Séptimo día de Novena a San Juan de Capistrano, Santo Patrono de los Capellanes Castrenses

Publicado el20 octubre, 2020

Séptimo día de Novena a San Juan de Capistrano, Santo Patrono de los Capellanes Castrenses

NOVENA A SAN JUAN DE CAPISTRANO

DÍA 7: SAN JUAN DE CAPISTRANO, SACERDOTE:

PREDICADOR QUE “AMÓ HASTA EL EXTREMO”.

+ En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Invocación al Espíritu Santo:

Ven Espíritu Santo y danos a gustar este tiempo de oración, danos silencio y serenidad para saber que este tiempo es para rezar, solo rezar. Rezar para amar más y servir mejor. Amén

Intención del día:

Pedimos, en este día, por nuestro obispo, Mons. Santiago.

Texto de la Palabra:                                                                                                             Jn 12, 24

«En verdad, en verdad os digo que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, se queda solo; pero si muere, produce mucho fruto. Palabra del Señor

(Silencio)

Eco del Evangelio en la vida de San Juan:

Muchos se le oponían a sus ideas de reformar y de volver más fervorosos a los religiosos. Y lo que más lo hacía sufrir era que la oposición venía de sus mismos colegas en el apostolado. Se cumplía en él lo que dice el Salmo: «Aquél que comía conmigo el pan en la misma mesa, se ha declarado en contra de mí». Pero esas incomprensiones le sirvieron para no dedicarse a buscar las alabanzas de las gentes, sino las felicitaciones de Dios. Él repetía la frase de San Pablo: «Si lo que busco es agradar a la gente, ya no seré siervo de Cristo».

Actualizando su ejemplo:                                                                                      Papa Francisco

“El rol del capellán militar es aquel de acompañarlos y sostenerlos en su camino, siendo para todos presencia consoladora y fraterna. Ustedes pueden derramar sobre las heridas de estas personas el bálsamo de la Palabra de Dios que alivia los dolores e infunde esperanza; y pueden ofrecer la gracia de la Eucaristía y de la Reconciliación, que nutre y regenera el alma afligida”.

Rezamos un misterio del Rosario junto a la jaculatoria: “Manda Padre, muchos y santos obreros a Tu mies. Conserva y santifica a los que estamos”.

Oración final:

Señor, que hiciste de San Juan de Capistrano, un celoso predicador que “amó hasta el extremo”, te pedimos nos concedas ese mismo celo por anunciar con alegría la belleza del Evangelio a cada hombre y mujer de este tiempo, donde nos llamas ejercer nuestro ministerio sacerdotal.  Amén

+ En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

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