contrarias al hombre, como así a la fe y a la vida trascendente y religiosa.

Necesitamos ser una Iglesia más santa para anunciar el Evangelio en este mundo, un Evangelio y una fe que se hagan cultura de valores, en criterios, en puntos de partida. ¿A quién no le da pena ver a tantos jóvenes embanderados con una postura contraria a la vida?, impacta realmente y nos cuestiona en el mejor de los sentidos a los creyentes. Debemos ser creativos en ¿cómo llegar y presentar el gozo del Evangelio?, un Evangelio que libera, que no ata, un Evangelio que es anuncio de Buena Noticia de salvación, un Evangelio que es anuncio de una vida más plena.

Buscando desde el Evangelio nuestro renovado aporte a nuestras Instituciones en esta fiesta de las Visitación quiero que sea el día de las misiones en nuestra Diócesis, para rezar por aquellos que salen a anunciar, pensando en nuestras misiones diocesanas, en las misiones de nuestras religiosas y consagradas, en nuestras misiones en las Fuerzas Armadas y de Seguridad, nuestras misiones de verano de nuestros seminaristas, Capellanes de nuestra diócesis y aún aquellos que acompañan en las Misiones de Paz fuera del País.

Queremos ser en nuestra diócesis “una comunidad evangelizada y evangelizadora. Quienes acogen con sinceridad la Buena Nueva, mediante tal acogida y la participación en la fe, se reúnen pues en el nombre de Jesús para buscar juntos el reino, construirlo, vivirlo. Ellos constituyen una comunidad que es a la vez evangelizadora. La orden dada a los Doce: “Id y proclamad la Buena Nueva”, vale también, aunque de manera diversa, para todos los cristianos”.[2]

Que María, la mujer que no hizo alarde de su categoría de ser Madre de Dios, sino que se puso en camino, nos ayude también a ponernos en camino, a salir al encuentro de los hermanos, a buscar las periferias existenciales, a conocer el sufrimiento y el dolor, acompañando a los hombres y mujeres de nuestras fuerzas, de nuestro tiempo, a sostener a los que más sufren, a visitar a los enfermos y a los presos, y a compartir la alegría gozosa del Evangelio. Así como nos invita el Papa Francisco en el inicio de la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium: “La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría… quiero dirigirme a los fieles cristianos para invitarlos a una nueva etapa evangelizadora marcada por esa alegría…”[3] El Papa Francisco nos invita en esta nueva etapa evangelizadora a tener una opción misionera capaz de transformar todo. La Iglesia como en tiempos del Concilio, se encuentra frente a una gran tarea y debe infundir en las venas de la humanidad actual, los valores del Evangelio frente a la crisis de humanidad.

Como bautizados vivamos esta extraordinaria responsabilidad que nos encomienda el Señor, hagámoslo imitando a la Madre en su Visitación a Isabel. Vivámosla con alegría y empeño para que en nuestro pueblo reine realmente la verdad, la justicia, la libertad y el amor. Vivamos esta vocación misionera permaneciendo asiduos en la escucha de la Palabra de Dios como lo hizo la Madre y salgamos cada día para anunciar con la verdad del Evangelio, confiados en la intercesión de la Madre.

Les envío a todos mi Bendición.

+Santiago Olivera

Obispo para las Fuerzas Armadas y

Fuerzas Federales

De Seguridad de la República Argentina


[1] EXHORTACIÓN APOSTÓLICA DE SU SANTIDAD PABLO vi “EVANGELII MUTANDI”, N° 20.

[2] Idem N° 13

[3] EXHORTACIÓN APOSTÓLICA EVANGELII GAUDIUM DEL SANTO PADRE FRANCISCO, N° 1

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