Sexto día de Novena a San Juan de Capistrano, Santo Patrono de los Capellanes Castrenses

Publicado el19 octubre, 2020

Sexto día de Novena a San Juan de Capistrano, Santo Patrono de los Capellanes Castrenses

NOVENA A SAN JUAN DE CAPISTRANO

DÍA 6: SAN JUAN DE CAPISTRANO, SACERDOTE: PREDICADOR CONVINCENTE.

+ En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Invocación al Espíritu Santo:

Ven Espíritu Santo y danos a gustar este tiempo de oración, danos silencio y serenidad para saber que este tiempo es para rezar, solo rezar. Rezar para amar más y servir mejor. Amén

Intención del día:

Pedimos, en este día, por los sacerdotes capellanes en nuestra querida Policía de Seguridad Aeroportuaria:

Texto de la Palabra:                                                                                             Mt. 16, 15- 17

«Y ustedes, ¿quién dicen que soy Yo?», les preguntó* Jesús. Simón Pedro respondió: «Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente». Entonces Jesús le dijo: «Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo reveló carne ni sangre, sino Mi Padre que está en los cielos. Palabra del Señor.

(Silencio)

Eco del Evangelio en la vida de San Juan:

San Juan de Capistrano tenía setenta años en 1456, cuando se encontró a las puertas de Belgrado, amenazada por el ejército turco, animando a las tropas cristianas armado sólo con una cruz de madera y una voz robusta: «Avanzando o retrocediendo, atacando o siendo atacados – gritaba invoquen el nombre de Jesús. ¡En él está la salvación!».

Actualizando su ejemplo:                                                                       San Juan XXIII, Papa

“La eficacia del Ministerio de los Capellanes Militares, no depende de medios humanos, de simpatías ganadas artificialmente, a veces a costa de compromisos con la propia conciencia, sino solamente de la ayuda de Dios y del Espíritu sacerdotal, que es lo que siempre ha de poner como cúspide en la jerarquía de valores (…) acercaos siempre a vuestros hermanos como sacerdotes. Ellos esperan ante todo la luz de vuestro ejemplo y de vuestro sacrificio; anhelan consuelo en las pruebas, firmeza en la dirección de las almas, claridad y celo en las enseñanzas, en vosotros ellos quieren ver siempre y en todo a los Ministros de Cristo, a los administradores de los misterios de Dios. No dejéis pasar ocasión sin inculcarles al amor a la vida de la gracia, brindándoles frecuentes oportunidades para que puedan acercarse a los sacramentos de la Penitencia y Eucaristía. Solo así vuestra acción será fructuosa y vuestro recuerdo quedará indeleble”.

Rezamos un misterio del Rosario junto a la jaculatoria:

“Manda Padre, muchos y santos obreros a Tu mies. Conserva y santifica a los que estamos”.

Oración final:

Señor, que hiciste de San Juan de Capistrano, un celoso predicador convincente, te pedimos nos concedas ese mismo celo por anunciar con alegría la belleza del Evangelio a cada hombre y mujer de este tiempo, donde nos llamas ejercer nuestro ministerio sacerdotal. Amén

+ En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

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